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El tono agresivo de la blogosfera cubana que se acostumbra a identificar con el oficialismo se ha intensificado estos últimos meses. Incitan de la manera más grosera a la violencia contra un prestigioso periodista, Fernando Ravsberg. Incluso un proyecto tan rojito como La Joven Cuba (LJC) es calificado de enemigo, por el “pecado” de defender una mínima autonomía.

La tendencia represiva evocada constituye una preocupación legítima. Significa otro retroceso en el propósito de hacer valer el derecho, de toda persona de este país, a ser honrado y a pensar y hablar sin hipocresía. La ignorancia que demuestra esta última campaña es otro factor de preocupación.

La ignorancia fue un factor esencial en las purgas del estalinismo. Azuzó las quemas hitlerianas de libros. Infligió hondos dolores en nuestra tierra, durante el malhadado Quinquenio Gris. La ignorancia no es solo una cuestión de desconocimiento; es también una actitud de menosprecio, de rechazo del diálogo. Este tipo de ignorancia se complace en pisotear y subyugar a quienes, en legítima ley, tienen tantos derechos de participación como cualquier otra persona.
Así vemos, por ejemplo, que Javier Gómez Sánchez considera que se puede despotricar contra el “centrista” Harold Cárdenas, de LJC. Argumenta que a Miguel Aldama, Manuel de Quesada y Salvador Cisneros Betancourt se les considera y nombra como enemigos, ya que el padre de la Patria, Carlos M. de Céspedes, los nombró así. [I] Así que nadie se crea a salvo de su iracundia.

Nos parece evidente que Gómez Sánchez no tiene mucha idea de quiénes son aquellos de los que habla con tanta ligereza. Asumamos que Aldama, aparte de sacrificar la mayor fortuna existente en Cuba en su época, por el ideal independentista, no hiciera otra cosa digna de mérito. Veamos, sin embargo, qué hay de los otros.

Gómez Sánchez, actualmente a la sombra de Iroel Sánchez, debería haberse dado cuenta solo. Iroel Sánchez, ahora director del proyecto La Pupila Asombrada, encabezó previamente otra iniciativa, de valor, la enciclopedia Wiki cubana Ecured. Gómez Sánchez podía, al menos, haberse preocupado por lo que dice Ecured de Quesada y de Cisneros Betancourt.

Según Ecured, Quesada fue uno de los potentados camagüeyanos envueltos en conspiraciones independentistas, bastante antes de 1868. Por aquel ideal, arriesgaron sus patrimonios y se enfrentaron al mismo régimen que les permitió acumularlos. Descubierto, Quesada tuvo que escapar del país.

Como libertad es un buen motivo en cualquier parte, Quesada se unió a otra lucha anticolonial. Participó con el ejército de Benito Juárez en la lucha contra el invasor francés, y su comportamiento fue evaluado como honroso en grado sumo.

El alzamiento cubano de 1868 lo encuentra en el extranjero. Quesada organiza y desembarca en la primera expedición que reciben los insurrectos cubanos, con una cantidad impresionante de fusiles, cartuchos, un cañón y otros pertrechos. Participa activamente en acciones militares contra el ejército español y sostiene una meritoria labor organizativa de las tropas y su retaguardia.

Por desacuerdos con el mando de la República en Armas, fue depuesto. Nuevamente se dirige al extranjero y, desde la emigración, organiza más expediciones de apoyo. En esos trajines se gana las expresiones de reconocimiento del mismo Carlos M. de Céspedes, siempre según Ecured. Una de esas expediciones fue capturada y casi todos sus integrantes fusilados. Entre ellos, figuraba el hijo de Manuel Quesada. Años más tarde, el padre muere en el exilio, sin haber claudicado nunca.

Salvador Cisneros Betancourt, por su parte, también nació en cuna privilegiada. Con título de Marqués de Santa Lucía y todo, su actitud fue decisiva para que se produjera el alzamiento de los patriotas camagüeyanos en Las Clavellinas. Participó, asimismo, en acciones militares, en las que fue herido.

Fue elegido para los cargos de mayor significación en la República en Armas por parte de sus compañeros, y por algo sería. Rechazó resueltamente el pacto del Zanjón, que dio por terminada aquella guerra. Regresó a la lucha en 1895, y volvió a ser elegido para la más alta magistratura. Acompañó a Antonio Maceo y Máximo Gómez durante parte de la campaña de la Invasión a Occidente. Cumplido su término presidencial, continuó al lado de las fuerzas independentistas hasta el fin de la contienda.

La conocida intervención de Estados Unidos impidió que Cuba asumiera una plena independencia. La iniciativa estadounidense de la Enmienda Platt convirtió a nuestro país en una especie de protectorado. Cisneros Betancourt desempeñó durante años, hasta su muerte, el papel de ferviente opositor a apéndice tan doloroso.

Toda esta información se encuentra en Ecured. Y, sin embargo, ningún otro asociado del proyecto La Pupila Asombrada se preocupó ni intentó matizar los denuestos de Gómez Sánchez contra estos patriotas. Hoy en día, el nombre de Cisneros Betancourt lo ostenta, al menos, algún que otro centro escolar, como modesto reconocimiento a una insigne trayectoria. A pesar de que Gómez Sánchez diga lo contrario, a mí me fue muy fácil comprobarlo con una búsqueda trivial.

¿Tuvieron conflictos estos destacados hombres, entre sí, ante Céspedes? No es sorprendente, con las fuertes personalidades que todos ellos tenían. Ignacio Agramonte también los tuvo. José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo también tuvieron roces peligrosos, como sabe todo el mundo. ¿Tuvieron defectos, debilidades humanas? Eso no impidió que prevaleciera el mutuo respeto. Al final, se lograban reunir todos los que ponían, en primer lugar, a la Patria, conscientes de la importancia de aportar, cada uno, al propósito común.

Vemos, no obstante, con cuánta facilidad el oscurantismo lanza fango contra figuras históricas. Aplastar proyectos e iniciativas de la ciudadanía contemporánea, por más honestos y sinceros que sean, no les despertará el más mínimo escrúpulo. Contar con información contraria a mano no los detiene, no les interesa. La amenaza burda, la represión, son sus armas. Y la ignorancia es su fuerza, como bien se manifiesta en la obra literaria 1984.

Los orishas de la cultura cubana afrodescendiente tienen, en cambio, un adagio muy interesante. Aunque la mentira corra cien años, la verdad en un día la alcanza.

I -Ver https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/02/15/el-nombre-de-las-ideas-por-javier-gomez-sanchez/

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