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CRÓNICAS CUBANAS,

Por Félix Sautié Mederos.

Una pregunta importante que podríamos plantearnos en los inicios del 2016, podría ser ¿si en este nuevo año continuaremos escuchando justificaciones generalmente bien elaboradas desde el punto de vista retórico?; que por demás de manera sutil, sitúan a quien las lee ante la disyuntiva de que de no aceptarlas podría significar un desacato inconsecuente hacia la política de Plaza Sitiada con la cual se justifica todo lo bueno y lo malo que se plantea oficialmente. No es una exageración mía lo que expreso, pues lo hago como consecuencia de lo que leo en la prensa local; y para comprobarlo, solo bastaría estar atentos a lo que se informa y divulga en los medios oficiales al respecto y leerlo o escucharlo con cierto detenimiento y atención según sea el caso para encontrar el enfoque con que se plantea, generalmente en términos concluyentes que no dejan espacio para la duda ni menos aún para la objeción.

Constituye una práctica reiterativa y viciada que tiene que ver con los incumplimientos constantes de los planes de producción y servicio, así como con el mal funcionamiento de las redes informáticas que en la actualidad se interrumpen con reiteración y se justifican en comunicados de prensa. También lo podemos apreciar en las malas y fallidas distribuciones de los productos de primera necesidad, en la recogida de la basura que no se hace y la limpieza de las calles que no se limpian, etc. La lista podría ser muy larga.

Por otra parte las denominadas faltas de “disciplina social”, de “sentido de pertenencia” y otras “inconsecuencias” achacadas a la población reiteradamente quedan latentes, explícitas e implícitas en el enfoque oficial de tales justificaciones como parte de las causas e incomprensiones de las que generalmente se parte para fundamentarlas. En estas circunstancias ejercer la crítica, podría significar ser ubicado en los límites enemigos, con lo cual las burocracias, los errores, los planes fallidos se reiteran y se justifican cerrando el paso a las soluciones que deben partir de la realidad que
verdaderamente es y nunca de las virtualidades que significan los “buenos propósitos”, porque como expresa la sabiduría popular en un conocido refrán “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”.

En mi criterio muy personal el 2016 después de haber transcurrido un año de los anuncios sobre el restablecimiento de las relaciones con los Estados Unidos y haber comenzado a realizar los diálogos de normalización junto con la proposición que actualmente se divulga de proyectos encaminados hacia el futuro , los que se plantean con los propósitos manifiestos de abrir espacios a nuevas y más efectivas oportunidades económicas y políticas en lo adelante, debería ante todo despejarse y dejar a un lado el camino de las justificaciones e inconsecuencias que se fundamentan en una política de Plaza Sitiada, que ha servido como basamento sostenido para quienes actúan detenidos en el tiempo así como para los autoritarismos y las burocracias que constantemente golpean a la población y la dejan en estado de indefensión, bordeando el precipicio que los arroja hacia lo que se considera el campo de los enemigos. Lo que expreso no es retórica de palabras tan solo, constituye un análisis sociológico de una realidad que se repite y se renueva año tras años, que considero está desarticulando lentamente a una sociedad que día a día encuentra sus “soluciones” individuales en el camino de la migración para salirse del ámbito de las justificaciones; y, muchos se marchan sin detenerse a pensar en el camino de las soluciones, por los riesgos que ello implica.

Me refiero a una realidad dura y pura, de la cual son responsables últimos quienes con poder para la creatividad y la iniciativa renovadoras se disponen a iniciar el año 16 del siglo XXI con el “más de lo mismo” de siempre, sin tomar en cuenta que el tiempo de la vida posee sus límites infranqueables porque todo lo que empieza en la naturaleza es efímero y tiene su final. Esta es una responsabilidad intransferible de los políticos que siempre determinará sobre el juicio de la Historia que no podrá absolverlos por mucho que se repitan consignas y más consignas que no coinciden con las soluciones concretas.

Comprendo que lo que escribo en esta crónica es triste, enrevesado y algo pesimista pero para ser justo con la verdad de la cual pretendo ser un cronista de mi época, ante tantas justificaciones que continúan planteándose por los medios oficiales en los días que van del año, intuyo que realmente no se ha comprendido a fondo el significado del movimiento del tiempo en su eterno retorno, que se reitera en los inicios de cada nuevo año y por el momento ¡el 2016 no es una excepción!

Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado el lunes 18 de enero 2016 en la sección de Opinión del periódico Por Esto de Mérida Yucatán, México

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=453952

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