[ tags Cuba, necesidad de no perder la esperanza
para continuar luchando]

Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

Nuevamente como parte de un eterno retorno que se manifiesta con un movimiento en espiral que siempre regresa a los mismos puntos de su recorrido en planos más elevados pero con características similares o distintas, según sea el caso, hemos comenzado a transitar por el tiempo litúrgico del Adviento 2014 que para los cristianos es ocasión de espera esperanzadora, reflexión, penitencia y conversión con vistas a la llegada calendárica de la buena nueva de la Navidad; en tanto que no dice nada, a los muchos que no comulgan con nuestra fe, nuestras esperanzas y nuestros sentimientos. Pero para mí siempre el Adviento trae consigo una parte esencial del misterio de la vida, que se proyecta en un porvenir extendido en el tiempo que nunca llegamos a alcanzar, porque tiene que ver con las esencias de la razón de ser de nuestro existir en el Universo, que son medidas en dimensiones fuera de la escala con que se mide lo que experimentamos en nuestra vida terrenal consciente.

Confieso que en la elaboración de mis Crónicas Cubanas cada año cuando comienza el Adviento no puedo obviarlo, porque lo considero una unidad de medida del tiempo que tiene la virtud entre otras cosas muy importantes de ser instrumento de comparación con lo que voy dejando atrás existencialmente.

Esa etapa anual de gracia transcurre durante los cuatro domingos previos a la Navidad, y no puedo excluirlo de los temas que habitualmente abordo, porque el Adviento significa esperanza, reflexión de vida personal, fe en el porvenir, cambios, alegría, amor y movimiento que son improntas carentes en nuestra sociedad local hastiada y desesperanzada del más de lo mismo con que las cúpulas intentan que recibamos esos tiempos festivos del calendario, que en la mayoría de los países del mundo están cargados de una magia existencial renovadora del amor y el optimismo por la vida incluso aún dentro de las más complejas y difíciles circunstancias existenciales e incluso de su utilización comercial desmedida y pagana que para algunos es lo principal de estos tiempos. En Cuba todas las improntas positivas de alegría navideñas y de fin de año, incluyendo a las formas paganas del comercio desmedido fueron erradicadas totalmente en un intento de cambiarlo todo, dejando atrás tradiciones y cultura como símbolo de una nueva vida que en definitiva nunca logró manifestarse como tal y que borró inútilmente sentimientos y espiritualidades quedando sólo un síndrome de permanente aspiración de un futuro que nunca llega.

Hay que reconocer que en los últimos tiempos se ha comenzado a eliminar muchas prohibiciones absurdas, entre las que, por ejemplo, se encontraba la prohibición de exponer públicamente en las áreas urbanas, entidades y establecimientos estatales los arbolitos de navidad, los belenes y otros símbolos de la época, los que poco a poco han vuelto a restablecerse pero con una menguada alegría poco espontánea, sólo como para cumplir con un mandato burocrático. Por lo menos esa es la impresión que a mí me causa lo que se intenta hacer a medias sin ir al fondo de la cuestión.

En resumen puedo decir que se quiere recuperar el espíritu navideño y de fin de año que se borró de sus expresiones públicas y cuyos símbolos (el árbol de navidad, los Santiclaus y los belenes) se prohibieron incluso mediante circulares enviadas a los centros de trabajo y establecimientos estatales mientras que en la actualidad ocurre lo contrario. Percibo que da la impresión que no saben cómo hacerlo y tratan de recuperarlos sin poder lograrlo completamente. Yo pienso sobre este asunto que su contradicción fundamental se refiere al irrespeto del libre albedrío de las personas, que ha sido tan constreñido en nombre de una política de Plaza Sitiada a la que me he referido en múltiples ocasiones en mis Crónicas Cubanas. El respeto a la libre expresión del pensamiento y la libre opción de las personas por una u otra cosa, considero que es lo esencial de este asunto que en realidad no comprenden los que se encuentran detenidos en el tiempo. El problema principal para recuperar los aspectos positivos, optimistas y alegres de estos tiempos parte de una clave básica que es el real y verdadero respeto por la diversidad en sus más amplias expresiones; y esto para algunos que lo han machacado tanto, se les hace imposible.

Vivimos en medio de una mediocridad existencial generalizada en donde la desesperanza, los desengaños y el hastío lo horadan todo y son el mayor impulso para que los jóvenes y muchos que no son tan jóvenes vean como única solución a la realización de sus vidas emigrar definitivamente del país y convertirse en emigrantes errantes. La Nación cubana por días se dispersa más y es el signo de los tiempos que caracteriza a este Adviento 2014 de preparación de las fiestas navideñas y de fin de año.

Mis deseos son que el Adviento, que significa lo que está por venir, pueda recuperar nuestra esperanza, porque sin esperanzas para el futuro es muy difícil luchar por el porvenir y sortear barreras e improntas detenidas en el tiempo. Que la Navidad y el fin del 2014 junto al principio del 2015 que se acercan, sean de recuperación de la esperanza y del optimismo para enfrentarnos a la mediocridad de vida en que nos encontramos. ¡Las fiestas del calendario son hitos esenciales que deberíamos tomar muy en cuenta!

Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto! el sábado 13 de diciembre del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=369276

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