Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

La problemática relacionada con la angustiosa urgencia en Cuba de responder efectivamente a las necesidades del progreso científico técnico que se manifiestan en el mundo hoy, además de lo ineludible que resulta ser frente a las inconsecuencias que localmente se presentan en la actualidad al respecto de las nuevas tecnologías de la información, algunas de las cuales se restringen y se prohíben en su uso, lo que se ha puesto al orden del día con algunas informaciones referidas a la telefonía y la comunicación social en sentido general que han circulado en nuestros medios locales, necesita del reconocimiento básico de su estrecha interdependencia con la realidad en que nos encontramos enmarcados, junto con el respeto por la verdad histórica en que se ha estado desenvolviendo el proceso socio político y económico cubano hasta el presente y el ejercicio práctico de una voluntad política bien definida en las instancias del poder en lo referido al progreso sin omisiones onerosas de tecnologías y medios que no se les puede identificar con ideologías, sistemas ni criterios como algunos lo hacen cuando las condenan a priori de manera injusta e inculta.

Me refiero a un asunto inaplazable porque considero que sin el progreso en toda la extensión de su significado, no podría alcanzarse un futuro de justicia social, equidad distributiva y paz que se ha conceptualizado localmente en la aspiración que tanto se reitera en la actualidad de construir un socialismo próspero y estable. Otra cuestión también importante a tener en cuenta, es que esa sociedad socialista próspera y estable que se desea establecer con la cual coincido sin dogmatismos ni intolerancias por mi parte, tiene sobre sí el lastre de todos los errores cometidos hasta el presente en medio de un triunfalismo intolerante, así como de las inconsecuencias, los autoritarismos, las burocracias y los dogmatismos puestos en práctica por mencionar tan sólo quizás algunos de los problemas más importantes que son imprescindibles resolver satisfactoriamente para el pueblo en su conjunto con una radical rectificación en lo conceptual y en lo estructural, al objeto de realmente alcanzar la prosperidad de todos los cubanos y la estabilidad social, espiritual, económica y política del país.

Esos reconocimientos básicos y esa radical rectificación requeridos para alcanzar el progreso tienen que ser integrales, lo que se niega sistemáticamente por las políticas restrictivas en las tecnologías de la información puestas en práctica, así como la pobre atención a los procesos de digitalización y las restricciones en la universalización del uso de los equipos de computación que en otros países de América Latina como política de Estado se generalizan con proyectos de distribución masiva de computadoras entre los estudiantes para que puedan profundizar en sus estudios y acceder libremente a toda la información cultural, científica y técnica que actualmente circula por las redes digitales del mundo. Mientras que en Cuba no habrá desarrollo, en tanto se continúen planteando oficialmente restricciones en los sistemas de comunicación como Skype, uso del wifi y las posibilidades de acceder a los nuevos equipos y tecnologías que a diario aparecen.

Estas son cuestiones que hay que comprender a profundidad porque los extremos de esas medidas restrictivas que a diario se anuncian por la prensa local e incluso la extrema criminalización en algunos casos que implica la prohibición extrema de su uso, poco tienen que ver con el mundo de las ideas en el que se quiere combatir porque sería como botar el sofá según la expresión popular cubana y sí mucho con el retraso tecnológico y científico que se manifiestan por la prohibición de esos medios esenciales portadores del progreso.
En este orden de cosas, considero que la confrontación ideológica y política positiva se logra con las ideas, las realidades, el desarrollo y nunca con las restricciones al uso de la ciencia, la técnica y los nuevos equipamientos, lo que desestimulará al progreso social y a la realización de las personas que se hastían, pierden la confianza y en definitiva optan por marcharse en búsqueda de otros horizontes en otras latitudes no menos contradictorias y conflictivas pero en las que pueden luchar por ellos mismos incluso con el uso de las tecnologías y medios del siglo XXI que en Cuba les son restringidos y prohibidos.

Los cubanos dentro de nuestro propio país estamos viviendo una época envejecida de personas detenidas en el tiempo que pretenden que todos nos detengamos también en su tiempo, en la que muy lamentablemente Cuba se rezaga por días cada vez más en comparación con lo que se desarrolla en el mundo y los cubanos nos proyectamos hacia un vacío que pone en riesgo no sólo nuestro presente, porque incluye dramáticamente también al futuro que tenemos por delante.

Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos por el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto!, Sección de Opinión, el martes 10 de junio 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=331170

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