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CRÓNICAS CUBANAS

Por Félix Sautié Mederos.

Cada final y principio de año, se nos crea una profunda carga subjetiva sobre nuestra conciencia y nuestro Ser Interior, dado la información que recibimos y la que no recibimos que afectan nuestras perspectivas del futuro cuando comienza un nuevo año, así como por motivo de las actividades conmemorativas y festivas que se desarrollan en cada país en esas fechas de acuerdo con su cultura y tradiciones.

En Cuba estuvieron muy anuladas las fiestas navideñas e incluso minimizadas las de fin de año, ambas con sus símbolos y adornos externos; y aunque con cierta recuperación aún continúan anuladas en mi criterio muy personal. Incluso el pueblo este año 2015 poco se ha manifestado con sus acostumbradas alegrías externas. Sobre este asunto he escrito años tras años pero me parece poco, porque en sus esencias considero que ha estado sutilmente encubierto por causa de un propósito no declarado de manipular la alegría y el entusiasmo, tal y como si respondiera a una cierta preocupación y voluntad de mantenerlo todo muy apagado por miedo a cualquier explosión de entusiasmo que las cúpulas no pudieran controlar. Además ha sido determinante también la incidencia de los prejuicios secularizadores extremos de la sociedad que se resisten a aceptar todo lo que no sean aniversarios y conmemoraciones propias del proceso revolucionario, cada vez más lejanas de las personas principalmente de los jóvenes que no las vivieron y que tampoco aceptan las constantes presencias públicas y mediáticas como si fueran los únicos líderes de opinión, de personas desgastadas y detenidas en el tiempo que siempre dicen lo mismo y hacen lo mismo, lo cual ha sido lo habitual en las reuniones, asambleas y congresos que se han estado celebrando durante todo el año 2015 que termina, así como de las perspectivas similares para las que se realicen en el 2016 que tenemos por delante.

En definitiva sucede, que quienes están desgastados y detenidos en el tiempo ya no son capaces de llamar a nuevos emprendimientos acordes a la época que corre que puedan motivar a la población, lo cual es decisivo para dar inicio a un nuevo año con esperanzas y entusiasmos renovadores, como se corresponde con esta época del calendario. Ahí se encuentra en mi criterio una de las causas principales de todo lo que nos sucede y de lo que no nos sucede y debería suceder en estos momentos en Cuba, lo que trato de significar en la presente crónica de la realidad que estamos viviendo los cubanos, y valgan las
redundancias de los términos.

En este orden de cosas, pienso que atravesamos en la actualidad una verdadera etapa gris y con muchos nubarrones, marcada por las esperanzas que automáticamente creó el anuncio del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos a finales del 2014, que ha venido abriendo con lentitud muy limitados espacios, que aún no han mejorado realmente las situaciones y faltas de perspectivas de la población, la que de nuevo está escenificando una especial etapa de éxodo masivo que ha asomado su presencia con fuerza mediática con los que están varados actualmente en Centro América intentando marchar hacia Estados Unidos en donde los espera la Ley de Ajuste Cubano.

A pesar de que los más conspicuos comunicadores y comunicadoras oficialistas cubanos continúan manifestándose como si este problema no existiera, con su política del avestruz así calificada por mi colega Fernando Ravsberg, la que en este caso considero que no podrán mantenerla por mucho más tiempo antes de que pueda producirse muy lamentablemente una tragedia, quiera Dios que no sea así. En este asunto, coincido plenamente con lo que expuesto en un artículo al respecto titulado “URGE SOLUCIONES” , publicado por mi fraternal colega y amigo Jorge Gómez Barata, quien expresó en uno de sus párrafos especialmente clarificadores que: “Aunque por razones distintas, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba toman distancia. Los primeros reiteran que si llegan entran y los segundos aseguran que si regresan serán acogidos. Ninguno los condena pero tampoco expresan comprensión ni disposición para ayudarlos. No hace falta ser excesivamente fatalista para prever que en una situación que involucra a miles de personas frustradas, viviendo en condiciones deplorables, puede sobrevenir una tragedia que obligue a improvisar decisiones.”

Comenzaremos pues el 2016 con un muy especial reto que denota que los que tienen poder para tomar medidas efectivas no han entendido nada al respecto, porque el problema que se nos presenta con ese éxodo masivo no se resuelve solo denunciando la Ley de Ajuste Cubano de los Estados Unidos, la cual tiene en verdad mucha incidencia, sin preocuparse por el contrario en la realidad por mejorar verdaderamente las condiciones de vida y las perspectivas de futuro de los cubanos, comenzando con un diálogo sincero y abierto con la población y realizando aperturas económicas y políticas reales en las que el pueblo pueda creer y encontrar garantías de futuro. Además considero imprescindible sacar definitivamente del juego político y administrativo a los burócratas y a las personas desgatadas, detenidas en el tiempo, que ya nada pueden inspirar ni a nadie convencer.

Echando solo todas las culpas sobre Ley de Ajuste Cubano y esperando a que Estados Unidos derogue el Bloqueo que realmente es criminal, expresamos una verdadera dependencia de ellos, principalmente si no se actúa en todo lo que es posible hacer dentro del país y no se hace, especialmente en las medidas de empoderamiento real de la población sobre las que los burócratas de la economía y de la política tienen tantos resquemores y miedos porque podría significar la pérdida de su poder absoluto sobre la sociedad.

Así lo pienso y así lo manifiesto con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida , Yucatán , México en la sección de Opinión el lunes 28 de diciembre del 2015

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