Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Por Rogelio M. Díaz Moreno

La divulgación de los perfumes elaborados por Labiofam con marcas referidas a Ernesto Ché Guevara y Hugo Chávez provocó el revuelo que era de esperar. La empresa cubana presentó estos nuevos productos en el marco de la Feria que celebraba en estos días. La noche del sábado siguiente a la noticia, el público cubano apreció un giro de 180 grados en el asunto.

En la emisión estelar del Noticiero Nacional de Televisión, una locutora leyó el comunicado oficial que sintetizó su contenido con la sentencia, “los símbolos son sagrados”. De esta manera, se informó que las autoridades decidieron que resultaba inadmisible la
comercialización de los perfumes de marras. El uso de las imágenes de los comandantes mencionados, como publicidad, se tachó como una grave violación de ética, de principios y todo lo demás, y se ordenó detener la producción y comercialización de los productos.

La situación será analizada profundamente con los responsables, especialmente la dirección de Labiofam, abundó la nota oficial. Asimismo, contiene un desmentido al argumento de que los familiares de los aludidos en las etiquetas hubieran dado algún tipo de aprobación a la maniobra comercial.

Como observador impertinente, a mi me pareció desde un principio que la herética idea de Labiofam iba a despertar muchas ronchas. Por más que la sociedad cubana marcha firmemente por el camino del capitalismo vulgar, todavía no hemos llegado completamente a ese punto. La ideología del sistema anterior conserva todavía un peso considerable o, por lo menos, la nomenklatura en el poder tiene que manifestar unos restos de pudor para proteger su legitimidad. Eso sí, es una cuestión de tiempo. Dentro de 10 años, los cuadros directivos de Labiofam, hoy en capilla ardiente, lucirán como unos adelantados a su momento histórico.

Después de todo, las transformaciones de mercado siguen su curso. La misma figura del Ché Guevara es comercializada hace tiempo en los “Bazares del arte socialista”. Y no solo en camisetas, gorras y afiches, sino también en pisapapeles, bolígrafos y muchas mercancías más que también lo portan. Los otros perfumes de Labiofam, “Celia” y “Alejandro”, que también contienen importantes alusiones históricas, no parece que vayan a sufrir ninguna afectación.

Labiofam será castigada, por ahora, por un atrevimiento que afectó a un símbolo de la revolución cubana y hasta algo más. Sin embargo, otros negocios de Labiofam tan poco éticos como ese, o peores, seguirán viento en popa. Me refiero, naturalmente, a su estafa con productos homeopáticos, desacreditados científicamente, pero con excelentes ventas entre las personas enfermas de graves males. Jugar con la salud de las personas, exponerlos a riesgos mortales para sus vidas, violar a mansalva protocolos clínicos y terapéuticos respetados internacionalmente y que Cuba dice reconocer, no parece ser tan grave a los ojos de nuestras autoridades.

Anuncios