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Por Daisy Valera

HAVANA TIMES — La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba, nacida en los peores tiempos del Período Especial, cumple este 2014 veinte años de funcionamiento. Los tres últimos sin la presencia de accionistas extranjeros; ETECSA parece nadar a contracorriente.

Mientras intenta dejar de robarnos nueve centavos de CUC por mensajes que no llegan a su destino y regula la conexión de los cubanos a la red, la empresa se expande, genera empleo e incrementa sus cuotas de recaudación.

Los llamados “Agentes de Telecomunicaciones” venden tarjetas para celulares, tarjetas propias, cupones de recarga, y cobran las facturas telefónicas en los barrios. Estos trabajadores son la última adquisición de ETECSA, pero tienen la ventaja de trabajar en sus casas y decidir sus horarios y normas.

¿Pero qué sucede en las instalaciones tradicionales de la única empresa de telecomunicaciones de la isla? ¿Cuáles son las condiciones laborales de sus empleados?

¿Qué implica trabajar atendiendo, por ejemplo, el 112 (código de Servicio Comercial)?

Para los empleados del 112 (en su inmensa mayoría mujeres) la jornada laborar trascurre en un salón vigilado por cámaras que apuntan a sus puestos de trabajo, mediante las que se espera conseguir el cumplimiento estricto de normas como:

• Tener una postura recta en las sillas.
• No hablar con otros operadores aunque no se esté atendiendo a ningún cliente en ese momento
• No entrar a la sala el teléfono móvil (ni siquiera apagado).
• Prescindir de entrar alimentos, y consumir los que entrega la empresa (generalmente poco saludables como refrescos carbonatados).
• Ir al baño solo tres veces al día.
• Pedir permiso a un supervisor para disfrutar del horario de almuerzo (permiso que puede demorarse en ser otorgado)
• Atender a los clientes por no más de 40 segundos (la llamada después de ese tiempo es desviada y el operador marcado como improductivo).

Los trabajadores del 112 también tienen que emular; se le asignas salarios de eficiencia al mejor estilo del nuevo keynesianismo. Todas las llamadas que son recibidas por los operadores son grabadas y la estimulación salarial que reciben está en función del número de clientes que atienden y el tiempo invertido.

Finalmente existe un acuerdo de confidencialidad que le impide hacer pública, información como la que acabo de mencionar.
Los dirigentes sindicales, por su lado, tienen claro a quien proteger, a quien les paga.

Queda muy poco de la ETECSA impulsada por el capital extranjero, con puestos de trabajo ambicionados por sus javitas mensuales de aseo, por la comida, los bolsos, las medias…productos que hicieron ver como salvadores a los empresarios foráneos en plena crisis de los noventa.

La ETECSA de propiedad estatal socialista garantiza a penas salarios altos en comparación con la media nacional; pero impone dinámicas abiertamente capitalistas a sus trabajadores.

La Empresa de Telecomunicaciones de Cuba llega entre las primeras al modelo que aspira la actualización del sistema cubano y los hace sin competencia desde el edificio de la antigua Cuban Telephone Company.

http://www.havanatimes.org/sp/?p=96353 
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