Por Félix Sautié Mederos

CRÓNICAS CUBANAS DESDE ESPAÑA.

Una experiencia personal que quiero comentarles para que no se olvide…

Comienzo por decir que he vivido en un mundo y en unas circunstancias que me han permitido ver y apreciar muchos avatares de la vida que rompen con los esquemas rosa de las realidades que se nos quieren imponer por los poderosos de la tierra como lo que siempre debería ser así, pasando por encima de las realidades que quisiéramos que fueran y sobre todo de las realidades que verdaderamente son.

En este mundo antillano que he vivido desde 1938 a la fecha en Cuba que es mi país amado profundamente, también he podido ver y apreciar cómo fueron borradas tradiciones, costumbres y conmemoraciones que cuando las analizamos a profundidad podremos encontrar en sus intríngulis que verdaderamente le aportan coloratura y sentido a la existencia humana “per se”, así como sabor a la vida misma y que generalmente impiden el hastío y la desesperanza en que nos han envueltos en definitiva sus desapariciones por causa de un dogmatismo autoritario que se considera infalible y que se resiste a desaparecer, aunque cada vez se encuentra más detenido en el tiempo y por tanto más inoperante. .

Esto que les expreso son las conclusiones a que he ido arribando en la medida que han transcurrido los años de estancamiento, que ya van siendo muchos, del proceso revolucionario cubano. Porque cuando se pretende normarlo todo, definirlo todo, controlarlo todo, en definitiva no se norma nada, no se define nada y no se controla nada- En estas circunstancias, la sociedad se va al garete y se consume en un gran vacío que afecta la vida y la convierte en una rutina sin sentido, sin coloratura y sin sabor. Cuando afirmo estas consideraciones, puedo decir que las planteo porque he visto y he vivido el ir y venir por decirlo de alguna manera comprensible, que al respecto de estas afirmaciones mías se han producido durante el proceso socio político cubano a que me refiero en los últimos cincuenta y tanto años.

Y, en estas circunstancias me pregunto yo: ¿qué he comprendido al respecto, entonces con el paso de los años?; y me respondo:

Se han producido excesos injustificables con las costumbres, las tradiciones y la cultura acumulada por nuestra población a partir de su idiosincrasia y de las realidades en que ha estado envuelta. Cuando hablo de excesos, me refiero a determinaciones vivenciales que no han tenido razón de ser, porque para alcanzar toda la justicia y la felicidad posibles, no hay razón alguna que justifique la limitación de la libertad espiritual y de la existencia que nos es inherente a nuestra condición humana así como a la creatividad y el disfrute de las acciones y actitudes espirituales que nos dan sentido como seres humanos y que nos diferencian de los animales, las que pueden ser de variada índole y características, entre las que se encuentra la religiosidad que libremente cada cual desee profesar..

Estas consideraciones y reflexiones han asaltado mi conciencia y mi pensamiento a partir de la experiencia personal que .he vivido en los últimos días con motivo de mi asistencia a la Primera Comunión de mi nieta Julietica, mi “Nieta Andaluza” de la cual he escrito en otras ocasiones en mis “Crónicas Cubanas”. Fue una actividad sacramental efectuada en la Iglesia de la Santa Cruz de Palma de Mallorca oficiada por el padre Josep Jaume en la que pude observar y vivir el disfrute de la niña, así como de sus hermanitos, familiares y amigos que asistimos a una ceremonia profundamente espiritual y cercana, que en realidad no le hace daño a nadie porque los que no creen en definitiva con no participar tienen; dejando libre a los que si creemos para vivirla espiritualmente conforme a nuestros derechos que nos son inherentes,. Reitero a nuestra condición humana.

Cualquiera de estas tradiciones y sentimientos espirituales son totalmente válidos y tiene pleno derecho social para manifestarse, tal y como diría Don Benito Juárez, el Benemérito de América, a partir de la extensión del pensamiento en que planteó la normativa de que los derechos de cada persona llegan hasta donde comienzan los de los otros. No hay pues razón alguna que justifique haberlos erradicados en la Cuba revolucionaria por motivo de las prohibiciones inherentes a la ya derogada política del Ateísmo con que se pretendió uniformar a partir de un único modelo a las creencias, los valores y los sentimientos de las personas en una sociedad que se tornó gris, aburrida y plana, verticalmente normada por un único pensamiento incuestionable.

Que se logró pues: puedo afirmar que una gran pérdida de valores y un escapismo galopante que ha creado una extendida diáspora cubana que ha dispersado a nuestras familias por todo este mundo que nos ha tocado vivir. En resumen puedo decir que vi muy feliz y realizada a Julietica, quien en medio de su corta edad, decidió por su propia cuenta sin que le fuera impuesto por nadie hacer la Primera Comunión y continuar un camino que le da disfrute y razones para vivir. Así lo pienso, así lo he vivido y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos

Publicado en el periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán , México, el lunes 1 de junio del 2015

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=405602

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