Por Eugenio Rodríguez Balari

Hace unos días se dio a conocer la selección de la ciudad de la Habana entre las siete ciudades maravillas del mundo, considero que poco o tímido ha sido lo comentado en ciertos lugares del mundo; a tal punto, que muchas personas no se han enterado aún de tal reconocimiento, en particular en algunos lugares donde radican importantes núcleos de cubanos que viven en el exterior.

La información fue dada a conocer por los organizadores del New7Wonders, organización que tiene su sede en Dubai, capital de los Emiratos Árabes Unidos; esta institución es la misma que hace varios años proclamó las siete maravillas del mundo y que tuvo en esa ocasión una amplia repercusión mundial.

Estas importantes denominaciones (ahora las ciudades), reconocen verdaderos valores de la humanidad y realizan además una importante labor para significar y preservar sitios o lugares destacados que el accionar civilizatorio debe reconocer y proteger.

Ese ha sido el caso de la ciudad de la Habana, la capital de todos los cubanos, la que para satisfacción y orgullo nuestro quedó seleccionada entre las siete ciudades maravillas del mundo.

Fueron seleccionadas además La Paz en Bolivia, Beirut en el Líbano, Durban en Sudáfrica, Kuala Lumpur en Malasia, Doha en Qatar y Vigan en Filipinas. Hay que decir que entre las 14 últimas ciudades finalistas se encontraban ciudades como el DF de México, Londres, Barcelona, Chicago o Quito.

En el certamen se tomaron en cuenta o participaron 1200 ciudades correspondientes a 220 países del orbe. Es comprensible que ese otorgamiento sea muy importante para Cuba y más si se toma en cuenta que en la actualidad la mitad de población mundial se encuentra viviendo en urbes o ciudades.

La metodología empleada por la organización New7Wonders es rigurosa, aunque amplia, versátil y compleja. Los organizadores utilizan procedimientos selectivos, de juicios y otros de carácter masivos a través de significativas votaciones mundiales. E igualmente toman en consideración aspectos de contenido histórico, culturales, de idiosincrasia social y características del lugar, así como elementos de la belleza arquitectónica y sus estilos, obras de trascendencia constructiva y su papel jugado socialmente. 0 lo que es igual usan diversas plataformas metódicas para llegar a una conclusión definitiva en las selecciones que realizan.

Se sabe que la Habana se fundó el 16 de noviembre de 1519, que con sus 495 años de existencia se encuentra próxima a arribar a su quinto centenario, que posee una extensión de 721 kilómetros cuadrados y está habitada por unos 2,1 millones de habitantes, que se extiende desde la bahía bordeando el litoral marino de este a oeste, además es atravesada por varios ríos, a lo que se suma un manto freático abundante que beneficia a sus pobladores.

En la ciudad se distingue un sistema de fortificaciones militares de la época colonial, el más importante de América, así como sus diversas y restauradas plazas también de siglos anteriores.

No puede subestimarse la gran diversidad de estilos arquitectónicos y la riqueza de esas construcciones, allí además se encuentra el fastuoso cementerio de Colón o el ingenioso acueducto de Albear, junto a una inmejorable ubicación y trazado de sus barrios, calles y avenidas.

La Habana posee una rica historia en trascendentes acontecimientos políticos, económicos, militares, artísticos/culturales y otros. Una población poli-cromática, con orígenes disímiles, joviales e instruidos, que le otorga un interesante y peculiar sello a su nacionalidad.

También se conoce que Cuba y su capital, geográficamente se ubica en una zona que se centra y confluye hacia todos los rincones del continente americano y ello le aporta un valor adicional a su importancia citadina.

Ese merecido reconocimiento que ha recibido la ciudad de la Habana y que todo cubano debe agradecer, en la actualidad no deja de ser un factor estimulante pero a su vez significa un serio compromiso y reto para las autoridades y la propia ciudadanía del país.

Lamentablemente la ciudad (salvo las áreas del llamado casco histórico), que ha recibido un extraordinario y benéfico proceso de reparaciones y mantenimiento (admirable labor de restauración), el resto de las áreas de la extensa ciudad se han encontrado durante varias décadas en un virtual estado de abandono y por consecuencia de deterioro.

