sobre la impunidad de la burocracia en Cuba que lo niega y secuestra todo, lo que está sucediendo ante nuestros propios ojos y tenemos el deber de denunicarlo, incluso usando precisamente los planteamientos al respecto de la falsa unanimidad y de buscarse problemas con la crtica que se hacen por el Presidente de Cuba y que estamos en la obligación moral de hacerlos valer

Por Félix Sautié Mederos

Crónicas Cubanas

Cuando escribo mis Crónicas Cubanas en muchas ocasiones me embarga un profundo sentimiento de que me he ido convirtiendo en una voz del que clama en el desierto, que se enfrenta a un muro infranqueable erigido a partir de una gruesa pared de oídos sordos. En cambio quiero reiterar que mis Crónicas Cubanas salen de lo más profundo de mi conciencia y mis sentimientos, son pedazos de mi vida y jirones testimoniales de mi peregrinaje por este mundo, que ya se encuentra en su etapa final y decisiva, porque en la medida que me hago más viejo me siento más místico y más comprometido con la verdad de la vida por dura y amarga que pueda resultar. Cuya expresión sin compromisos onerosos además recibe, casi siempre al decir de José Martí, la posible ingratitud de los hombres; y lo que es peor en mis criterios contemporáneos, la descalificación y los intentos de desprestigiar e incluso eliminar al mensajero por quienes desde sus posiciones de poder se manifiestan como los dogmáticos de siempre.

Lo que está sucediendo en la base y afecta directamente al pueblo de a pie, tiene la fuerza de incalculables kilotones de futuro frente a las declaraciones verbales, así como la exposición teórica de propósitos que luego se mediatizan, se incumplen y/o se vuelven contradictorios. Es que, en mi criterio, se está desenvolviendo ante todos nosotros un proceso vertiginoso mediante el cual la impunidad de la burocracia lo niega y lo secuestra todo, incluyendo a los buenos propósitos de cambiar lo que deba ser cambiado, acabar con las prohibiciones absurdas, dejar atrás la unanimidad seguidista para abrirle paso al pensamiento propio junto con las críticas oportunas y necesarias. Tal parecería que las fuerzas burocráticas jalonadas por los dogmatismos y los esquemas se valen de los conceptos de plaza sitiada y de los justos rechazos contra el bloqueo criminal para justificar sus burocracias, mientras que con sus acciones impopulares nos impulsan a bordear el precipicio que ahondan con sus impunidades y sus oídos sordos, lo que nos aleja del propósito de construir un socialismo próspero y sustentable.

Desde mis recientes experiencias personales directas y de las de mis vecinos, que por cierto no son ni sordos ni mudos y se manifiestan con fuerza en las reuniones de la estructuras de base de la propia Revolución, expresando sus frustraciones y problemas más urgentes relacionados con las necesidades de abastecimientos de primera necesidad, maltrato en lo servicios, así como la denuncia del robo sistemático en el peso de los productos y de los precios perpetrados por parte de una burocracia distributiva que poco tiene que ver con la Revolución, lo que provoca que en la práctica concreta tengamos que enfrentarnos ante el dilema sutil y silencioso que se expresa en lo que pudiéramos denominar como el contrapunteo entre el derecho y el negocio ya sea lícito o ilícito. Un ejemplo importante es la salud, que constituye un derecho y no un negocio lucrativo que la Revolución con sus ideas y logros primigenios rescató y puso en los primeros planos de nuestra vida social.

Entonces, nos encontramos que precisamente en los momentos actuales en muchas ocasiones experimentamos el vacío que nos produce la falta real de algún médico que necesitamos y que se ha marchado a misiones en el exterior sin ser sustituido por otro, o de las medicinas que cuando llegan a la farmacia van a parar a manos de las bolsas negras, así también de las instalaciones que se destacan por sus buenos resultados y que como consecuencia son convertidas en centros de investigación de los que sus viejos pacientes son desplazados a partir del concepto de una regionalización de especialistas que no aparecen por ninguna parte o que no alcanzan, lo que constituye una verdadera contradicción porque investigaciones sin pacientes son muy difíciles en la medicina. Son realidades que nos duelen y nos afectan pero que se presentan y tenemos que plantearlas abiertamente en contra de un triunfalismo que las niega, para que puedan resolverse.

Esto que estoy expresando lo hago a partir del concepto planteado públicamente en diversas ocasiones por el Presidente Raúl Castro de decir los criterios y las críticas que sean oportunas aunque nos busquemos problemas por hacerlo.
Así lo siento y así lo expreso con el propósito de que quienes tengan oídos para oír oigan, lo hago también con mis respetos por las opiniones diferentes y sin querer ofender a nadie en particular. E-mail: fsmederos @gmail.com

Publicado en Por Esto! el sábado 7 de junio del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=330644

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