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Eso ya nadie lo podrá negar, así lo pienso y así lo expreso

CRÓNICAS CUBANAS.

Por Félix Sautié Mederos

Cuando alguien se muere, y cuando uno lo aprecia muy especialmente y ha convivido en su época, por demás dentro de su obra revolucionaria y ha compartido sus luchas, sus logros e incluso sus errores, no le es posible controlar que el dolor y los sentimientos lo embarguen, mientras que de momento se nos produce un choque de sentimientos y realidades tal, que nos da la impresión que no es verdad la noticia, aunque en estricto sentido de la objetividad sea una partida definitiva de este peregrinaje terrenal a la que todos habremos de enfrentarnos un día. Así me he sentido al despertar esta mañana del sábado 26 de noviembre 2016, en que abrí mi correo y lo encontré lleno de mensajes de condolencia por la muerte de Fidel. Estupor,
incredulidad ante la realidad sucedida que no va a cambiar por causa de nuestra voluntad humana, ya es así.

De Fidel se pueden decir muchas cosas, ríos de tinta van a correr y están corriendo ya en el mundo pero los sentimientos no se podrán aprisionar verdaderamente en toda su profundidad y extensión en la letra de imprenta, solo una imagen o una referencia, lo demás va por dentro de cada cual. Yo puedo decir entonces sin ambages que lo respeto y lo admiro, que me formé dentro de su lucha, de apenas un adolescente me hice un hombre maduro más allá del tiempo necesario para ello; y eso no lo puedo negar, no sería honrado ni justo; para mí, Fidel es Fidel. Es y no puede decirse que fue porque
verdaderamente es y será un hombre, que ha creído en lo que piensa y ha actuado en consecuencia creando una Revolución mundial, que yo (y lo expreso con el yo teresiano que me caracteriza) solo la podría comparar con la de Espartaco en su tiempo. Será la historia y el tiempo quien lo juzgue tal y como él mismo lo planteó pero, entre tanto, mis sentimientos son de tristeza y dolor porque en esta vida no lo veré, ni lo oiré más hasta que lo vuelva a encontrar en la Casa que no se Acaba, a donde inexorablemente habremos de ir un día todos conforme a la fe cristiana que profeso.

De momento, en medio del impacto producido, eso es lo que pienso conforme a mis sentimientos cristianos y revolucionarios; y eso es lo que afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. Que Dios lo acoja en su seno.

Publicado en el periódico Por Esto!, Sección de Opinión, de Mérida, Yucatán, México el domingo 27 de noviembre del 2016

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