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Nuevamente hace algunos días tuve la oportunidad de participar en la celebración del aniversario de POR ESTO!, el número 23, y confieso que mientras escuchaba el apasionado discurso de su Director General, mi amigo de muchos años Mario Menéndez Rodríguez, no pude impedir el asalto en mi conciencia de un torbellino de emociones encontradas por causa de mis pensamientos y mis recuerdos de los años de lucha que hemos vivido en las últimas décadas del siglo XX pasado y durante los actuales inicios del electrónico siglo XXI.

El planteamiento de Mario Menéndez, como es su costumbre, coloquial pero especialmente enérgico estuvo cargado de una acentuada, y en mi criterio extraordinaria, emoción con la que nos transportó a través de sus vivencias y angustias frente a las circunstancias, coyunturas, dificultades, enfrentamientos e incluso no pocas agresiones que POR ESTO!, su Director General y muy especialmente sus compromisos con la Dignidad, Identidad y Soberanía han tenido que afrontar sin descanso y en medio de un gran acoso durante todo el tiempo de existencia de un periódico que desde Mérida ha ganado un prestigio y una confianza que se extiende a través de todo el territorio mexicano y, más allá aún

Pero no es de ese recorrido histórico colmado de dignidad y valentía de lo que quiero escribir en esta crónica del pensamiento revolucionario y comprometido, POR ESTO! lo ha reseñado profusamente y yo que vengo desde mi Rincón de Centro Habana en la Cuba hermana de México no lo puedo hacer mejor. Son, en definitiva, mis sentimientos y mi meditación sobre su significado en medio de las circunstancias y coyunturas que estamos viviendo en nuestra actualidad latinoamericana, los que deseo expresar a los lectores de POR ESTO! con los que me comunico frecuentemente. México con sus realidades y Cuba con las nuestras, pero a partir de denominadores y urgencias que nos son comunes ante una época en que las distancias ya no constituyen obstáculos para una intercomunicación en tiempo real.

Es precisamente de la comunicación intersubjetiva entre los pueblos y del papel que le corresponde a un periodismo veraz y comprometido con la verdad aunque esa verdad no nos sea favorable, a lo que quiero referirme sobre la base del ejemplo que contra viento y marea nos ha aportado POR ESTO! y muy en especial su Director General incansablemente al frente de una nave inclaudicable, que en medio de las más complejas circunstancias ha evidenciado lo perverso que es expresar la realidad en que nos encontramos enclavados solo a partir del prisma muy particular de los grandes intereses establecidos que nos tratan de imponer un mundo de sojuzgación, odios y rencores en el que la voz de los pueblos sea silenciada por quienes se conducen de manera perversa como si realmente fueran sus instancias representativas.

Ese es el meollo del asunto principal que en mi criterio puso sobre el tapete Mario Menéndez en su enjundiosa y profunda intervención central durante el acto de celebración del 23 Aniversario de POR ESTO! Desde el punto de vista del ejercicio del periodismo, su compromiso concreto planteado es continuar adelante sin lugar para el cansancio ni la cobardía. Considero que esto lo pudo expresar urbi et orbi sobre la base de un ejemplo personal de luchas que rebasan los 23 años de POR ESTO! y que se fundamenta en su compromiso con los que lo dieron todo de sí sin pedir nada que no fuera su lucha por la transformación de la sociedad; y ya se marcharon hacia la eternidad después de haberlo ayudado a construir ese órgano inclaudicable que es POR ESTO!, que abre siempre sus páginas sin ambages de ningún tipo, a quienes no le tenemos miedo a la verdad y estamos comprometidos con la justicia y la paz, expresando por encima de todo los anhelos, las angustias y los dolores de nuestros pueblos sin pedirle permiso de ningún tipo a los poderes temporales establecidos.

Comparto plenamente el llamado a la solidaridad social, a sumar fuerzas y a abandonar el corrosivo individualismo que destruye a la sociedad; y pienso que aceptarlo por parte de quienes somos sus colegas de muchos años, significa también hacer una profunda reconsideración del tiempo que hemos vivido que nos permita dejar atrás el lastre de nuestros propios errores y continuar adelante con nuevos bríos sin guardar silencio ante la injusticias, con principios esenciales sagrados como son la libertad, la solidaridad y el respeto a la opinión diferente.

Así lo he meditado durante mi participación en el acto conmemorativo por el 23 Aniversario de POR ESTO!, y así lo expreso antes de regresar a mi Habana querida desde una Mérida que por todas partes me recuerda a mi Cuba Caribeña; y como siempre lo afirmo en mis Crónicas Cubanas de POR ESTO!, con mis respetos por la opinión y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en Por Esto! el martes 25 de marzo 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=315108

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