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Por Isbel Díaz Torres

El Estado cubano dispone de suficiente personal calificado proveniente de las muy nutridas escuelas técnico-militares, así como de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), para desarrollar un proyecto tan abarcador y complejo como el del paquete cubano.

Vea la primera parte

Alguien pudiera preguntarse ¿Y para qué todo eso? Si el gobierno cubano se mantiene (entre otras estrategias) gracias a la desinformación de la gente, entonces pareciera que no tiene sentido generar un sistema que lleve información a las personas.

Lo que sucede es que el paquete sería la última de las estratagemas gubernamentales para consolidar el NO acceso de los cubanos a Internet. Fíjense cómo ha sido el proceso:

  • ¿Quieres un antivirus? Tienes el Segurmática.
  • ¿Quieres una enciclopedia digital como Wikipedia? Tienes Ecured
  • ¿Quieres correo electrónico? Tienes el correo Nauta, en servidores nacionales.
  • ¿Quieres redes sociales? Tienes La Tendedera, en la intranet de los Joven Club.
  • ¿Quieres un sistema operativo? Tienes Nova, una distribución cubana de GNU/Linux.
  • ¿Quieres tener tu blog personal? Tienes Reflejos o Bloguea, en servidores nacionales.
  • ¿Quieres un buscador? Tienes 2×3 (que nadie sabe si funcionó alguna vez) u Orión (diseñado por la UCI), que busca en servidores nacionales.

Ahora, las necesidades no acaban ahí…

  • ¿Quieres novelitas rosa, el último regguetón, reality shows, películas de primera y quinta categorías, documentales Discovery Channel, revistas de chismes de artistas, en fin, todo lo que contradiga la cacareada política cultural cubana?: Tienes para eso el Paquete.

Lo que no tendremos es acceso a Internet para buscar lo que deseamos, cuando lo necesitamos y sin filtros ideológicos, para auto-organizarnos, para conocer de modo expedito las experiencias de desobediencia ciudadana en otras partes del mundo y en otras partes de Cuba, para investigar, para establecer vínculos personales con nuestros conciudadanos, para hacer el nuevo periodismo del que nos hablan los especialistas.

Para los optimistas que quieran ver en las iniciativas listadas pasos hacia la soberanía tecnológica, solo decirles que en la práctica casi ninguna de estas plataformas (sobre todo aquellas enfocadas a las comunicaciones interpersonales) funciona, y las que lo hacen, responden a unas normativas de “seguridad” que vulneran los derechos de los usuarios, o simplemente están fuera del alcance de las economías de la mayoría de los cubanos.

En mi criterio, han sido creadas para ofrecer una imagen de sociedad “acorde a los nuevos tiempos”, con capacidad para insertarse acríticamente en el “sistema mundo”, y para ello nada mejor que una tecnología despojada de los pocos elementos liberadores que pudiéramos hacer crecer en ella.

Por cierto, la estrategia de “informatización de la sociedad cubana” está diseñada hace muchos años, y se concibió de ese modo: pasar todos los contenidos por los filtros de la burocracia empoderada, y llevar a la población un universo aséptico y desmovilizante.

Técnicos e ideólogos de este proyecto lo han presentado en eventos académicos, donde nos hablan del Portal del Ciudadano, y de cómo todas las ofertas posibles serán provistas por una Intranet poderosa y autosuficiente.

Esclarecedor resulta un editorial de Granma del pasado día 12, donde se refiere la implementación de la plataforma informática nacional Red Cuba, “diseñada para asegurar de manera soberana la presencia de contenidos producidos por el país con calidad, diversidad y representatividad, gestionadas y administradas por entidades cubanas, a fin de satisfacer las necesidades informativas y de servicios de la sociedad, así como garantizar el acceso a redes internacionales”. http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/34552-editorial-de-granma-cuba-esta-decidida-a-conectarse-con-el-mundo
Como ejemplo de los proyectos de esta Red se mencionan las 154 salas Nauta que existen en todo el país, y “la extensión de las posibilidades de conectividad en múltiples espacios, que incluirán también a bibliotecas y Oficinas de Correos”, así como plataformas para redes universitarias e institucionales “que podrían extender su servicio a toda la sociedad”.

Estos especialistas nunca han hablado del paquete, por supuesto. Cuando se les pregunta al respecto, dicen no saber de dónde sale. Curiosamente, quienes participan en la distribución, también dicen lo mismo.

Pero sigan la ruta del dinero, y no hagan mucho caso a los tristes analistas del Ministerio de Cultura, que ya no saben qué decir ante tanta esquizofrenia.

Se trata de mantener a “las masas” entretenidas, amansadas, aisladas en el consumo, es decir: el archiconocido dispositivo de control social que utilizan los Estados de este planeta para poder garantizar gobernabilidad, y que Cuba pone en práctica en momentos en que al diferendo con EE.UU. le va quedando menos tela que cortar.

Yo, pruebas no tengo; solo tengo el Paquete. Es por ello que esto más que una tesis, para ser exacto, es más bien una hipótesis. ¿Eso lo hace menos cierto?

Pero tomen mis dos artículos, analícenlos, y creo que no es muy difícil descubrir cuál es el surtidor primario, aunque después, cuando el paquete se lanza a la calle, pueda ser reestructurado y enriquecido con otros muchos elementos, por parte de los distribuidores, y al final parezca un ejercicio de autonomía social.

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