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Por Isbel Díaz Torres

activistas-del-observatorio-critico-en-limpieza-del-malecon-la-habana-cuba-agosto-de-2012He sido testigo de cómo los agentes de la Policía Nacional Revolucionaria en Cuba promueven la contaminación del litoral norte habanero, específicamente el área conocida como el Malecón.

Era un sábado por la noche y, como ya saben, a los jóvenes sin muchos recursos solo nos queda este como lugar casi exclusivode esparcimiento.

Allí estábamos un grupo de amigos, alrededor de una botella de ron Habana Club, disfrutando de la brisa marina.

Lo mismo hacían cientos de personas que, a un lado y otro de nosotros consumían una botella de ron o el terrible vino dulce que las vendedoras ambulantes comercializan ilegalmente en esa zona, pero a precios más cercanos al bolsillo de los pobres cubanos.

La sorpresa sucedió cuando dos agentes de la PNR comenzaron a acercarse a cada pequeño grupo y les decían algo. Unos segundos después nos tocó nuestro turno y supimos de qué se trataba.

-Buenas noches, no pueden tener esa botella ahí- nos dice uno de los agentes.
Nos miramos un poco extrañados, pues en Cuba es perfectamente legal beber en público, y en el Malecón es casi una tradición. Además, aunque había muchas personas, el ambiente estaba tranquilo.

Por supuesto, no acatamos la orden de inmediato. Necesitábamos saber la razón de semejante disposición, por lo que ni cortos ni perezosos le preguntamos al joven policía, quien nos explicó que “cuando se forme la tiradera de botellas ya van a saber por qué…”.
Inmediatamente nos aconsejó, como parece venía haciendo a cada grupo:

-Miren, lo que pueden hacer es, esa que está vacía, la tiran pá abajo (dijo señalando al arrecife y el mar), y la otra la guardan en el bolso. Lo que no quiero es que ninguna esté a la vista.

Inmediatamente nuestros ecologistas sentidos se activaron.
-Ud. no puede aconsejar a las personas que lancen las botellas al mar- le dijimos indignados.

El otro agente del orden se acercó a ver qué pasaba y le repetimos lo mismo. Tanta beligerancia no estaba en el interés de ellos, quienes, por su puesto, nada podían alegar contra nuestros argumentos ambientalistas, así que se retiraron.

El proyecto El Guardabosques, que fundé junto a un grupo de amigos hace algunos años, ha realizado en algunas ocasiones lo que llamamos Jornadas de Higienización del Malecón habanero, dado el deplorable estado de ese litoral citadino.

En esas ocasiones el Ministerio del Interior lo único que hizo fue obstruir nuestra actividad y amenazar a los activistas. Tal pareciera que el sentido antiecologista forma parte de una política institucional.

Vemos a diario cómo las personas en el Malecón lanzan indiscriminadamente botellas de cristal, latas metálicas, bolsas plásticas, comida, condones y cualquier tipo de desecho; pero si las fuerzas del orden también promueven semejante agresión ambiental, pronto tendremos un vertedero marino a la entrada de la bahía.

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