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Para enfrentar y resolver este fenómeno tendría que haber primero muchos cambios en toda la concepción actual de gobierno, estado y país.

Por Pedro Campos

Victor Fowler Calzada

El sábado 7 de marzo tuvo lugar otro encuentro auspiciado por la revista Espacio Laical, en su habitual sede del Centro Cultural Félix Varela en el antiguo Seminario de San Carlos en La Habana.

En esta ocasión, para tratar sobre la problemática racial en Cuba. El panel estuvo integrado por los académicos y especialistas Rodrigo Espina, Mayra Espina, Víctor Fowler, Tato Quiñones y Antonio Martínez, este último de la Comisión Aponte.

Los exponentes retrataron la problemática en su momento actual y abundaron sobre manifestaciones y eventuales remedios, así como trataron algunas experiencias en marcha que intentan adelantar soluciones locales y estatales.

Nadie de los presentes podría quedar con duda: en Cuba continúa existiendo la discriminación racial, el problema no se ha resuelto, incluso parece haberse agravado como consecuencia de las diferencias sociales acrecentadas con el “Período Especial” y las medidas de la “actualización”, los negros siguen estando, como conjunto, entre los más pobres. El tema no está debidamente concientizado ni recibe la atención que amerita por parte de la prensa y el gobierno y no existe una política oficial coherente para enfrentar el problema, a pesar de existir una comisión oficial (la Aponte) que se ha reunido y presentado sus trabajos al vicepresidente Díaz-Canel.

La revista Espacio Laical publicará las intervenciones de los panelistas y las del público.

Me referiré en este escrito a la esencia de la breve intervención improvisada que hice como parte del auditorio, con más menos estas palabras.

Luego de felicitar la reapertura del espacio, expresé que si Mayra, Víctor y Tato fueran diputados a la Asamblea Nacional, estas problemáticas y tentativas de soluciones aquí planteadas, seguramente serían debatidas en ese ámbito y desde allí se avanzarían soluciones.

Si los escritos de Mayra, Víctor y Tato fueran publicadas en la prensa nacional, estos temas serian ampliamente conocidos y debatidos por la población.

Si las intervenciones de Mayra, Víctor y Tato en este recinto fueran citadas en el NTV o puestas en un programa televisivo, la actualidad y relevancia del tema no dejaría lugar a dudas y todo el mundo las comentaría y empujaría por soluciones.

Creo que mientras no resolvamos el problema del empoderamiento político y económico de los ciudadanos, no resolveremos esos problemas de discriminación racial que tenemos.

Pero para que eso pueda suceder tendría que haber primero muchos cambios en toda la concepción actual de gobierno, estado y país.

Para empezar tendría que haber libertad de expresión, de asociación y de elección y por tanto tendrían que cambiarse el sistema político, la Constitución y la ley electoral actual. Especialmente tendría que cambiarse en la Constitución el Articulo 5to que establece la dirección del PCC sobre la sociedad, lo cual ha servido para justificar el control del Partido sobre las elecciones, las organizaciones de masa, el poder popular, la prensa escrita, radial y televisada, las empresas, las industrias, el turismo, la agricultura, en fin toda la economía.

Igualmente tendría que cambiar esa concepción económica que sigue viendo al estado como principal dueño de los medios de producción, con todos sus esquemas de centralización y monopolios estatales sobre los mercados, lo cual es parte del modelo que discrimina e impide el empoderamiento económico de todos los ciudadanos, incluidos los negros desde luego.

Estos cambios básicos en los actuales niveles de centralización de la política y de la economía, son los que podrían crear las condiciones para que puedan resolverse los graves problemas de discriminación racial que padecemos aún.

Creo, dije, que mientras no resolvamos el problema del empoderamiento político y económico de los ciudadanos, no resolveremos esos problemas de discriminación racial que tenemos; pero tampoco los de los blancos pobres, los de las mujeres y los orientales, los de los viejitos jubilados obligados a vender cigarros en las esquinas.

Y el asunto del empoderamiento ciudadano no se va a resolver si no hay una democratización de la vida política del país y una socialización de la economía, de manera que todos puedan participar y decidir sobre asuntos políticos y económicos a los distintos niveles y especialmente mientras todos los que trabajan sigan ajenos y no participen de la propiedad, la dirección, la gestión y las ganancias de los negocios, sean pequeños grandes o medianos.

No es que el problema racial no tenga sus particularidades y deba ser tratado especial y delicadamente por todo su significado humano y amerite políticas diferenciadas: todo lo contrario.

Deseo recordar a los “leninistas” del gobierno, que el líder bolchevique dijo sabiamente que “para resolver los problemas particulares, primera debían ser resueltos los generales” y están aún por resolver los problemas generales básicos que afectan la sociedad cubana.

Es que para llegar realmente a eso y presentar una solución integral, tendría que cambiar toda la filosofía estatalista y centralizada actual que hasta ahora, en más de medio siglo, ha visto la solución principal en la eliminación del fenómeno por decreto, en nombrar a un grupo de negros y mulatos en altos cargos y, últimamente, en nombrar una comisión para que estudie el asunto y haga propuestas que luego van a aplicar los mismos que nunca han entendido el problema.

Empezará a resolverse cuando lo más importante, el centro de todo, sean los seres humanos y no el estado, como nos ha impuesto esta desviada forma de entender el socialismo como un capitalismo monopolista de estado.

Si ese grupo de personas en vez de nombradas por el color de la piel, para representar los intereses de los negros, fueran elegidas por entender estos problemas, por sentirse parte del mismo, representar a los dolientes y a los que han analizado y valorado sus variadas causas y han pensado realmente en cómo resolverlos, pues todo sería distinto.

Creo, por todo ellos que todos los interesados en estos asuntos deberían pensar en la solución de este problema general de índole política que afecta todos los otros problemas particulares de la sociedad sean de índole social, económica, cultural y otros.

Y ya esta parte no la dije allí, pero deseo recordar a los “leninistas” del gobierno, que el líder bolchevique dijo sabiamente que “para resolver los problemas particulares, primera debían ser resueltos los generales”.

Están aún por resolver los problemas generales básicos que afectan la sociedad cubana: la democratización de la política y la socialización de la economía, que permitirían que cada uno de sus hijos, sin distinción por razón alguna, pueda auto realizarse a plenitud y desarrollar libremente sus capacidades individuales.
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Nota. Hoy 20 de marzo, cuando puedo enviar a publicación este artículo, la Mesa Redonda, “casualmente¨”, trató el tema con la participación de directivos de la Comisión Aponte, un periodista de Juventud Rebelde y el académico Rodrigo Espina. Los panelistas hablaron de las actividades y propuestas al gobierno de la Comisión Aponte, que “no tiene ni un correo electrónico” y en el transcurso del debate dejaron claro que la discriminación racial sigue existiendo en nuestro país, aunque el abordaje profundo de sus causas económicas sociales y políticas no fue el tema del debate. No es casual que ni Mayra, ni Tato ni Fowler fueran invitados a esa Mesa Redonda.

Publicado originalmente en Havana Times

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