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Por Rogelio M. Díaz Moreno

La pasada semana, el Observatorio Crítico (OC) auspició la tercera edición de la Primavera Libertaria de La Habana. Quienes acudieron a sus sesiones, pudieron conectar una vez más con el espíritu de rebeldía, anti autoritarismo, anti capitalismo, fraternal y crítico que nuestro colectivo comparte con personas de todas las
nacionalidades, edades y latitudes.

En la jornada habanera participaron camaradas de varios países, que comparten los afanes, sufrimientos y esperanzas de las personas trabajadoras. Entre todos, compartimos las experiencias generales y particulares de las luchas en cada situación, desde el flamante proceso de normalización de relaciones entre La Habana y Washington, hasta las ofensivas neoliberales en Europa y Latinoamérica;
interesantes desarrollos de activismos, y espacios de autonomía, solidaridad y arte.

En esta Jornada, se evidenció la importancia y cuidado que se deben prestar a las potencialidades de la unidad entre grupos y personas con ideales afines. El OC ha conseguido, con el tiempo, fusionar, en polícromo crisol, pensamientos de izquierda de amplia diversidad, desde las tendencias libertarias hasta otr@s que nos autotitulamos marxistas y tiramos pullitas trotskistas de vez en cuando. Un prometedor grupo de reciente formación, la Red de Jóvenes
Anticapitalistas, efectuó también una presentación que manifiesta los renovados potenciales del pensamiento de izquierda cubano.

Del panorama nacional, lógicamente se enfatizó en el proceso de reformas que conduce el gobierno. Las coyunturas del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba y la llamada “normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos” se enlazan con el anterior en un proceso que mucho preocupa. Los caminos abiertos al pequeño y mediano capitalismo local, y al gran capital extranjero, unidos a estrategias económicas desarrollistas y tecnocráticas, resultan incongruentes con un proyecto que el gobierno insiste en llamar de socialismo próspero y sustentable. Se reflexionó que la resistencia de la población a los abusos se ha manifestado, por ejemplo, mediante la renuencia a acatar políticas laborales indecorosas.

Sobre las experiencias extranjeras, varios latinoamerican@s dieron su narrativa. La que más me marcó fue la de un@s compas mexicanos. Resulta que fueron compañer@s de los jóvenes del estado de Guerrero, desaparecidos en los fatídicos sucesos de Ayotzinapa. Tales
testimonios dejan bien claro los peligros y calvarios que viven las sociedades, atenazadas por Estados dedicados a la expoliación y el delito organizados.

Otr@s amig@s abordaron situaciones de otros países de no menor complejidad, como el caso de Brasil. Allí la derecha derrocó una presidencia que, en nombre de la izquierda, llevaba a cabo programas políticos igual de conservadores, favorecedores del gran capital; si bien fue cierto que, durante el tiempo de “vacas gordas” redistribuyó algunos recursos que aliviaron la miseria de muchas personas. En todo caso, ahora una derecha desaforada se precipita sin escrúpulos sobre la sociedad, y amenazan con venir tiempos peores.

Se conoció también sobre la sorprendente campaña de Bernie Sanders por la presidencia de los Estados Unidos. Este senador se llamaba abiertamente socialista y, aunque fue finalmente derrotado por un poderoso aparato partidario, puede haber significado un punto de renovación para la izquierda en aquel país.

Muchos diálogos e intercambios fascinantes se llevaron a cabo y, lamentablemente, me perdí la mayoría. Por tal razón no puedo abundar mucho más, pero otros compañeros continuarán informando. Las jornadas vividas dejaron, como siempre, una huella de estímulo y fraternidad reforzada, consciencia de la importancia de continuar el activismo, esperanzas de potenciar nuestras fuerzas con la cooperación y la solidaridad.

No quería concluir este relato sin abordar rápidamente ciertos sucesos. Paralelo a nuestro evento y sin relación con el mismo, se celebraba en el país la ya acostumbrada jornada contra la homofobia y la transfobia. Este último emprendimiento pertenece al Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), que realiza lentos avances en estos campos. Pareciera que un alto mando decidió sabotear la ya de por sí modesta campaña, y la policía de la ciudad de Cárdenas, en Matanzas, emprendió, una de esas noches, una redada violenta contra la comunidad LGBTI. El sábado siguiente a la terminación de nuestro evento, el CENESEX realizaba su marcha-conga por la capitalina calle de 23, en el Vedado, y dos compañer@s nuestr@s del OC y el colectivo Arcoiris llevaron un cartel en rechazo a tales actos policiales.

A los agentes de la seguridad que custodiaban la marcha no les gustó nada la proclama. Acosaron a nuestr@s compañer@s y les arrebataron el cartel a la fuerza. La realidad que exige justicia, y la exige para hoy, no para el siglo que viene, demanda que el respeto a la diversidad sea el pan cotidiano. La imagen de un país frente a lentes extranjeros –y nacionales– no se protege acallando una protesta por la fuerza, sino rectificando la causa que la generó, en primera instancia –justamente, un ejercicio arbitrario de violencia contra la comunidad LGBTI. Emplazamos a que tales actos no se repitan jamás, y sus responsables sean adecuadamente sancionados. De no satisfacerse demandas tan elementales de justicia, la rebeldía y la protesta se reproducirán de una u otra manera, inexorablemente, pues no se necesita de permisos para aspirar a la dignidad plena de todos los seres humanos.

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