Por: Marcelo “Liberato” Salinas.
AFL
La centenaria estación de Paddington, a cinco paradas de Willesden Junction, pasadas la 1 de la tarde, fue el punto de partida desde Londres para dirigirme a cuatro ciudades donde los compas de la Federación Anarquista del Reino Unido habían organizado otros encuentros.

Después de la grata compañía de B., que estuvo conmigo hasta que abordé el tren comencé mi viaje solo. Con él tuve la inolvidable experiencia de cómo liberar alimentos de los mercados y dejar provisiones a otros compañeros en la ciudad sin pagar un centavo, en el territorio donde tal vez más se desperdicia comida en Europa y con más cámaras de control en el mundo…


Después de un viaje en tren de más de dos horas, sobre las 3 de la tarde me bajé en la estación de Bristol que indicaba mi pasaje y para mi tranquilidad ahí me estaba esperando K. uno de los compas que ya había conocido en la Feria de Londres quien me recibió como si retomáramos la conversación que habíamos iniciado dos días antes, ahora en el escenario de las afueras de esta ciudad, que me sorprendió por la visible diversidad de orígenes de sus habitantes y a la vez por la tranquilidad y silencio, al menos de las calles periféricas que transitamos para llegar a donde nos dirigíamos.

El lugar de mi estancia en Bristol fue una cálida vivienda tal vez de inicios de siglo XX donde viven un grupo de compañeros de la F.A: que me recibieron gratamente y donde me sentí en pocas horas como en casa, gracias al diálogo, los libros, las revistas, la música, las ideas y las miradas en común a la realidad.

Desafortunadamente no tuve tiempo de recorrer la ciudad, ver los ambientes del “Bristol Sound” donde surgieron bandas entrañables para mí como Massive Attack, Portishead, Tricky, ver alguno de los grafittis del célebre Bansky o conocer de cerca las huellas en la ciudad de las riquezas dejadas por el comercio de personas y comunidades africanas esclavizadas y buscar la estatua de Edward Colston, el gran millonario esclavista de Bristol, para escrutar, con el silencio del odio centenario, el rostro banal de la maldad, la irresponsabilidad y la codicia, convertida en respetable presencia, gracias a la filantropía y la hipocresía imperial.

Pero tuve la calurosa atención de algunos de los más valiosos compas anarquistas de esta ciudad, que en la segunda noche organizaron un encuentro abierto en el Centro Social Bristol Kebel, un espacio con una excelente cocina-comedor, sala de actividades y biblioteca, que sirvió de sede para el encuentro. Allí para mi sorpresa me encontré con el único cubano que vi en todo mi recorrido por el Reino Unido.

A tantos miles de kilómetros, después de varios días sorteando las marejadas del inglés, tener un diálogo en el español de la Habana con un vecino del barrio de Pogolotti fue como un bálsamo para mi cerebro… pero la conversación tuvo momentos tensos. A la vista de un cubano que ya pasa de los 50 años, otro cubano que dice ser anarquista en un Centro Social en Bristol, debió parecérsele7 bastante a un estafador de meriendas en una escuela de niños huérfanos…

La charla abierta en esa noche del Kebel Center de Bristol estuvo marcada por esa tensión. Es que estaba ocurriendo algo que todos los presentes sabían que era algo completamente inédito y ese cubano también lo sabía, pero probablemente lo sentía de manera más intensa que todos los presentes. Entonces surgió la pregunta que estaba flotando en el aire ¿Tu sabes el origen de los recursos con que tú has viajado a este país…?

Una moneda provechosamente puesta a circular por los dos bandos contendientes de la guerra fría fue aquella de que la CIA ha tenido a izquierdistas críticos como parte de sus agentes preferidos. Los anarquistas cubanos que vivieron los años 60 sufrieron el más amargo aislamiento de los propios compañeros en el mundo, bajo el mismo espectro de ser agentes izquierdistas al servicio de la CIA…

Estoy casi seguro que mi vecino el cubano de Pogolotti no tendría idea de esta larga historia que contenía su pregunta, pero era una interrogante honestamente ineludible y con toda honestidad la respondí… “No he venido acá buscando como quedarme en Inglaterra como hacen muchos cubanos que viajan a cualquier lado, yo y mis compañeros en Cuba nos sentimos parte del movimiento mundial de lucha contra el capitalismo y sus variantes autoritarias, mi lucha y el sentido de mi vida está en Cuba, los fondos con que contamos provienen de nuestros compañeros anticapitalistas del mundo, son dineros provenientes de distintas secciones de la Internacional de Federaciones Anarquistas, ellos no son agentes de la CIA, tampoco nosotros…”
Fue un momento crucial de ese encuentro… se sentía electricidad en el aire…

Fue un dialogo muy animado y diverso donde asistieron además miembros del Partido Comunista del Reino Unido, marxistas revolucionarios (trotskistas), cosa no muy usual en espacios como este, que en cualquier caso indica la riqueza del diálogo que genera el tema Cuba en cualquier espacio internacional.

La fría noche de las afueras de Bristol no impidió caminar otra vez por sus calles vacías y silenciosas como las que vi el dia anterior en la tarde. Unas compañeras de Barcelona se sumaron al pequeño grupo que conformaban mis anfitriones y ahí salió el tema de PODEMOS y las paradojas a que se verá abocado un movimiento que se convertirá muy pronto en un partido gobernante más, algo que salvando las grandes diferencias, ya en Cuba de manera antológica sabemos a qué huele.

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