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Si importante es unir fuerzas, la política de exclusiones es su antítesis

Crónicas Cubanas

Por Félix Sautié Mederos

Queridos lectores de Crónicas Cubanas, aún resuenan con mucha fuerza en mi conciencia y todavía siento que debo continuar manifestándome al respecto, las dramáticas situaciones que pude apreciar muy de cerca durante mi reciente visita a Mérida, Yucatán, México, con motivo de mi participación en las actividades por el 26. Aniversario del periódico Por Esto! Especialmente se renuevan mis percepciones al respecto en estos momentos que los tambores de guerra resuenan con mayor intensidad desde la Siria bombardeada unilateralmente por los Estados Unidos. Quiero pues, significarles que a lo que hoy les escribiré me ata un principio ético periodístico de seguimiento a las informaciones y noticias esenciales hasta sus últimas consecuencias.

En aquellos días cargados de diálogos y encuentros en la FILEY (Feria Internacional de la Lectura. Yucatán 2017) en Mérida, que he testimoniado en mis últimas Crónicas Cubanas, quiero añadir que recibimos y vivimos en directo una sabia advertencia de vida además de todo lo que les he relatado en mis crónicas antes mencionadas . Me refiero a lo que sucede cuando en alguna nación del mundo se transige con la ignominia y el crimen organizado. Escribiré, en consecuencia, sobre una amenazadora realidad y los peligros que se abalanzan no solo sobre el México muy querido que los sufre directamente, sino que también, quizás con otras características y presencias muy específicas de cada país, sobre toda Nuestra América. Continente que hoy continúa a merced de amenazas muy exacerbadas por causa de las alianzas conservadoras de la derecha internacional que tratan por todos los medios posibles apoyándose en nuestros propios errores e
insuficiencias que algunos se niegan a reconocer, retrotraernos a la situación del traspatio “norteamericano” donde imperaba la política del palo y la zanahoria.

La consigna de Sumar fuerzas y unirnos que el egregio director del Por Esto!, el maestro de periodistas don Mario Menéndez nos expresó durante su intervención central en el desayuno por el aniversario del Periódico, tiene en mi criterio una especial significación e importancia para los latinoamericanos en la actualidad, y no solo para yucatecos y mejicanos en general atrapados los unos y amenazados los otros quizás por el más complicado conflicto de todo nuestro continente hoy. No obstante reconocer personalmente a plenitud su importancia intrínseca, quiero plantear algunas consideraciones esenciales que al respecto me sugieren los análisis muy propios que me hago en mi conciencia cuando percibo y comparo lo que está sucediendo en Suramérica, ya sea en Argentina, Brasil, Perú, Chile e inclusive en Ecuador con su recientemente terminado proceso electoral y el barrunto de tormentas que fragua la derecha perdedora; y también en Venezuela, donde hay una lucha abierta entre la derecha y el poder bolivariano allí establecido. Tampoco para lo que voy a plantear Cuba y sus excepcionalidades detenidas en el tiempo, podría ser una objeción la de que no es vulnerable a estas amenazas en ciernes según la percepción apologética de algunos.

Debo decir que entiendo y comparto perfectamente el planteamiento de don Mario sobre la necesidad imperiosa de sumar fuerzas y de unirnos, pero también pienso que es esencial plantearnos el cómo hacerlo, en qué circunstancias y con qué características. No vaya a ser que sumar y unirnos se expresen específicamente para cada cual según su conveniencia a partir de distintos objetivos, intereses y
significaciones muy personales.

Para explicarme más específicamente, quiero comenzar por un muy lúcido planteamiento, que le escuché en un telediario durante los últimos días de la campaña electoral, al recién electo Presidente del Ecuador Lenín Moreno; por quien expreso mi más alta consideración por su valor personal y sus excepcional condición humana, que me permito para frasear, cuando expresando su más profundo rechazo a las exclusiones, dijo que las exclusiones no conducen a nada bueno.

Lo expresado por Lenín Moreno, que comparto totalmente, tiene una actualidad muy específica para todo el continente y para el mundo en general, que la asumo con especial consideración desde mi Rincón de Centro Habana. Lo hago también con mi criterio de que es válida para toda mi Cuba querida en la que algunos con gran autosuficiencia “revolucionaria” se consideran los únicos “ungidos o consagrados” capaces de excluir a quienes ellos le niegan el derecho a la participación por no considerarlos “confiables” y/o “afines”. Con el tiempo cada día que transcurre me ido haciendo un convencido de la importancia y la necesidad urgente de que el diálogo que necesitamos sea de todos con todos, y que solo se autoexcluyan aquellos que no deseen participar, porque los problemas, sus soluciones, el presente y el futuro de nuestro país, depende esencialmente de que sepamos poner por encima a la Patria y sus intereses, para desarrollar una República en la que quepamos todos, de derecho, democrática, transparente, de justicia social, próspera, sostenible, con igualdad de oportunidades, donde la participación y la creatividad sean potenciadas al máximo posible, con todos y para el bien de todos. En mí criterio muy personal, dado que conozco muy bien por dentro el significado de lo que es ser “excluido” solo por ejercer un
pensamiento propio, si no somos capaces de unirnos todos, dejando de lado diferencias e intereses muy particulares, en lo esencial que nos corresponde por ser cubanos más allá de nuestras diferencias, que se materializa en cosas concretas y conceptos básicos como son el territorio sagrado de la patria, la identidad nacional y nuestro pueblo, fracasaremos profundamente y nos convertiremos en un país y una nación fallidos.

Los dogmatismos y esquematismos excluyentes detenidos en el tiempo son el principal obstáculo que se nos presenta para sumar y unirnos con vistas a todo lo que se abalanza sobre nuestros pueblos en esta complicada etapa de nuestra historia americana que algunos han denominado como la ERA TRUMP en la que ya de nuevo se bombardean países unilateralmente. En resumen, así lo pienso y así lo afirmo en mi derecho a opinar con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

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