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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Los medios digitales cubanos amanecieron este lunes con una denuncia sorprendente para muchas personas. Se trata de un material del famoso trovador cubano Silvio Rodríguez, relacionado con la situación de los estudios musicales Abdala. Las instalaciones de Abdala se encuentran en peligro de cierre, alerta el músico, debido a una venenosa enredadera de trabas burocráticas.

Las buenas relaciones de Silvio Rodríguez con el entonces presidente Fidel Castro, le permitieron impulsar decisivamente la fundación de esta institución. Incluso aportó un capital sustancial de su propio bolsillo. Por esta razón gozaba de cierta independencia de las autoridades del gobierno, fundamentalmente del Ministerio de Cultura (Mincult). Al parecer, como parte de la campaña de fortalecimiento de la institucionalidad que realiza el nuevo presidente, alguien tomó la decisión que los estudios Abdala se sujetaran a la égida del Mincult.

Este proceso comenzó hace unos ocho meses, explica el trovador en su bitácora Segunda Cita. Por exigencias de procedimiento, Abdala perdió partes fundamentales de su autonomía, entre ellas, poder pagar sus cuentas. Sin embargo, ninguna autoridad dentro del Mincult asume esas responsabilidades entretanto. Abdala, que es capaz de producir suficientes ganancias, no puede abonar desde entonces su cuenta de la electricidad, y la empresa eléctrica le ha retirado el servicio.

Rodríguez señala que el buen funcionamiento del centro contrastaba con la incompetencia de muchos burócratas del gobierno, los que además se resentían de la autonomía de los estudios. Las malas artes de estos funcionarios contribuyen con seguridad al empantanamiento actual de Abdala, acusa. El músico se queja de haber realizado innumerables gestiones para intentar hallar soluciones y ha sido rechazado. Silvio Rodríguez compara el daño que esta situación crea, con el de los planes contrarrevolucionarios de la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El blog Segunda Cita no es fácilmente accesible a los cubanos, por las consabidas limitaciones de Internet. La reproducción de esta denuncia en sitios nacionales .cu, como Cubasí, le da mayor alcance. Un detalle oscuro es que un grupo de comentaristas ha replicado con ataques al artista, no relacionados con el cierre de Abdala o tergiversando las razones del mismo claramente expuestas.

Uno puede tener cualquier opinión, buena o mala, sobre la figura de Silvio Rodríguez. Incluso, hay personas que reconocen repudiar facetas de él como persona pública y, sin embargo, admirar su extraordinaria obra artística. Sin embargo, este asunto afecta a muchas más personas. Los estudios Abdala han contribuido al desarrollo de muchos talentos musicales del país, con grabaciones, discos, apoyo, etcétera.

Incluso los que no sientan simpatía ninguna por el autor de Unicornio¸ Ojalá, Solo el amor y decenas de otros extraordinarios éxitos, pueden reconocer el doloroso golpe que este problema le asesta a la cultura nacional. Los que se ceban a manera de buitres en el cuerpo de Abdala son miembros de una burro-cracia que no aportarán, en toda su vida, un ápice al bienestar espiritual del pueblo. En cambio, sí medrarán con el daño que inflijan, mientras la estructura autoritaria del gobierno y el poder en Cuba permitan ese tipo de política.

PD. Dicen las buenas lenguas que ya lo llamaron quienes podían, y la cosa va en vía de solucionarse satisfactoriamente.

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