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Por Félix Sautié Mederos

En su visita a Cuba Francisco como Mensajero de la Misericordia, enmarcada en lo que se ha dado en llamar la Revolución de la Ternura conforme a un concepto inspirado en el Evangelio, junto con sus expresiones de amor por el prójimo y por la vida fue drástico en algunos de sus planteamientos dirigidos a nuestra conciencia.

Me refiero a cuando para terminar su homilía en la Plaza de la Revolución en La Habana el domingo 20 de septiembre del 2015, nos recordó con fuerza una expresión de la santa Madre Teresa de Calcuta: “…Porque queridos hermanos y hermanas ‘Quien no vive para servir, no sirve para vivir’ ” la que podríamos además, consolidar en sus similitudes con otras suyas francamente tajantes, tales como cuando nos dijo en esa misma homilía que:”…nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a las ideas, sino que se sirve a las personas”.

En este sentido, también quiero significar una expresión muy clara que nos legó en el Aeropuerto José Martí el 19 de septiembre del 2015, al expresarnos que en su visita a la Virgen de la Caridad en su Santuario Nacional de “El Cobre” en Santiago de Cuba, le pediría, cito textual: “…por su hijos cubanos y por esta querida nación, para que transite por los caminos de justicia, paz, libertad y reconciliación”.

En la hermenéutica que me propongo plantear al respecto de sus intervenciones en Cuba, sobre lo cual comencé a comentar en mi anterior crónica publicada en Por Esto! con el título “La Revolución de la Ternura en el año de la Misericordia” (1) , significo quelas herramientas espirituales que nos ha aportado Francisco en su visita a Cuba y durante todo el tiempo que lleva como Papa, constituyen muy efectivos medios para los análisis y para las correcciones necesarias así como para los cambios que nos exigen las realidades que estamos viviendo en la Cuba de hoy. Este conjunto de ideas que he citado en mi primer párrafo, extraídas de sus intervenciones públicas en Cuba constituyen un verdadero “protocolo”; (y uso una palabra muy repetida por Francisco en sus intervenciones en Cuba), que nos plantea un camino concreto que va más allá de la política y de la economía. Un camino que parte y se enrumba de y hacia la vida misma de los seres humanos. En este orden de cosas, quiero añadir además que rechazo la “apologética” por lo “establecido” de algunos que se han preocupado mucho porque otros hayan expresado sus criterios que son muy suyos en cartas y peticiones a Francisco que pueden ser objetivos o no, pero que son en definitiva sus criterios muy concretos con pleno derecho a planteárselos al Papa, como si a Francisco, después de todo lo que ha hecho, ha dicho y ha analizado durante su pontificado se le pudiera influir extemporáneamente. Tampoco concuerdo con los que han aprovechado la ocasión para una vez más, concentrarse en atacar con cierta saña al Cardenal Jaime Ortega y sus esfuerzos por una solución cubana que quizás puedan no ser los suficientes, pero que sí son acciones que él en su misión como Pastor ha tenido el valor de realizar. Como lo veo yo y uso mi “yo teresiano” acostumbrado, es que todos los cubanos sin exclusión alguna tenemos derecho a expresar lo que pensamos y lo que sentimos, incluso los que realizan estos rechazos a que me refiero, pero con respeto por la verdad y por la justicia. Eso tiene mucho que ver muy específicamente con lo que Francisco nos ha planteado claramente de “no confundir la unidad con la con la uniformidad, con un quehacer, sentir y decir todos lo mismo. Eso no es unidad eso es homogeneidad. Eso es matar la vida del Espíritu…La unidad se ve amenazada cada vez que queremos hacer a los demás a nuestra imagen y semejanza” (2). Estas en mi criterio son cuestiones concretas para abordarlas y analizarlas con respeto por la opinión diferente en el diálogo, franco y abierto sin represiones ni exclusiones onerosas que necesita la Nación Cubana de adentro y de afuera, al objeto de desarrollar una República en donde quepamos todos, con todos y para el bien de todos.

Entonces en consecuencia, reafirmo por mi parte, aunque muy resumidas por causa del espacio, algunas consideraciones muy sentidas y vividas en mi conciencia que me han surgido al calor del estudio y el análisis de los planteamientos de Francisco y las expreso con todo mis respetos por el pensamiento diferente y en uso de mi libertad esencial de vida y de pensar con mi propio pensamiento, valgan las redundancias, lamentando que algunos se puedan rasgar las vestiduras por causa de mis artículos al respecto. Comienzo por decir que Francisco nos planteó un orden muy específico en sus peticiones a la Virgen de la Caridad para que todos los cubanos transitemos en el presente y hacia el futuro, que comienza por la justicia, porque en mi opinión muy personal sin justicia es muy difícil que puedan manifestarse la paz, la libertad y la reconciliación. Y para mí justicia quiere decir entre otras cosas, corrección de lo que está mal hecho. Para corregir realmente lo mal hecho hay que tener el valor de analizar la realidad tal cual es, sin omisiones por causa de una falsa protección a las ideologías y a una unidad devenida en homogeneidad. Acepto y saludo que se estén haciendo ingentes esfuerzos para la actualización y el cambio de todo lo que haya que cambiar; pero creo que además de la macro economía y de la macro política, es necesario concentrarse en las burocracias y las mafias que están surgiendo en las bases y que le roban en precios y pesajes a la población de a pie, que compran a corruptos, maltratan en sus servicios al pueblo e incluso intentan imponerse con amenazas y fuerzas de lo cual soy un testigo de excepción. Esas manifestaciones que aparecen por todas partes hay que atajarlas y liquidarlas a tiempo antes que de que adquieran más fuerza y enturbien el futuro que tanto añoramos. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

(1) Ver en Por Esto! sección de opinión el miércoles 11 de noviembre del 2015 http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=439777. La Revolución de la ternura en el año de la Misericordia.
(2) Discurso previsto por el Papa para la celebración de las vísperas en la S: M:I Catedral de La Habana el 20 de septiembre del 2015, publicado en la Revista Palabra Nueva de la Arquidiócesis de La Habana, septiembre octubre del 2015 No 253, página 26.

Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán , México el lunes 16 de noviembre del 2015.

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