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Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

El tiempo, el espacio y la conceptualización del rumbo

La falta de perspectivas para el presente y el futuro constituye una constante que embarga a la sociedad cubana que no me canso de significar, porque la considero una impronta que de manera evidente afecta por completo a nuestras vidas. En la sociedad cubana del momento detenida en el tiempo, aislada del mundo y de las realidades que nos circundan, afectada por un concepto de Plaza sitiada que se aplica centralmente a todo, la población se encuentra cada vez más hastiada de las consignas abstractas, de las advertencias e incluso de las amenazas veladas y expresas; y en respuesta, busca o bien conformarse estoicamente o escapar de todo y resolver e incluso muchos aspiran a emigrar. A diario se pueden leer en la WEB las noticias de cubanos echados a la mar, unos que llegan a su destino, otros que son interceptados y devueltos, mientras que algunos mueren en sus intentos de emigrar; esto último es algo que hay que tratar de detener porque constituyen muertes que no deberían producirse. Pocos son los que luchan a contracorriente porque el hastío genera cansancio y desarraigo. Me refiero a un panorama muy lamentable pero también muy real, que algunos desde sus cúpulas se afanan en no reconocer su existencia; y además, pugnan por eliminar al mensajero que la plantea, lo excluyen e incluso lo llegan a criminalizar.

En estas circunstancias, vivimos detenidos en un pasado que nos lastra completamente, mientras que el tiempo nos pasa por encima. Es la percepción que experimento día a día, porque analizo con cabeza propia y sin dejarme llevar por las consignas vacías, lo que me rodea y lo que vivo cotidianamente. Es una percepción que considero muy importante tratar de testimoniarla y describirla, porque pienso que es imprescindible analizarla y descifrar sus mensajes de presente y de futuro. En este orden de cosas también considero que como cronista de mi época que pretendo ser, debo escribir un testimonio para que los que vienen detrás de mi puedan conocer las incidencias que estamos experimentando al respecto de esta inercia y del hastío que nos provoca, cuyos efectos y consecuencias son incalculables.

En esta ocasión pretendo referirme brevemente y con un lenguaje comprensible para todos, más allá de lo meramente académico, a la categoría filosófica del Tiempo que se manifiesta en el Espacio. Me refiero al tiempo en relación con los cubanos de hoy en el espacio actual que es la Cuba del momento que estamos viviendo. La categoría tiempo es infinita y a la vez relativa y finita, lo digo porque infinita es per se, pero relativa en cuanto a la existencia de las personas sobre la tierra, porque tiene un límite individual determinado por las esperanzas de vida que se manifiestan en cada país, que en su intríngulis existencial es finito dado que a todos nos llega el momento de la muerte.

Nos afecta pues la incultura filosófica manifiesta en quienes intentan mantener a la sociedad cubana detenida en el tiempo mientras que a todos se nos pasa el tiempo, y valgan las redundancias del término, más allá de los desarrollos, contingencias y avances de un mundo intercomunicado que se ha convertido en una verdadera aldea global. Las improntas actuales en Cuba a que me refiero, han demostrado en el tiempo su incapacidad para lograr el desarrollo económico-social consecuente de la vida, incluso a partir del concepto de un Socialismo próspero y sustentable que actualmente se plantea edificar, el que tampoco alcanzan a comprender en su verdadero contenido conceptual los que pretenden ponerlo en práctica por caminos que no tienen como principal participante al pueblo. Debo decir que realmente si tener en cuenta los intereses de la población y sus crecientes necesidades, no podrá superarse el estancamiento que sufrimos y el hastío generalizado que nos produce.

La vida necesariamente tiene que ser concebida en el tiempo y en el espacio; y el tiempo para la sociedad como he expresado anteriormente, se mide por la esperanza de vida, que si no se tiene en cuenta, entonces los proyectos, los propósitos, incluso los cambios y las reformas se desvirtúan porque se desvinculan de los anhelos, de los intereses y de las necesidades de los seres humanos que se ven superados por planes, consignas y planteamientos inalcanzables incluso para quienes dado su parentesco cercano están llamados a sucedernos. En este sentido lo que más incide y afecta al conjunto es la no conceptualización clara y transparente del rumbo a seguir. En consecuencia, tenemos que las personas serán cada vez más ajenas a los proyectos y planes que no son transparentes, los que constantemente se manifiestan sin exponer con objetividad a dónde conducirán, así como lo que le plantean hacer. No se puede continuar con planteamientos abstractos y generalizados a favor de un bienestar que no aparece por ninguna parte y que con insistencia es afectado por medidas impopulares.

No solo es pedirle al pueblo que tenga confianza, hay que explicarle los por qué así como los objetivos que se plantean alcanzar. El pueblo además, tiene que poder expresar sus criterios, sus desacuerdos y sus necesidades; y ser tenido en cuenta, para que el rumbo sea en verdad socialista. La economía de ordeno y mando ni en el capitalismo ha dado resultado, mucho menos en un proceso que pretende ser socialista. La debacle del Socialismo Real debería haber sido suficiente para comprender que socialismo con centralización y autoritarismo es una inconsecuencia que conduce a un engendro social que nadie puede comprender aunque se mantenga en lo que he denominado como un conformismo inexplicable.

Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto! el lunes 8 de septiembre del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=349654

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