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Por Félix Sautié Mederos

Pienso que la vida en sus constantes ir y venir como parte del movimiento perenne que le es esencial, nos está abocando a los cubanos a transitar por momentos excepcionales de inflexión, en los que quizás, más que nunca antes, es muy importante definirse y poner todas las cartas sobre la mesa para que quede claro cuál es nuestra posición y desde qué ideas partimos en el desenvolvimiento de nuestra vida presente y en nuestras proyecciones hacia el futuro; todo ello, más allá de las ilusiones y/o proyecciones virtuales de una realidad que no es y que posiblemente quisiéramos que fuera. En este sentido, considero que ante todo deberíamos poner los pies sobre la tierra y decidirnos a ser nosotros mismos, no la caricatura que otros quisieran que fuéramos.

En las actuales circunstancias tan complejas y complicadas en Latinoamérica, en Cuba e incluso en el mundo en general, en las que las pasiones se desbordan, considero que inhibirse, no definirse o tratar de ocultar lo que pensamos y desde donde nos proyectamos, sería tanto como hacerle poco favor y traicionar al presente que estamos viviendo; y más aún, al futuro que tenemos por delante, los que necesariamente deberíamos cambiar con “todos y para el bien de todos”. También pienso que no manifestarnos al respecto, podría significar un dejarnos llevar por corrientes extrañas a nosotros mismos, así como por criterios acuñados y autoritarismos contra natura de quienes tratan de influirnos con sus concepciones y consideraciones e, incluso, intentan sojuzgarnos pasando por encima de nuestro libre albedrío, que nos es inherente a nuestra condición humana. Para lograr esto último, la represión del pensamiento y de la acción individual, las amenazas y los insultos que tratan de ridiculizar las posiciones de los demás, constituyen instrumentos muy al uso por “Tirios y Troyanos”; los que además no los considero exclusivos de ninguno en particular.

Por otra parte, en nuestras circunstancias específicas de la Cuba 2016, dentro y fuera de nuestras fronteras, sucede que priman las polarizaciones que estamos viviendo desde una u otra opinión y que pujan por imponerse por encima de la razón, de la “real política”, del pensamiento propio y del rumbo que cada cual le ha planteado a su quehacer cotidiano. En este orden de cosas y de pensamiento, con la violencia de palabra, de conceptos o incluso de fuerza, algunos tratan de imponerse a toda costa. Transigir con ellos resultaría inaceptable porque si lo aceptáramos quedaríamos adocenados tal y como sucede con muchos compatriotas que no son capaces de erguirse por encima de los miedos inducidos así como de las circunstancias y coyunturas en que están insertados, para hacer valer sus criterios e intereses.

En consecuencia con lo que expreso, quiero reafirmar las ideas y concepciones de izquierda que han primado en mi vida desde muy joven, así como mi militancia revolucionaria pasando por encima de los avatares que me han implicado el ejercicio del pensamiento propio desde hace muchos años, tanto en la época de la lucha contra Batista como durante la Revolución Triunfante. No guardo rencores pero tampoco olvido. Paso por encima también de los juicios tergiversados de unos y de otros, así como de las exclusiones que me han aplicado y que me aplican personas detenidas en el tiempo y conservadoras con poder suficiente para hacerlo.

Soy un militante revolucionario de convicción, que cree en un Socialismo verdadero, no en la caricatura que la centralización y el mesianismo crean. Me siento profundamente unido al pueblo de a pie. Vivo en un barrio muy popular en mi rincón de Centro Habana. Considero que un verdadero Socialismo irremediablemente será el futuro por encima de todos sus errores de aplicación, de los autoritarismos populistas con que se ha pretendido construirlo y de las prácticas centralizadoras de quienes lo han tomado como una empresa personal para sus propios intereses. No veo otra salida para que el futuro de la humanidad sea promisorio; sus fracasos de hoy son el inicio a rectificar de algo que de seguro habrá de perfeccionarse a partir de su ejecución práctica concreta. Véase al respecto la profunda crisis en que están sumidos los países del Primer Mundo como resultado de sus recetas neoliberales. Todo será un problema de tiempo. Creo y practico la crítica objetiva sin concesiones timoratas porque es el único camino de superación y perfeccionamiento para alcanzar verdaderamente la equidad distributiva, la justicia social y la paz en una República en donde quepamos todos sin exclusiones onerosas.

Esos propósitos los concibo a partir de la más genuina democracia, que nos permita desarrollar un socialismo participativo y democrático que en realidad sea próspero y sustentable para todos. Mis propuestas concretas al respecto al no poderlas plantear en las estructuras de base, las publiqué en Por Esto! en Crónicas Cubanas titulada “ANTE EL VII CONGRESO DEL PCC, con expectativas e interrogantes….” (1). No estoy de acuerdo en que decisiones, proyectos y documentos
trascendentales para la vida del país, se adopten sin una profunda discusión y análisis previos con las masas. No me identifico con esos métodos, pero tengo esperanzas en que a la larga puedan abrirse causes de futuro y de soluciones efectivas y, para ello, es preciso que planteemos nuestros criterios abiertamente, sin autocensuras ni miedos inducidos. Es la “Hora de los hornos” y todos, sin exclusión alguna, somos responsables de cambiar para el bien de todos el presente en que vivimos y el futuro que tenemos por delante. Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Ver Por Esto!, Mérida, Yucatán, Sección de Cultura 2, lunes 16 de marzo del 2016 Publicado en el periódico Por Esto!, Sección de Opinión el viernes 15 de abril del 2016.
http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=471553

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