Etiquetas


Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

Hace algún tiempo el Ateísmo Científico ha sido superado en Cuba como política de Estado; sin embargo, aún se mantiene presente en las secuelas causadas por los daños infligidos durante muchos años a la espiritualidad de las personas, muy especialmente a sus creencias y prácticas religiosas, así como a sus costumbres y tradiciones.

En este orden de cosas podemos encontrarnos también que aún pervive un ateísmo sostenido dentro de ciertas instancias que realizan un control sistemático sobre las entidades religiosas, el pensamiento y la expresión de las ideas así como de la espiritualidad de la población cubana, muy en especial las manifestaciones públicas de religiosidad que además han sido muy afectadas con motivo del paso del tiempo por causa del ateísmo al centro de todo, a pesar de las fortalezas espirituales del pueblo cubano que se ha resistido y se resiste a dejar a un lado sus creencias y sentimientos religiosos pasando por encima de medidas administrativas, compulsiones y campañas ateísticas; y, que ha protagonizado explosiones de espiritualidad reiteradas en esta Semana Santa 2014; entre otras relacionadas con la Patrona de Cuba que se deben destacar a pesar del tiempo transcurrido, tales como las manifestadas masivamente a lo largo y ancho de nuestra geografía durante la peregrinación de la Virgen Mambisa por todo el país en el año 2011 cuyos ecos aún resuenan de Oriente a Occidente.

La Semana Santa es una de esas conmemoraciones religiosas cargadas de espiritualidad popular que se pretendieron desterrar de los sentimientos y de la vida cotidiana del pueblo cubano; pero ello ha sido inútil porque en definitiva, desde hace algún tiempo cada año aumentan esas expresiones de espiritualidad propias de la Cuaresma y de la Semana Santa, muy especialmente durante sus inicios el Domingo de Ramos, lo que de nuevo viví en este 2014, ocasión en que el pueblo desborda los templos católicos en búsqueda de su ramo bendito con el deseo manifiesto en creyentes y no creyentes, que asisten a las iglesias en ese día tan señalado para buscar un signo sacramental que les estimule espiritualmente a continuar adelante en la vida monótona en que nos encontramos enquistados. Esa es la explicación que personalmente encuentro a estas explosiones de espiritualidad durante mis vivencias en las mismas, las que no me pierdo desde que comenzaron a manifestarse; y que en los últimos años, se han ido desbordando cada vez más.

He vivido y vivo intensamente lo que está sucediendo al respecto de la espiritualidad popular que ha salido de sus enclaustramientos para manifestarse en templos, casas, plazas públicas y calles, lo he visto por dentro, he participado y lo testimonio. Ese es el propósito de esta Crónica sobre la Semana Santa 2014 en la que se han repetido las expresiones en los templos colmados de un público que crece cada vez más y aumenta en los que posteriormente continúan participando con sistematicidad.

No puedo tampoco obviar la cada vez más pública presencia de muchos cubanos y cubanas vestidos con las ropas que identifican sus creencias propias de la religiosidad popular cubana y/o exhibiendo atributos de esa religiosidad popular, que pululan por nuestras calles, parques y plazas. Eso nadie en su sano juicio podría negarlo.

Todo ello constituye un creciente interés respetuoso y muchas veces participativo por lo religioso, que cada año se hace más masivo dentro del pueblo que colma los templos católicos durante la Semana Santa tal y como ha sucedido en los últimos días en Cuba; y, que lo hacen también con otras expresiones religiosas, pero en este caso concreto me refiero a la Semana Santa 2014 que el ateísmo trató de que se olvidara para siempre y ha sucedido todo lo contrario.

Pienso que ante estos hechos concretos que no se pueden negar, dado su espontaneidad y masividad, los que han pujado por prohibir espiritualidades e imponer ideas deberían reconocer su fracaso, no continuar en sus empeños y hacerse definitivamente a un lado porque la vida es movimiento y se ha demostrado que no se puede detener al arbitrio de hechos voluntariosos contra natura como ha sido negarle a las personas el ejercicio de su espiritualidad sea la que sea, católica, protestante o de cultos populares de origen africano y sincréticos, así como otros más que sería muy extenso relacionar, todos los cuales son consubstánciales como expresión espiritual correspondiente a la condición humana.

Así lo he vivido, así lo pienso y así lo manifiesto con mis respetos por la opinión diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsmederos@gmail.com

Publicado en Por Esto! el martes 22 de abril del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=320941

Anuncios