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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Felicítese una vez más a los compañeros de Reflejos por el paso atrevido y prometedor de su empeño. Muchas más personas de Cuba, trabajadoras, estudiantes, intelectuales, tenemos acceso ahora a una gran oportunidad. Desde nuestras escuelas, hospitales, centros de investigación y otras instituciones y hasta desde algunos hogares, alcanzamos este espacio de comunicación horizontal. Nuestras voces, desde nuestras bitácoras, ahora pueden ser escuchadas por muchos más compatriotas. Muchas más personas que nos pueden leer, significa también mucha más retroalimentación, una dinámica mucho mayor de participación, debate, crítica, refutaciones, ampliaciones y proposiciones alternativas que enriquecerán las ideas de todas y todos.

El Observatorio Crítico se apresura a expandirse en los nuevos espacios disponibles. Nuestra naturaleza, nuestros propósitos así nos compulsan. Las dinámicas revolucionarias, como bien se sabe, solo pueden mantenerse saludablemente mediante la expansión y el avance en cada nueva evolución. Nuestro sitio en las redes, antes, permanecía disponible solo en la Internet de afuera, para unos pocos miles de personas dentro del país. Si bien el acceso nacional, de Intranet, tampoco alcanza a la mayoría de la población, sí cubre una parte mucho mayor, y podremos multiplicar nuestros contactos, nuestros diálogos, nuestras amistades y, también, nuestros desafíos.

Mantenemos la esperanza de que ninguna maniobra retrógrada de la burocracia vaya a revertir la apertura alcanzada. Compréndase que esta no es una concesión desde el poder, sino una conquista más de la denuncia, del clamor popular y de la presión ejercida desde todos los sectores pensantes. El ejercicio del derecho de las personas, a la comunicación y a la información, se fortalece más con cada paso de avance.

Vamos a aumentar el reto que representa salir al ruedo con ideas firmemente arraigadas, auténticamente revolucionarias, enriquecidas en el crisol de varios siglos de luchas de la clase trabajadora de todos los países. Venimos armados del caudal de experiencias al que han aportado Marx, Engels, Trotsky, Bakunin, Kropotkin, Rosa Luxemburgo, Durruti, Clara Zetkin, Mariátegui, Gramsci, Rosa Parks, Tomas Sankara, Paulo Freyre, Ernesto Cardenal, y nuestros Lafargue, Baliño, Alfredo López, Mella Para nosotros, el marxismo revolucionario no representa un saquito de dogmas superficiales para aplastar adversarios, ni una etiqueta académica para asistir a congresos de filosofía; ni, menos aún, un discurso oportunista que nos puedan tachar de obsoleto y seguir tan campantes. Para nosotros, la praxis revolucionaria es paradigma y sentido en la búsqueda incesante de un mundo mejor, más humano, emancipado, libre de relaciones de explotación, donde cada ser humano consigue, con su esfuerzo y la solidaridad de la sociedad, superar las divisiones de castas, de géneros, de colores de piel, de masas versus vanguardias todos y cada uno de los atavismos de los regímenes anteriores.

Por nuestra esencia, denunciamos las maniobras de los ideólogos oficialistas, quienes lo mismo asumen el papel de Guardianes de la Fe, que perpetran las más endebles maniobras de idealismos filosóficos. Los desafiamos a poner pie en tierra, a defender, con claridad y valentía, conceptos revolucionarios apegados a la realidad económica y social, a la vida de las personas trabajadoras más humildes de nuestro pueblo y a las leyes científicas reconocidas de la sociedad en su más dinámico y dialéctico desarrollo. Desnudamos a aquellos que disfrazan su inconsistencia con verborreas sentimentales, indistinguibles de las lindas declaraciones de los buenos burgueses y con el mismo fin de disimular su posición de favorecidos explotadores del pueblo cubano.

Con igual pasión, encaramos los engañosos zig zags del sentido común; ese que aconseja salvarse a golpe de individualismo; el que fomenta el supuesto apoliticismo para favorecer mejor programas políticos neoliberales; el que confunde maliciosamente al fracasado estatismo con el no implementado socialismo, para convencer mejor de las bondades del capitalismo. Revelamos asimismo las falsedades de los sujetos que tratan de acaparar la representatividad de la sociedad civil cubana, para reproducir partituras escritas muy lejos de esta tierra, bajo batutas imperiales. El fomento económico de grupúsculos pro capitalistas es táctica que no nos sorprende y contra la cual estamos preparados; aunque ese fomento y los agentes empleados puedan variar a veces y venir de frentes aparentemente opuestos. Nuestra más cerrada oposición se encontrará siempre frente a las tendencias de opresión y explotación capitalista en nuestra sociedad, para beneficio de las corporaciones extranjeras y unas pocas élites locales; venga de donde venga la promoción de estos espurios fines.

Seamos nosotros u otros, los que lleven a feliz término esta aventura, nos sentiremos siempre satisfechos de haber tomado parte en ella. Con el aporte de todos, demostramos que quedan fuerzas suficientes en Cuba para encarnar alternativas auténticamente patrióticas, socialistas e internacionalistas. De tal forma, sostenemos hoy la defensa de la soberanía nacional contra el imperialismo, y de las vidas de las personas contra la expoliación de todos los capitalismos, explícitos o disimulados; estrechamos entretanto los lazos de hermandad entre los pueblos de Nuestra América, del Tercer Mundo; constituiremos, al final, toda una Humanidad embarcada en un viaje espacial, en limitada y maltrecha nave, de cuyo frágil ecosistema dependemos y formamos parte.

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