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Crónicas Cubanas

Por Félix Sautié Mederos

Hace algunos días, cuando asistí junto con mi esposa Elena a la convocatoria que regularmente recibo para participar en los encuentros convocados con personas de la cultura, el deporte y la sociedad en general de Cuba y España, que son propiciados muy solidariamente por la actividad denominada “Los jueves de la Embajada”, les confieso a los lectores de Por Esto! que a diferencia de otras ocasiones en que he podido escribir crónicas testimoniales de los muy interesantes diálogos entre cubanos y españoles destacados que allí se realizan, pensé que por esta vez me sería especialmente difícil lograrlo porque se nos había anunciado un jueves de gastronomía con la degustación de algunos platos muy llamativos, lo cual me presagiaba momentos de especial placer muchos de los cuales me están vedados por mi condición de diabético, así como que tampoco podría hacer su análisis por ser un profano en los temas de la alta gastronomía, en los que solo soy un simple comensal, muy limitado además por causa de mis dolencias crónicas.

No obstante mis presagios iniciales, debo reconocer que comenzaron a esfumarse en los portales del hermoso palacio habanero “Velasco Sarriá” en que se asienta la Embajada de España en Cuba, cuando la cordial amiga de la Consejería de Cultural que amablemente siempre recibe a los participantes, nos entregó la acostumbrada postal que distingue a cada actividad, en la que se anunciaba que el encuentro versaría sobre “Cocina sostenible: tradición, vanguardia y producto”, lo que quizás no había asimilado en el texto del correo electrónico recibido días antes, porque los conceptos de sostenibilidad, tradición y vanguardia expresan propósitos muy loables en un mundo turístico en que muchas veces el derroche y la fastuosidad se convierten en el motivo principal con que se atraen a las personas para su
participación.

La otra novedad de inicio fue el encuentro con dos Chef españoles (Charo Val y José Luis Rayas acompañados por quien realiza la importante acción de Relaciones Públicas la joven Sara Oteiza en su sui géneris empresa). Ellos los considero personas verdaderamente fuera de serie por motivo de sus conceptos presididos por la “pasión” que ponen en práctica en su cocina y por los objetivos de
asesoramiento y concientización que se plantean como uno de los propósitos esenciales de la entidad gastronómica “La Alacena el Gourmet” de que forman parte, que en mi opinión más que una empresa la consideré el estado mayor de una verdadera cruzada solidaria a favor de la sostenibilidad, la tradición y una vanguardia que busca la más alta calidad y satisfacción con métodos de cocción que muy solidariamente se plantean apoyar al pequeño productor rural (campesino según la traducción al cubano), así como defender lo original de cada producto y método utilizado con un rotundo y radical NO a la gran industrialización de los alimentos muchas veces artificial y de la cocina que nos nutre y da la vida, propiciada por la acción de las grandes superficies comerciales propias del Primer Mundo, que el intelectual y teólogo brasileño Frie Betto genialmente ha denominado como las Catedrales del Siglo XXI propiciadoras del consumismo galopante que nos amenaza con liquidar a nuestro planeta.

En resumen puedo decir, que su exposición fue un apasionado llamado al ineludible deber que tenemos los seres humanos en la gastronomía y en cualquier otro quehacer social, de coadyuvar a la imprescindible y urgente conservación de la naturaleza. Considero pues, que el encuentro resultó ser verdaderamente muy importante e incluso inolvidable, por esa sola presentación de personas de triunfo, luchadoras por conceptos tan loables, que vinieron a Cuba
solidariamente para compartir con nosotros los cubanos y muy especialmente con sus colegas chef, sus experiencias de sostenibilidad y sus advertencias contra lo superfluo y artificial en momentos que nuestro país se abre a una expansión del turismo como recurso esencial para nuestra economía. Pero la tarde más allá de la deliciosa degustación de platos sostenibles que se ofreció al final del encuentro con el auspicio del restaurante cubano “Prado 115”, nos reservó para la segunda parte la presentación de la que considero una gran sorpresa que significó en mi criterio el proyecto denominado “La Moneda Cubana”, de desarrollo y formación de jóvenes emprendedores con muchachos y muchachas desvinculados de los estudios y de la actividad laboral en el Casco Histórico de La Habana maravilla que es Patrimonio Universal de la Humanidad.

Un joven promotor en mi opinión epónimo, conocido como “Angelito”, el Lic. Ángel Aguilera Castillo, delegado del Poder Popular fuera de serie y más allá de cualquier manifestación burocrática o dogmática detenida en el tiempo, perteneciente al “Consejo Popular Catedral” en el Municipio de La Habana Vieja, nos llenó de ilusiones concretadas por su lucha y su trabajo sin descanso con su escuela taller de gastronomía en su proyecto denominado “Programa de entrenamiento para Jóvenes emprendedores” con el lema principal “Jóvenes emprendedores un desafío de nuestro tiempo” que ha alcanzado una matrícula de 400 jóvenes, que encontraron un verdadero espacio de superación y trabajo en los oficios de la gastronomía dentro de la institución que Angelito creó prácticamente de la nada, usando incluso su propio domicilio como espacio inicial de fundación; y que se ha ganado el auspicio de un conjunto de restaurantes privados (en Cuba denominados paladares) muy en especial del paladar “La Moneda Cubana” del cual tomó nombre el proyecto.

Lo que les cuente del relato de Angelito, sus luchas, vicisitudes e incluso éxitos con jóvenes que su destino era muy incierto antes de ser acogidos en su proyecto de estudio y trabajo, es poco y el espacio no me permite ampliarlo más. El público del encuentro estaba integrado por un importante grupo de chefs cubanos ataviados con sus
característicos uniformes, sellos y atributos distintivos, muchos de los cuales son entusiastas profesores y cooperadores del Proyecto de Angelito. En consecuencia, considero lógico preguntarse ¿cómo se engarza? el Proyecto de Angelito “La Moneda Cubana” con los amigos de “La Alacena el Gourmet”. Fue en uno de sus viajes solidarios de búsquedas que Charo Val, Sara Oteiza y José Luis Rayas casualmente se encontraron caminando por La Habana Vieja, a algunos jóvenes alumnos de Angelito que les hablaron del Proyecto, los llevaron a conocerlo y desde entonces comenzaron una acción concreta de Cooperación. Así lo viví y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.
Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida , Yucatán, México, Sección de Opinión el lunes 11 de abril del 2016.

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