Por: Marcelo “Liberato” Salinas

Estamos en primavera libertaria en la Habana! Un momento breve pero intenso que los anarquistas  de esta ciudad hemos decidido que tiene derecho a existir, en medio de un clima tropical que los especialistas insisten en  afirmar que sólo tenemos dos estaciones: un periodo seco y otro húmedo.

En ese sentido la III Jornada Primavera Libertaria de La Habana viene a afirmar que existen otros tiempos, otros ciclos que son menos visibles pero que también forman parte de este mundo que habitamos. Algo a destacar sobre la jornada de este año ha sido la sostenida y creciente presencia, el acompañamiento y la interacción fraterna con compas de otras latitudes, que ha venido marcando la impronta del espacio de manera creciente desde el pasado año.

Fue gratificante ver en la mañana de la primera sesión del 7 de mayo la sala de la galería Cristo Salvador completamente llena, en el mismo espacio donde en mayo de 2013 sólo había a lo sumo diez personas felices por iniciar algo que nos parecía lleno de sentidos, a pesar del vacío que nos rodeaba.

Las sesiones comenzaron con las palabras inaugurales de un compañero de la Federación Anarquista Gaucha, como el pasado año lo hizo una compañera de la Federación Kiskella Libertaria, ubicando en perspectiva regional este espacio e interrelacionando miradas entre lo local y lo global.

Dos espacios de diálogo se abrieron para aportar elementos para una caracterización de la coyuntura cubana en que se estaba desenvolviendo la jornada después del VII Congreso del PCC, así como del estado actual de la condición anticapitalista en este contexto, desde la mirada de cinco compañeros involucrados en empeños de esta naturaleza en La Habana, donde estuvimos no sólo anarquistas, sino también marxistas feministas, marxistas independientes y militantes de la Juventud Comunista con una agenda de activismo propio, como demostración de nuestra voluntad de diálogos sin sectarismos entre los diferentes… para poder hacerle frente a los antagónicos.

Como siempre ocurre con este tipo de diálogos fue enriquecedor pero por momentos tenso, aunque  muy necesario por la ausencia casi absoluta en Cuba de espacios de encuentro de aquellos que asumen tendencias anticapitalistas, en que puedan comunicarse, a salvo de los largos rituales de fidelidad y patriotismo estatal, necesarios para poder legitimar esas conversaciones. Se hizo patente que a medida que va avanzando la llamada “Actualización del Modelo Económico cubano” vamos pisando terrenos propios de la conflictividad social de tipo capitalista en Cuba.

En ese escenario se abrirán posibilidades de actuación en que las aparentemente “viejas discusiones ya superadas por la historia” cobrarán toda actualidad en la cual nosotros los anarquistas tendremos que poner a tono nuestros legados y saberes.

Un segundo momento bien diferenciado en este primer día fue la sesión dedicada al análisis de  los gobiernos progresistas latinoamericanos desde la mirada de compañeros anarquistas de la región. Desafortunadamente no pudo estar con nosotros el valioso compañero que venía desde Venezuela para analizar la trayectoria del llamado socialismo del siglo XXI y sus contradicciones, sus limitaciones liberatorias y la naturaleza del avance que ha logrado la derecha venezolana en este marco de contradicciones.

Compañeros de México y Brasil hicieron aportaciones muy sustanciales y valiosas en este sentido, introduciendo líneas de análisis que rompieron el cerco mediático del Estado cubano respecto a los altísimos niveles de conflictividad social que se han generado en estos países, cuyos gobiernos con sus inmensas diferencias son aliados del que rige la Isla. Los compañeros de México hicieron referencia al elevado nivel represivo que está generando el Estado mexicano y las cotas de violencia cotidiana que se está viviendo en un país, donde múltiples factores han conducido a una desarticulación en una enorme escala del tejido de solidaridad social, que ha llegado hasta el propio movimiento anarquista en esa sociedad.

Por su parte el compa de Brasil hizo una presentación sobre la evolución de la potente polarización política en curso en Brasil entre izquierdas y derechas y el avance organizativo de esta última, como parte del desgaste de una organización como el Partido de los Trabajadores que ha negociado con las fuerzas políticas más reaccionarias en el país por tal de gobernar, desdibujando el perfil de esa organización. A la vez el compa hizo referencia al significativo avance del movimiento anarquista en casi todas las regiones de Brasil y la eclosión de disimiles experiencias en gestión de espacios, luchas sociales sectoriales, como quedó patentizado en las huelgas masivas que se desataron contra los planes de urbanismo especulativo alrededor del mundial de futbol, donde hubo un claro protagonismo ácrata.

