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Por Félix Sautié Mederos

Queridos lectores de Por Esto!, el pasado 21 de septiembre hubimos de conmemorar el día Internacional de la Paz 2016. Así fue significado en muchas partes de nuestro mundo de hoy en medio de los grandes conflictos y guerras que actualmente subsisten; y de quizás la mayor y más sostenida de todas estas guerras, con duración permanente, la que realizamos contra el medio ambiente y contra nuestro planeta. En la Asamblea General de la ONU que se está celebrando en Nueva York por estos días, buena parte de los oradores más destacados hablaron con insistencia sobre la Paz. Incluso el Presidente de Colombia se refirió muy específicamente a los acuerdos de Paz alcanzados en La Habana con la FARC, y dijo que ya no había guerra en América y que desde Alaska hasta la Patagonia éramos una amplia zona de Paz. Además entregó los acuerdos alcanzados a la ONU.

Es cierto que con los acuerdos de Paz en Colombia guerra caliente ya no la hay en toda América, de lo cual debemos regocijarnos los que vivimos en esta región del planeta y en todo el mundo. La no guerra es una parte muy importante de la paz, pero no es toda la extensión y sentido que conlleva la paz, porque por ejemplo en estos momentos en México tan querido por los cubanos hay una sistemática acción punitiva contra la población como ha sido entre muchas otras la terrible desaparición de los jóvenes de Ayopzinapa y la impunidad en que ha quedado como muestra básica que nos horroriza, en Estados Unidos día a día se perpetran masacres y asesinatos impunes. Las noticias cotidianas constantemente nos informan sobre asesinatos de líderes y luchadores sociales la lista es muy larga. Las mujeres sufren en distintos países de nuestro continente de una violencia de género galopante. Eso no es Paz; en América pues y en el mundo de hoy caracterizado por el terrorismo, la violencia y la explotación no hay paz realmente, porque la paz es más que la no guerra, sino que lo digan los padres de los jóvenes de Ayopzinapa y los muchos afectados por crímenes y desapariciones en nuestro Continente zona de Paz.

Yo no acostumbro a escribir comentarios internacionales en Crónicas Cubanas, porque mis crónicas como lo expresa su nombre están dedicadas a Cuba; pero hay asuntos, problemas y temas que trascienden los espacios geográficos y nos tocan a todos de una forma u otra y este es uno de los más universalmente extendidos. Por la Paz los sentimientos y la cultura universal nos plantean llamados y conceptos
excepcionales. Desde punto de vista Cristiano de lo cual trato de ser un seguidor consecuente, encontramos que en el Sermón de la Montaña que se recoge en los evangelios, aparece una de las principales bienaventuranzas planteadas por Jesús de Nazaret que expresa con toda claridad: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5,9. B.J.). En sus encuentros con sus discípulos después de su Resurrección la Biblia nos relata que el saludo inicial del Cristo era: “La Paz sea con vosotros” como deseo básico del Hijo de Dios, Segunda persona de la Santísima Trinidad (Juan 20, 19 B.J., entre otros muchos más). En el relato que recoge Lucas sobre el nacimiento del niño Dios. En donde expresa su anuncio a los pastores del campo en el Israel Bíblico, en su capítulo 2, versículos 13 y 14 y se dice que, cito: “… Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo ‘Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres (1) en quienes él se complace…’”. Por su parte el Papa Francisco hace algunos días en un una de sus intervenciones en el encuentro interreligioso de paz que anualmente se realiza en Asís Italia, expresó algo muy importante al respecto cuando en su segundo discurso en la clausura de la Jornada Mundial de Oración por la Paz el 20 de septiembre de 2016 dijo textualmente que: “Solo la paz es santa no la guerra”,
refiriéndose con toda claridad a las guerras santas que algunos han enarbolado en el tiempo y aún hoy enarbolan. La paz pues es una aspiración fundamental del cristianismo que también se anhela en la Cultura Universal, más allá de cualquier creencia religiosa porque es una intrínseca necesidad básica de la condición humana.

Tengo muy claro en consecuencia, desde mis concepciones cristianas y de izquierda, que la Paz es uno de los mayores bienes de la humanidad, pero también me planteo el concepto básico de paz que desde el punto de vista del pacifismo más genuino nos recuerda que la Paz no es solo la ausencia de guerra porque es ante todo justicia social y equidad distributiva; y para que haya paz hay que plantearse la necesidad del encuentro y del diálogo en democracia verdadera y participativa como procedimiento esencial y eso nos toca a todos más allá de los propósitos, discursos y declaraciones de los políticos. En ello Cuba, no es tampoco una excepción de ejemplaridad en cuanto a la
implementación de un encuentro y un diálogo imprescindible para que haya una verdadera paz y convivencia social de todos con todos, que fomente una objetiva y real Cultura de Paz. Esa es una asignatura que tenemos pendientes y el tiempo se acaba.

Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar, con mis respetos para el pensamiento diferente como señal necesaria de mi voluntad de paz y sin querer ofender a nadie en particular.

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