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CRÓNICAS CUBANAS

Por Félix Sautié Mederos.

Hace algunos días leí un artículo con el título “Cuba un desafío insoslayable” (1), publicado en Por Esto! por mi fraterno amigo Jorge Gómez Barata, con cuyo texto concuerdo plenamente y quiero ante todo, referirme a su planteamiento final en el que expresa: “Hay tela por donde cortar y asuntos por debatir.”, relacionándolo con otra expresión que considero la esencia medular de todo su artículo en cuestión y que también cito textual: “… los problemas de la
institucionalidad cubana no son sólo de funcionamiento, sino principalmente de conceptos y de diseño. No se trata de perfeccionar o actualizar, sino de desmontar o restablecer.”. En consecuencia acepto el reto implícito que percibo, por el cual Barata nos insta a un amplio diálogo y debate sobre la Conceptualización del Sistema que se pretende actualizar a partir de la aplicación de los “Lineamientos de la Política Económica y Social…”, aprobados por el VI Congreso del PCC en abril del 2011. Es precisamente en el actual proceso (para abril 2016) previo al VII Congreso del Partido en el que el debate de todos con todos y el planteamiento de los criterios esenciales al respecto de la situación del país, se hacen imprescindibles.

En este orden de pensamiento comienzo por decir que en mi criterio nos encontramos en momentos y circunstancias que requieren de planteamientos radicales en lo referido a los retos y desafíos que tenemos que afrontar en el nuevo año 2016 que recién comienza y lo que Barata plantea en su artículo cumple a cabalidad con estos criterios. Incluso considero que para establecer una adecuada valoración previa de las circunstancias y coyunturas que se manifiestan en los momentos en que aparece el artículo de Barata , es preciso tomar muy en consideración la incidencia y la urgencia que nos plantea el sorpresivo restablecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos y el diálogo sobre la normalización de las relaciones entre ambos países iniciados a finales del 2014, lo que constituye una nueva situación que será compleja y extensa en el tiempo ; y, que quiérase o no, presiona todo lo que se haga en política y en economía en Cuba en lo adelante. Pienso que equivocarse en la conceptualización y el diseño de la institucionalidad cubana, podría tener muy serias consecuencias, porque hay desgastes y cansancio de por medio.

Además, en las actuales coyunturas percibo que el tiempo se está agotando aceleradamente para nosotros, y no deja espacio para demoras ni esperas innecesarias en los cambios y reformas planteados y en los no planteados que son necesarios. No es que abogue por la
superficialidad improvisada ni por el apresuramiento irresponsable, es porque los años pasan y pasan y las cosas para el pueblo van de mal en peor, lo que se está manifestando en el aumento de la emigración incontrolada, así como otras cuestiones más tales como las constantes subidas de precios de los productos de primera necesidad, los desabastecimientos, los servicios sociales que no mejoran, los planes que no se cumplen, las burocracias que no se extinguen y las corrupciones que aparecen constantemente.

Por otra parte, considero imprescindible erradicar las expresiones del más de lo mismo esquemático a que nos tienen acostumbrados personas detenidas en el tiempo, que desde las cúpulas de la sociedad insisten en los viejos argumentos de Plaza Sitiada y de enfrentamientos que los conducen a ver enemigos por todas partes sin buscar el consenso de la sociedad en su conjunto a partir de un diálogo de todos con todos, que considero imprescindible para abrirnos al presente y al futuro que tenemos por delante. Con sus planteamientos y viejos métodos reiterados hasta el cansancio justifican un autoritarismo contra natura cada vez más obsoleto, así como los incumplimientos, insuficiencias, errores y muchas de las penurias que estamos sufriendo, como si el tiempo no transcurriera inexorablemente con su dialéctica en espiral que lo cambia todo y que nos va consumiendo porque no tenemos más vidas que la que nos toca y las esperas siempre tienen sus límites naturales, que cuando se rebasan totalmente pueden suceder grandes sorpresas.

Con esas prácticas, no habrá soluciones efectivas ni la
institucionalidad necesaria que no me canso de abogar que sea para desarrollar una República en la que quepamos todos, porque la República no es sólo de una parte sino de todos los cubanos. Una República basada en un estado de derecho organizado a partir de las más modernas concepciones estructurales con los poderes bien definidos independientes e interdependientes como los propone Barata de acuerdo con nuestras experiencias históricas y con las más efectivas prácticas internacionales. Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1) Ver en Por Esto! Domingo 17 de enero 2016

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=16&idTitulo=453686

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