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CRÓNICAS CUBANAS.

Por Félix Sautié Mederos

Queridos lectores de Crónicas Cubanas:

Cada vez que comienzo a escribir una nueva Crónica sobre las circunstancias y coyunturas existenciales que estamos viviendo en Cuba y en el mundo que me ha tocado existir, en ocasiones me expongo a recibir arañazos en vida; e incluso de algunos me es posible mostrar sus huellas históricas en mi currículo existencial; pero comprendo que escribir Crónicas Cubanas, se ha convertido en un hábito de mi peregrinaje por la vida del que ya no puedo prescindir, que he consagrado a comunicar mis sentimientos sacándolos de muy adentro de mi Ser Interior con mi propósito expreso de compartirlos con quienes me lean; y, quizás proyectarlos hacia el futuro, más allá del polvo mismo en que habré de convertirme un día.

Crónicas Cubanas es pues, y no otra cosa que reitero sobre todo a quienes me incordian y tratan que no continúe haciéndolo, un testimonio de vida, un sentimiento de quien quiere compartirlo con otros muchos desde la Habana que suspira en uso de su derecho a opinar con conformidades e inconformidades , según sea el caso, sobre las realidades de la tierra en donde nací hace 78 años; y en donde deseo quedar sembrado para siempre el día que inexorablemente habrá de venir para todos, del cual nadie tiene suficiente poder para evitarlo, sea quien sea, porque para la Vida y la Naturaleza no existen las diferencias temporales que algunos crean por encima de los demás.
Comprendo que quizás les escriba sobre esta Cuaresma del 2017 con algunas nostalgias inhibidas que pujan por salir al exterior. También entiendo que muchas veces mis Crónicas Cubanas, son además un grito en el desierto agreste de nuestras realidades cotidianas que algunos no quieren ver ni referirlas, dirigido a quienes tengan oídos para oír y ojos para ver. Y eso hago de nuevo hoy en esta Cuaresma del 2017, con todos mis sentimientos, mis añoranzas y mis anhelos de vida, en concordancia con unos versos dedicados por Don Pedro Casaldáliga a San Francisco, a Leonardo Boff y a los franciscanos en general, que bien en el tiempo podrían extenderse hacia Francisco el Papa de hoy, escritos cuando ni si quiera podría haber pensado Don Pedro que nuestro Papa latinoamericano podría ser lo que hoy es para la Iglesia y para el mundo. Cito en consecuencia lo escribió Don Pedro
Casaldáliga, quien ha llegado ya a su 89 cumpleaños, lo que comparto plenamente desde lo más profundo de mi corazón de cristiano y de revolucionario:

Compadre Francisco,

el mundo es tan viejo,

que habrá que hacer otro,

para verlo nuevo

Así es que quiero testimoniar que hemos comenzado la Cuaresma 2017 de los cristianos el pasado miércoles de cenizas en los templos católicos del mundo, donde recibimos las cenizas que nos recuerdan que polvo somos y que en polvo habremos de convertirnos. Una realidad de la que reitero nadie podrá escapar, porque la vida como todo en la naturaleza tiene un principio, un desarrollo y un fin en que nos transformamos en una nueva sustancia que es propia de la espiritualidad inherente a nuestra condición humana. En consecuencia, de eso trata lo que quiero expresarles en esta nueva Cuaresma del año 2017 de nuestra Era que comenzó con la esperanza de vida y redención que nos trajo al mundo, Jesús el de Nazaret, quien es según mis convicciones verdadero hombre y verdadero Dios.

Cada miércoles de cenizas en muchos templos católicos se canta aquellas hermosas estrofas que dicen:

Las cenizas cubrieron mi frente, el agua me lavará,

Agua viva de Dios que es mi fuente,

Mi roca, mi libertad.

Me estoy refiriendo a poemas y cantos que expresan una espiritualidad profundamente humanista de justicia y paz, que tanto necesitamos para enfrentarnos al mundo traidor, de guerras, explotaciones,
empecinamientos contra natura, corrupciones, mentiras y traiciones que estamos viviendo como si estuviéramos arribando al fin de los tiempos. Final Universal en que se nos pedirán cuentas en nombre de una Justicia Suprema que engendra la ética de la vida y la naturaleza, a las que cantó Teilhard de Chardin en su imperecedero Himno del Universo, , cuando entre otros conceptos muy importantes le dijo a la materia de la naturaleza. “Bendita seas tú áspera Materia, gleba estéril, dura roca, tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer…”. Así es que tengo fe y esperanza que un día todos sin excepciones de ninguna índole, tendremos que rendir cuentas de si le dimos de comer al hambriento, de beber al sediento, si cobijamos al que tenía frío, si acogimos al peregrino, si vistamos al enfermo, y si acudimos al preso
(Parafraseando a Mateo, 25,31 en adelante).

Afirmo pues, en esta crónica dedicada a la Cuaresma del 2017, que aunque no se piense en esos conceptos de vida eterna y/o se les niegue, cada cual sabrá y tendrá que responder a la vida, a la historia, a la naturaleza y al mismísimo Dios en persona. Mi fe me dice eso en mi conciencia de Ser Humano; mi esperanza lo corrobora y mi hambre y me sed de justicia de seguro algún día serán saciadas, porque así lo dijo ya ha hace tres milenios Jesús en su Sermón de la Montaña y pasará el tiempo y el mundo pero sus palabras no pasarán, muy a pesar de quienes hoy nos sojuzgan y explotan a lo largo y ancho del Globo terráqueo.

Así lo pienso y lo medito en esta Cuaresma 2017; y así lo afirmo hoy para quienes puedan entenderme y tengan oídos para oír y ojos para ver. Lo hago como siempre con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

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