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Por Félix Sautié Mederos

En estas últimas semanas cargadas de dramatismos, sentimientos y preocupaciones; cuando, además, nos acercamos a las navidades y al fin del año 2016, considero necesario tomar muy en consideración que, en la Cuba actual, hemos llegado definitivamente a un punto de inflexión drástico; que hace tiempo era factible de vislumbrar aunque algunos no lo consideraban así y continuaban en sus trajines como si nada estuviera sucediendo al respecto. Pero ahora la evidencia de las características muy especiales de las situaciones que atravesamos salta a la vista. En especial, después de lo mucho que ha sucedido en las postrimerías del 2016 que pienso no hace falta repetirlo, porque todos lo hemos vivido; y porque especialmente estamos comenzando lo que se ha dado en denominar como la Era Trump, cargada de
interrogantes y presagios.

Vivimos un momento muy significativo y dramático, en mi opinión muy personal, en el que no pueden continuar las dilaciones y lentitudes para hacer lo que se tiene que hacer; tomando decisiones concretas en lo referido a los cambios imprescindibles que nos exige el inicio de la Era Trump, acentuada decisivamente por causa de la reciente desaparición física de Fidel. Considero que comienza para Cuba, y su proceso socio político en consecuencia, una nueva etapa en la que pensar con cabeza propia, sin dejarse amilanar por quienes quieren impedirlo, será lo determinante para la efectividad de los análisis de las realidades que estamos viviendo y para poner en práctica concreta una actuación consecuentemente positiva, conforme a las exigencias de un momento extraordinario en mucho tiempo y como nunca antes. Y eso de la necesidad de pensar con cabeza propia no es un concepto exclusivo de mi cosecha personal. Esa necesidad la planteó Fidel hace ya mucho tiempo, y muchos nos la creímos efectivamente y la hicimos nuestra para siempre.

En este orden de situaciones, pienso que ahora sí se ha agotado definitivamente el tiempo para las dudas y los escarceos de las realidades que algunos tienen como política de actuación. La sociedad cubana del momento para no sucumbir debe apurar el paso hacia los cambios imprescindibles que pasan por desarrollar una República democrática como la soñó José Martí en la quepamos todos sin exclusiones onerosas, donde la equidad distributiva y la justicia social sean referentes básicos insustituibles. También considero que para avanzar positivamente es imprescindible un relevo a fondo que garantice que las nuevas generaciones con sus nuevas energías asuman los timones de mando de la sociedad sin más dilación. Pienso que como se expresa en un dicho muy popular el ¡Horno no está para panecitos! En consecuencia, mirar para atrás y regodearnos en un pasado que ya transcurrió nos puede detener en el tiempo y de seguro nos
convertiría en verdaderas estatuas de sal que serán irremediablemente abatidas por el movimiento de la Historia que no se detiene. Necesitamos nuevos bríos de modernización y esperanzas. Es necesario agilizar al máximo posible el acceso generalizado a las nuevas tecnologías de la información, especialmente a INTERNET que son hoy los pilares más importantes del desarrollo de la sociedad del Siglo XXI. No podemos continuar rezagados en este campo de desarrollo, en el que se avanza con una velocidad inusitada en el resto del mundo. El movimiento de la vida y de la naturaleza se encarga de moverlo todo drásticamente más allá de nuestras intenciones, sean las que sean; para el bien o para mal.

Opino que si en estos momentos decisivos no se comienza a sacar el país del estancamiento en que se encuentra, el rumbo en que se moverá será hacia el desastre total. En consecuencia de nuevo quiero recordar con reiteración pedagógica que el Che nos ha llamado la atención al respecto del momento en que es necesario rectificar, cuando expresó en su ensayo El Socialismo y el Hombre en Cuba, que el “Estado se equivoca a veces…y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes…es el momento de rectificar”. Además por otra parte, es bueno recordar lo que hace mucho tiempo Fidel planteó en sus Palabras a los Intelectuales” de los años 60, algo que actualmente es muy importante tomar muy en consideración para liberar el pensamiento propio de las trabas burocráticas que se le interponen; dijo Fidel que “cuando al hombre se le pretende truncar la capacidad de pensar y razonar se le convierte de ser humano en un animal domesticado”, más específicamente añado yo con el lenguaje del Che que para algunos sería convertirse en “alabarderos del pensamiento oficial”.

Pienso en consecuencia que las urgencias del momento nos exigen afincarnos en conceptos válidos que sean capaces de impulsar nuestros imprescindibles movimientos hacia adelante, para mirar hacia futuro con mayor efectividad. Requerimos de una visión dialéctica, que deberíamos asumir con definiciones y actitudes concretas de aperturas económicas, sociales, tecnológicas y políticas que nos saquen de la mediocridad con un concepto anti capitalista básico, así como del continuismo para cambiar todo lo necesario, ya sean sistemas, procedimientos o personas. Me refiero a una trilogía de cambios que tienen que efectuarse simultáneamente porque estamos ante una situación integral que nos afecta de conjunto y si no lo hacemos así, no se resolverá nada. Ese mi criterio honrado y revolucionario de lo que es verdaderamente decisivo en estas circunstancias que estamos viviendo en Cuba estas Navidades y fin de año 2016.Así lo pienso y así lo afirmo en mi derecho a opinar, con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. Feliz Navidad 2016 para todos reitero por siempre ¡Gloria a Dios en los cielos y paz en la tierra los hombres (hombres y mujeres) que ama el Señor!

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