La ciudad debe contar con un fondo habitacional de más de ½ millón de viviendas y se vio impactada por anteriores políticas económicas que privilegiaron otros territorios del país y congelaron sus mantenimientos y programas de desarrollo (bien por falta de recursos o una orientación prioritaria hacia otras zonas que lo requerían o de desarrollo previsto).

Es necesario agregar que también se produjo una utilización inapropiada del fondo de las mejores viviendas existentes, que quedaron abandonas por sus anteriores propietarios o le fueron expropiadas a los mismos.

Esa política determinó décadas de abandono y ausencia de reparaciones, a lo que hay que sumar los fuertes procesos migratorios de ciudadanos de otras provincias que se trasladaron hacía ella y la continuaron impactando no positivamente.

El resultado ha sido el lamentable estado ruinoso en que se encuentran importantes zonas de la ciudad, caracterizada por amplias necesidades de reparación de sus edificaciones, de urgentes requerimientos reconstrucción de nuevas viviendas, del mal estado de innumerables calles y avenidas ,de indisciplinas urbanísticas y una planificación física deficiente, de parques semi-abandonados, de deficiencias en el alumbrado público o en el transporte urbano y la necesidad de una mayor arborización de nuestra calurosa ciudad.

También es evidente la demanda de fortalecer y modernizarlos servicios públicos, como por ejemplo los de recogida de los desechos, de higiene y limpieza de la ciudad, del agua, gas o electricidad, que la población reclama desde años por soluciones más eficientes y perdurables.

El mundo justa y solidariamente nos ha reconocido el valor histórico y actual de nuestra capital, pero nos ha hecho un llamado a tomar conciencia sobre ello y a que todos hagamos un gran esfuerzo para solucionar los problemas que se vienen confrontando.

Ello implica un serio reto, una obligación no sólo para el gobierno cubano que por supuesto tiene grandes responsabilidades en todo ello, sino para toda la ciudadanía donde quiera que esta se encuentre y sienta el palpitar de cubano.

Llegó el momento en que es necesario atender a la ciudad como se merece, es comprensible que las necesidades de recursos materiales y financieros, ahora resulten inconmensurables, pero se requiere comenzar a trabajar con lo que se disponga y en lo inmediato. No puede seguir dilatándose un asunto en que deben conjugarse los esfuerzos y las acciones de las autoridades con el de toda la ciudadanía.

Visto con optimismo y criterio positivo, puede originarse un concepto de política/económica que promueva el desarrollo o logre millonarias inversiones que propicien la recuperación y embellecimiento de la capital.

No hay dudas que puede revertirse la situación existente y además que ello genere fuentes de empleo y un sólido crecimiento económico para la ciudad de la Habana y el país en su conjunto.

Ello es comprensible si concientizamos que una parte considerable del turismo internacional que visita Cuba, acude a conocer la Habana y a disfrutar de sus bellos sitios y lugares de recreación y esparcimiento.

Recuerdo una magnifica pieza musical, popularizada años atrás por el conocido y ya fallecido músico cubano Juan Formel, director de la orquesta los Van/Van, que en su letra nos alertaba que LA HABANA NO AGUANTA MÁS y LA HABANA NO AGUANTA MÁS.

De aquella fecha a hoy han transcurridos más de dos décadas y la situación se ha hecho aún más crítica y compleja.

Por ello ahora se hace imprescindible y con urgencia, un esfuerzo excepcional de todos para salvar una de las siete ciudades maravillas del mundo.

Ese debe ser un esfuerzo extraordinario si queremos seguir sintiéndonos orgullosos del ayer, hoy y mañana de nuestra hermosa ciudad capital, la bella y glamorosa ciudad de la Habana.

Esperamos que pronto se produzca una reacción favorable y conocerle una próxima y estimulante voluntad política por parte de las autoridades y la sociedad civil; confiamos aunque comprendemos las limitaciones existentes, que se ponga en marcha un programa de recuperación de la ciudad que materialice logros y concientice y comprometa a la mayoría de los cubanos en la recuperación y belleza de su Habana querida.

fin

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