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Por Félix Sautié Mederos.

CRÓNICAS CUBANAS, cuando cumplo 77 años

He cumplido 77 años, nací en La Habana el 28 de julio de 1938 en un mundo convulso y cargado de guerras, injusticias y explotaciones; así he continuado viviendo en todo el tiempo que ha transcurrido desde entonces, siempre en medio de estas improntas tan aciagas y durante algunos años entusiasmado con la posibilidad de poderlas eliminar en Cuba, en tanto que en mis 77 me veo con muchos de mis sueños truncados y rotos. La mayor parte de mi vida ha transitado por un tiempo de sueños, breves y endebles realizaciones, dolores físicos y espirituales colmados por amargas frustraciones, pero comprendo que vivo en el presente; y que quizás todo lo que he vivido no sea más que un “presente sido”, porque siempre he peregrinado en un presente que me ha parecido no tener fin. ¡Una verdadera ilusión!, a la que nos aferramos para no aceptar las realidades de nacer, crecer y sobre todo morir, que constituyen la dinámica de vida dentro de la cual existimos. Cuando me refiero a lo que pudiera denominarse como un “presente sido”, hablo de nuestra manera habitual de existir terrenalmente, en la conciencia de un presente existencial que siempre se proyecta hacia un futuro que en la realidad depende mucho de nosotros mismos; en especial de nuestra actitud ante la vida que nos lleva a esperarlo con o sin esperanzas, pero que no podemos obviarlo. Comprendo en los momentos que me pongo a pensar en ello, que ahí se encuentra el meollo del tiempo que me queda por delante en mi peregrinaje existencial, que realizo y realizaré quiéralo o no. Me refiero al espacio temporal de vida terrenal que me queda antes de marcharme definitivamente hacia la Casa del Padre, la Casa que no se acaba, que en mi fe y consideración constituye el destino de los seres humanos.

Cumplir 77 años, tal como he estado afirmando después de los 70 en cada nuevo aniversario de mi nacimiento, va siendo mucho tiempo de vida terrena; ya sea conforme a las esperanzas actuales de vida en Cuba, como en las de los principales países desarrollados del mundo. Es más de lo que las estadísticas señalan como límites positivos. Ya algunos de mis hermanos de padre y madre, que eran menores que yo, no están presente, ni lógicamente mis abuelos y padres tampoco, así como mis tíos y buena parte de mis amigos y condiscípulos, incluyendo a un hijo mío que de pequeño un cáncer me lo arrancó de la vida lo que ha sido uno de los mayores desgarramientos de mi existencia. Poco a poco, mi longevidad ha ido significando encontrarme cada vez más solo en una espiral de despedidas, constantes despedidas que cuando tengo que manifestarlas porque llegan muchas veces sin aviso previo, no puedo evitar la pregunta de ¿Cuándo me tocará marcharme?, ya que va siendo el tiempo lógico para ello.

Debo darle gracias a Dios, aunque a algunos ateos recalcitrantes, intransigentes y militantes que todavía son muchos en Cuba, les moleste que mencione a Dios como centro de todo en mis crónicas de vida, por haberme conservado con salud y cierta calidad de vida que me permite presenciar el presente en que peregrino y continuar luchando por la esperanza y por un futuro mejor, en donde todos quepamos sin rencores ni odios fratricidas que han devenido los signos más recurrentes de todas las épocas en que he vivido hasta la actualidad. También considero que es el tiempo para recapitular lo que hecho bien, lo que he hecho mal y lo que he dejado de hacer, pidiendo perdón por mis pecados y errores con un firme propósito de la enmienda y con actitud de dar y escribir un testimonio de vida que pueda ser útil para los demás, especialmente para los más jóvenes que vienen detrás de mí.

En este 77 aniversario quiero ante todo hacer profesión de mi fe cristiana, específicamente católica en la que fui formado durante mi niñez y juventud, con mi firme adhesión al Evangelio de Jesús en el que se opta por los pobres y los oprimidos con hambre y sed de justicia.

En consecuencia con estos principios me regocijo por haber luchado en favor de la justicia social, la equidad distributiva y la paz entre todos los seres humanos sin excepciones onerosas de ningún tipo, lo que he expresado con hechos y pensamientos que han caracterizado mi militancia revolucionaria ininterrumpida e inclaudicable de la que nunca me arrepentiré y espero llevarla conmigo cuando me toque marcharme hacia la Casa del Padre.

Rechazo pues, con todas las fuerzas que me quedan a la injusticia, la iniquidad, la sojuzgación de unos seres humanos por otros, al autoritarismo, la falsedad y las corrupciones que aparecen por todas partes, sobre las que poco o nada se informa a la población especialmente algunas de quienes son ungidos o consagrados y protagonizan profundos escándalos.

No puedo entender que personas detenidas en el tiempo, conservadoras y grises en su pensamiento, sean las que estén planteándonos públicamente con reiteración sistemática en actividades, encuentros, reuniones, congresos y entrevistas los objetivos, la ética y las razones de lucha en el futuro que ellos internamente han bloqueado en su libre desarrollo y que inexorablemente habrá de llegar y que corresponde por entero a las nuevas generaciones.

Tal y como sucedió con mi generación, pienso que es las de niños y jóvenes que vienen detrás a quienes les corresponde por derecho propio tomar los timones de mando de la sociedad por su cuenta; lo que constituye deber moral y ético favorecerlo plenamente desde las cúpulas de la sociedad, las que no deberían continuar sintiéndose inamovibles y eternas, tal y como algunos en medio de sus conceptos burocráticos y autoritarios pretenden perpetuarse.

Antes de terminar no puedo dejar de decir que me siento muy feliz de ser un habanero de pura cepa que ama profundamente a su maltratada Habana Maravilla que suspira por tiempos mejores en que habrá de renacer de sus ruinas y abandonos. Mi Habana, la Capital de todos los cubanos en donde también nacieron mi padre y mi madre. Lo reitero cuando nos acercamos sin apenas preparativos a sus 500 años de fundada, aunque en la WEB parece que a algunos les molesta que exprese lo que constituye una angustia dolorosa con la que vivo en mis 77 habaneros años de existencia. (1)

Finalmente quiero afirmar que en mis anhelos y mis sueños con que transito en esta última etapa de mi peregrinaje terrenal, se encuentra la lucha por alcanzar una República en la que verdaderamente quepamos todos sin excepciones onerosas de ningún tipo, y que se desenvuelva con “todos y para el bien de todos”, tal y como la soñó nuestro Apóstol José Martí. Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos

(1) Ver Crónicas Cubanas de nuevo desde La Habana, Algunos prefieren vivir en el Pasado… Sección de Cultura del Periódico Por Esto! De Mérida, Yucatán, México, el lunes 27 de julio del 2015 y en el Observatorio Crítico

https://observatoriocriticocuba.org/2015/07/27/algunos-prefieren-vivir-en-el-pasado/

Publicado en el Periódico Por Esto!, de Mérida, Yucatán , México en la Sección de Opinión , el lunes 3 de agosto del 2015

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=418891

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