Como siempre ocurre en estos encuentros el intercambio en una sola dirección dio lugar a disimiles grupos que fueron dialogando a partir de temas derivados.

El domingo, a pesar de ser un día bien complicado para este tipo de encuentros, por ser el día de las madres que no tuvimos en cuenta, sesionó un panel experiencias de comunidades sin Estado, tomando por referencia los casos del movimiento zapatista y las comunidades autónomas de los pueblos  de la frontera turco-siria, dos temas, especialmente el último, totalmente silenciado por el monopolio mediático estatal cubano, por tratarse de pueblos en lucha contra las prácticas de impunidad autoritaria de dos estados en buenas relaciones con el Estado cubano como el sirio y el turco.

Dos compañeros cubanos, a pesar del cerco mediático nacional, se decidieron organizar dos presentaciones de análisis histórico y jurídico sobre el asunto de las comunidades autónomas de Rojava y un compañero de Brasil que ha trabajado de manera directa con las comunidades indígenas de Chiapas asumieron este espacio, lo cual generó un diálogo que sacó a relucir las adversas circunstancias en que transcurren estos procesos de creación de comunidades sin Estado, pero también las valiosas aportaciones prácticas que están dando estas comunidades, a pesar de las tensiones latentes y explícitas que subyacen hirviente debajo de estos propósitos.

 A esto hay que agregar que se hizo visible la contribución que está haciendo el pensamiento y la solidaridad de los anarquistas en estos espacios, lo cual el compañero que abordó la experiencia de las comunidades indígenas de Chiapas dejó demostrado con una grabación de una intervención del subcomandante Marcos donde expresa que a pesar de no considerarse “anarquista” la experiencia de la cual él forma parte, reconoce con su prestigio la contribución única que dentro de la izquierda contemporánea hacen los anarquistas para pensar las realidades que ellos están viviendo.

Un compañero proveniente de los medios contraculturales del País Vasco, específicamente en la ciudad de Gasteiz trajo una interesante experiencia de autogestión en un barrio obrero que está punto de pasar a la historia por los siempre renovados planes de remodelación urbana que siempre tiene entre manos el gran capital, lo cual ha dado lugar a un movimiento organizativo en torno a la ocupación y defensa del espacio autónomo que han obtenido en ese contexto y que ha servido para confluir compañeros de distintas corrientes anticapitalistas que normalmente no confluyen. En tal sentido, si bien no tiene la relevancia mediática de las otras experiencias, este proyecto de autogestión barrial en esa ciudad  vasca tiene la significación de ser una aportación no menos importante de ese gran proceso de reapropiación del control de nuestras condiciones de vida, de la cual hemos sido despojados por todos los poderes que hoy son hegemónicos en casi todos lados.

Fueron sesiones que me atrevería de catalogar de únicas en el contexto cubano, corriendo conscientemente el riesgo de ser tal vez grandilocuente y autocomplaciente, pero los intercambios, intervenciones de los presentes con preguntas, observaciones, comentarios fueron de una calidad muy por encima de lo habitual en los espacios en Cuba monopolizados por la izquierda antiimperialista con sus zonas de silencio, maniqueísmos, medias tintas y oportunismos que la caracterizan.

No se puede dejar de señalar la todavía poca concurrencia de asistentes a las jornadas de personas de los circuitos sociales habaneros, pero ha sido en estos dos días mayor que en años anteriores. Por otro lado en un momento del primer día se hizo explícita la necesidad de respetar los tiempos programados por consideración a aquellxs que disponen de menos de ese recurso y una compañera señaló que el abuso en el uso del tiempo es parte de otros abusos internalizados incluso en aquellos que se dicen “anarquistas”.

Sin pasar por alto detalles decisivos como estos, podemos afirmar que estos dos primeros días de la jornada fueron una demostración palpable de aquello que ya han señalado  compañeros en otras latitudes: si bien es fundamental la actuación autónoma en el campo de las luchas sociales, es decisivo también un pensamiento de igual naturaleza que esté a la altura de los problemas y posibilidades que genera ese accionar.

 

 

 

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