Luis Rondón Paz

HAVANA TIMES — El pasado 17 de mayo en la tarde, de casualidad me senté frente al televisor a ver Telesur y resultó que transmitía un documental histórico sobre el movimiento LGBT titulado “El Mismo Amor, Los Mismos Derechos”.

Material que, a pesar de haberme perdido el comienzo, me dejó enganchado al televisor. En mi criterio personal, sentí emoción al saber que países como Argentina han avanzado en las luchas por obtener un estado de derecho real, algo que lamentablemente en mi opinión, no existe en Cuba para las minorías sexuales.

Es triste verlo de esa manera, pensé, y no puedo dejar de reflexionar ante la existencia de mecanismos de control y contención armados de modo tal, que en los últimos 5 años, en materia de derechos y reconocimientos legales no se ha avanzado mucho.

Una muestra tangible fue el pasado 2012, al invisibilizar otros modelos de familias (homosexuales) ante el Registro Nacional del Censo de Población y Vivienda, impidiendo cualquier proyecto a corto plazo para impulsar reformas equitativas en vez de construir un país con mejores garantías ciudadanas entorno a los derechos humanos fundamentales; constituyendo un revés en las políticas para sensibilizar a la sociedad cubana en torno a la equidad y la justicia.

Considero que la ley debe estar a la par con las campañas de sensibilización, ya que luego se convierte en lo que muchas personas de la comunidad LGBT, por razones que no puedo estar de acuerdo pero respeto, señalan como “Circo”.

Si en el pasado 2012 se hubiera dejado la posibilidad de contar estas familias en el CENSO, hoy se podrían convencer (en vez de presionar) 1: con análisis, resultados y estadísticas tangibles ante los órganos superiores del estado; (me refiero a La Asamblea Nacional del Poder Popular, órgano supremo del poder del estado quien representa la voluntad del pueblo) y estaría en el deber de atender las demandas de las minorías sexuales; pronunciar leyes que garanticen sus derechos confeccionando un código de familia inclusivo, democrático y justo en sintonía con la futura nueva constitución; 2: el Consejo de Estado orientaría al Consejo de Ministros (órgano con poder real) para ejecutar y llevar a cabo la implementación de decretos, reformas y leyes que contribuya a un estado de derecho “formal” que garantice los derechos humanos fundamentales.

En la actualidad, el nuevo modelo económico “socialista” en uno de sus apéndices señala la disposición del Estado cubano por impulsar políticas no discriminatorias por razones de orientación sexual. Igualmente con el recientemente aprobado “Nuevo Código de Trabajo” que aún está por ver, si contemplará “el asunto”, porque hasta donde sé, en la Gaceta Oficial no se ha publicado porque supuestamente, faltan los arreglos finales.

Pregunto:

¿Cuánto tiempo se demorará editar el documento para adicionar las recomendaciones indicadas en las pasadas sesiones?

¿Habrá que esperar 4 años más?

¿Por qué tanto misterio y no se habla o se escribe en los medios de difusión masiva qué ha sucedido con el Código de Familia?

¿Habrá una “Nueva Constitución” – si realmente se hace una – acorde con las reformas en Cuba frente a los cambios del mundo?

De todos modos, no pierdo la esperanza. ¡Pero coño! Tengo 31 años y no veo nada claro. Tenía 24 cuando alguien inspiró en mí la idea de ser reconocido y amparado por la ley, tener el derecho de construir un modelo de familia no heterosexual. Ser persona, sentir que mi país es justo y que garantiza un estado de derecho para todos.

Que el matrimonio entre dos mujeres o dos hombres no sea “anti-constitucional” – como lo es hoy en Cuba. Que sea una opción para quienes deseen hacerlo y quien no, se quede con los beneficios del derecho al reconocimiento ante su relación de pareja como un hecho ante la ley. Que ambas posibilidades estén disponibles como un derecho.

Creo que lo que nos falta para ser mejores seres humanos, más libres y más justos es lograr que un día en Cuba no hayan motivos para hacer un desfile por el día contra la homofobia, que “eso” no sea tema de conversación, ni chiste en los centros de trabajo y centros nocturnos. Simplemente una opción más, que la diversidad sea asumida como lo que es: diversidad, naturaleza, vida.

Sueño algún día a Cuba como país destino turístico LGBT no solo para turismo sexual, si no para que conozcan la mayor de las Antillas; como la tierra donde no se discrimina por razones de orientación sexual o identidad de género; donde la violencia física o psicológica asociada a estos temas sea casi nula.

Me gustaría pensar Cuba como el país donde ha desaparecido la homofobia institucional estructurada; porque el gobierno finalmente logró identificar la raíz de los problemas y se preocupó y actuó en pos de garantizar el bienestar y la justicia social para todas las personas en Cuba.

HAVANA TIMES — El pasado 17 de mayo en la tarde, de casualidad me senté frente al televisor a ver Telesur y resultó que transmitía un documental histórico sobre el movimiento LGBT titulado “El Mismo Amor, Los Mismos Derechos”.

Material que, a pesar de haberme perdido el comienzo, me dejó enganchado al televisor. En mi criterio personal, sentí emoción al saber que países como Argentina han avanzado en las luchas por obtener un estado de derecho real, algo que lamentablemente en mi opinión, no existe en Cuba para las minorías sexuales.

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HAVANA TIMES — El pasado 17 de mayo en la tarde, de casualidad me senté frente al televisor a ver Telesur y resultó que transmitía un documental histórico sobre el movimiento LGBT titulado “El Mismo Amor, Los Mismos Derechos”.

Material que, a pesar de haberme perdido el comienzo, me dejó enganchado al televisor. En mi criterio personal, sentí emoción al saber que países como Argentina han avanzado en las luchas por obtener un estado de derecho real, algo que lamentablemente en mi opinión, no existe en Cuba para las minorías sexuales.

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