Por Félix Guerra

 

TEQUE es secuela dogmática que deriva de cualquier doctrina, religión, política o tendencia de pensamiento. Resulta de la suma de sectarismos y deformaciones de las ideas, adoptadas a contrapelo de dialéctica, historia, razón, ciencia, verdades nuevas en movimiento y desarrollo de la cultura humana.

Teque, traducido a un idioma más universal, equivaldría a muela, sermón, reprimenda, reconvención o rapapolvo.

También a dale que dale, charla que charla, verborrea, rapapolvo, panfleto, que en la acepción cubana además significa razones y verdades están todas en mi regaño o explicación. Nada que ir a buscar en otra parte. Lo que digo, parrafada o cháchara, es absoluta y no es posible objetar. Otros sinónimos admisibles serían Disco rayado, machaque. Etcétera.

Para mí Teque, ahora en el 2015, tiene además varios otros significados y raíces, establecidos y enriquecidos por la experiencia y semántica existencial de décadas.

Yo casi afirmaría, sin orden de jerarquía, que cuatro o cinco son los responsables históricos más importantes del teque palabrero que inunda tribunas, conclusiones, asambleas, reuniones, congresos y congresillos y además a menudo la prensa cubana escrita, radial o televisiva.

1, DOGMATISMOS,

2, IGNORANCIAS,

3, FANATISMOS,

4, OPORTUNISMOS,

son, a mi criterio, causas principales en los registros del mensaje que se deforma con verdades priori y absolutismos uno detrás del otro. Lo que no descarta otros fundamentos, en búsqueda para consignar el fenómeno en sus múltiples raíces y repercusiones.

1, Dogmatismos: fes, credos, verdades repetidas desde siempre y hasta el cansancio. Repetición de ensalmos trasladados de unas orejas a otras sin reflexión ni espíritu crítico. Dogma puede ser místico, tanto arrebatado como contemplativo. También ascético.

O sea, austero y frugal. Aunque también interminable, incontestable e indubitable.

2, Ignorancias: visión unilateral, falta de información, gente con poca escuela y en ocasiones con poca ética.

3 Fanatismos: parcialismo, ceguera, exaltación doctrinaria. Exceso de convicción crea fanatismos incurables.

4 Oportunismos: (temor a perder algo o ser mal enjuiciado, apetencia de autoridad, influencias, cargos o bienes materiales).

Otras causas azarosas y potenciales:

Intolerancia: secuela de todas lasenfermedades infantiles, con poco respeto y abundantes sentimientos de sospecha maligna hacia el interlocutor. No reinterpreta nunca ni reanaliza o debate. Sus verdades son universales y eternas. Conduce a retorcidas interpretaciones de las más naturales, puras y hermosas de las creencias e ideales humanos.,

Enemiguismo: hostilidad intrínseca, pariente cercano de el otro siempre es malo y en consecuencia yo y nosotros somos siempre buenos. Enemiguísimo rechaza análisis crítico y pensamiento complejo.

Consignismo: se enhebra con repetición de consignas e insultos seculares. Incluye algunos sentimientos de plaza sitiada, apelados de forma viciosa, bajo el supuesto de que algunas palabras pueden ayudar al enemigo. Incluso por supuesto que los silencios también ayudan por extensión.

Falta de opinión propia y capacidad crítica: Repeticiones de verdades u opiniones para intentar predominar a ultranza. Estés o no estés tú mismo convencido de tales retóricas. Es decir, existe un componente hipócrita.

Adoctrinamientos: formas intolerantes, apasionadas y extremistas. Necesidad de prevalecer. Y no tener orejas para escuchar ni oídos para oír.

Algunos fabricantes de teque pretenden que con cierta dosis de poesía rancia o acaramelada, ya el teque no es teque.

Antídoto del teque mediático, o cualquier otro, es investigación, lectura de la gran poesía y literatura universal. Resulta imprescindible evitar lugares comunes y romanticismos baratos y viciosos.

A la difícil y casi imposible objetividad, es posible siempre un grado mayor de acercamiento: mediante amplitud del análisis, debate, mente fría, aunque corazón caliente y contento. Agrega vocabulario amplio o amplísimo, sintaxis ejercitada en busca del tono y decir correctos, incremento de saberes y en especial del tema en cuestión.

El cronista no debe (o no debiera, digo yo) utilizar su letra para halagar ni engatusar. Se expone a desaprobaciones futuras. Aunque ya hoy y desde ayer, satirizan a mandíbula risueña y a su costa, los lectores de cualquier latitud y creencias.

El teque es por naturaleza tosco, reduccionista y rutinario, portador de mentiras y verdades a medias. Mediocre, dependiente, incompetente. No convence a casi nadie o solo a pares de antemano convencidos.

El teque, junto a otras formas de manipulación, corrompen los ideales originarios. Los privan de su integridad, ternura y poesía esenciales.

Ideales y filosofías cercanas a progreso, democracia, libertad, justicia social e igualdad humana, no riman con panfleto y teque. Así como los textos más hermosos y emancipadores, siempre son refractarios a esas corrupciones.

Los criterio asentados en el amor individual y colectivos, difícilmente apelan a facilismos, complacencias y trivialidades. Teque es género del incondicional que apela a la incondicionalidad colectiva.

Finalmente construye un lector repugnado, que concluye por apartarlo de momento y dejarlo de lado para siempre

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