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Por Félix Sautié Mederos.

Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

Terminamos el 2014 con anuncios trascendentales que auguran un 2015 movido y cargado de improntas novedosas, pero con algunos peligros esenciales latentes. Me refiero a los anuncios planteados, a finales del 2014, sobre las relaciones con Estados Unidos, que pudieran traer a Cuba signos de soluciones y cambios efectivos favorables a la paz, la democracia, la justicia y el desarrollo necesarios. En estas circunstancias y coyunturas, en mi criterio es importante no perder las esperanzas pero, a la vez, moderar con sana cautela nuestras expectativas porque existen especiales motivaciones norteamericanas no planteadas expresamente, pero si enunciadas; y por su parte, en Cuba, los burócratas de la política y de la economía continúan haciendo las mismas cosas de siempre y expresando las mismas frases y consignas vacías que no conmueven a nadie. También continúan con sus intransigencias hacia el pensamiento diferente y mantienen en sus treces la Política de Plaza Sitiada que aplican a cualquier expresión de ideas diferentes a las suyas, limitando las libertades de pensamiento y de expresión de los ciudadanos; ante lo cual, en este 2015, iluminado por algunas esperanzas factibles, no se deberían continuar pasando por alto sus desatinos dogmáticos y extremistas en aras de una unidad que sacrifica el futuro, a cambio de un más de lo mismo continuado.

A la luz de las realidades que se presentan en el 2015 y especialmente de los anuncios de normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, hace algunos días, una persona. a quien respeto mucho, planteó que en su opinión, ahora, más que nunca, es necesario abrir los ojos para mirar hacia adentro, porque las expectativas que se crean y las palabras vacías nada que dicen a qué me refiero; y añado yo, la creación de ilusiones devenidas en espejismos, por denominarlas de alguna forma, motivadas por los énfasis desproporcionados de planteamientos internacionales en abstracto referidos a procesos, eventos y entidades de carácter positivos, pero que poco tienen que ver con las realidades de la micro economía y micro política que impactan cotidianamente al pueblo de pie, quien es bombardeado por esas informaciones y criterios en los telediarios de cada día, constituyen de conjunto las causas principales del hastío y el desinterés de la población hacia los asuntos de la vida política y económica del país y que, precisamente, se han caracterizado por las consignas y frases vacías acuñadas en contrapunteo con los esfuerzos de cambios y reformas que se ha estado tratando de realizar en los últimos tiempos.

Son frases y planteamientos vacíos que nada dicen en concreto a una población que ha sido batuqueada y movida cual si fuera un conjunto de cosas en vez de personas, más bien fichas de un ajedrez, con movimientos impredecibles por parte de dos únicos jugadores enfrentados que ahora anuncian una conclusión de tablas, que pudiera significar un futuro de cambios necesarios, pero que para que sean verdaderamente efectivos, en mi criterio siempre requerirán de la más activa participación popular a la que son reacios los burócratas quienes solo hablan de participación del pueblo de palabra, pero la rechazan en su práctica concreta.

Así se nos presentan, en mi criterio, lo esencial de las realidades con que comenzamos el enero 2015 en Cuba, las que requieren muy en especial de lo que planteó mi amigo de quien les hablo: ¡abrir los ojos para mirar hacia adentro! y no dejarnos llevar por los cantos de sirena, como dice una expresión popular, que pujan por nublarnos la vista ante las desidias, los autoritarismos contra natura y las acciones de los burócratas a quienes recuerdo muy especialmente cuando camino por las calles de mi Centro Habana con sus edificaciones despintadas y sin mantenimiento constructivo, sus baches, sus aguas sucias acumuladas y sus basurales sin recoger, desatenciones que los burócratas justifican con un bloqueo realmente criminal que ahora se plantea desmontar y que los dejará sin esas justificaciones cotidianas. Sólo nosotros mismos, con nuestras inconsecuencias, podemos destruir al proceso revolucionario, sobre todo, si dejamos a los burócratas por su cuenta, con sus soluciones burocráticas autoritarias, con las que potencian las medidas drásticas por encima de la política y del diálogo fecundo, propiciadoras, además, de las provocaciones destructivas que entorpecen y podrían destruir las soluciones de diálogo que se han planteado. Considero que en tales circunstancias y coyunturas, no se debe continuar con apoyo el verbal sin sustento concreto, cual si fueran consignas acuñadas sólo a las soluciones de diálogo en el exterior y, especialmente, en otros países que realmente las requieren, mientras que en lo interno de la nación cubana, se mantiene una política intransigente y autoritaria que ahoga al pensamiento diferente y dificulta el diálogo de todos con todos.

El 2015 inicia una nueva etapa en la Historia de la Revolución Cubana, en la que el diálogo respetuoso en igualdad de condiciones, el reencuentro y las soluciones políticas se imponen a favor de la paz, la democracia, la justicia y el desarrollo. En estas circunstancias, es inadmisible que una burocracia desgastada que tiene muy poco que ofrecer a la nación, continúe catalogando como enemigos que hay que aislar e incluso destruir a todos los que no concuerden con sus criterios y su forma de pensar. Esos conceptos detenidos en el tiempo y repetitivos, en el 2015 tienen que quedar atrás definitivamente. En este orden de pensamiento, quiero reiterar, una vez más, que soy partidario de edificar un socialismo participativo y democrático, comprensivo y tolerante, a partir del cual se puedan abrir los caminos de la democracia y de la emponderación del pueblo. Pienso que continuar con la intransigencia, el uso de la fuerza por encima del diálogo y, en definitiva, haciendo lo de siempre, traducido en un más de lo mismo, dañará cualquier otro esfuerzo positivo de solución.

Nos encontramos, verdaderamente, en la hora de los Hornos y los crisoles del futuro se están cargando. No debemos defraudarlos porque hay oportunidades en la Historia que se dan una sola vez en la vida; y que después, no se volverán a repetir. Así lo pienso y así lo expreso como revolucionario que soy y que me siento profundamente comprometido con la verdad, con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en por Esto! el lunes 5 de enero del 2015.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=373994

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