Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

Cuando han culminado dos meses del nuevo año 2014, y en una carrera vertiginosa ya hemos comenzado el tiempo de la Cuaresma que marca los inicios de un verano impredecible, los procesos del cambio y de las reformas que pudieran sacarnos del estancamiento y el retraso socio político en que nos encontramos los cubanos, se desenvuelven en las instancias macro económicas y macro políticas de la sociedad a cargo de una tecnocracia de élite que en muchas ocasiones podría confundirse perfectamente con las burocracias agazapadas que se resisten a darle participación a los ciudadanos de a pie respetando sus derechos básicos.

En medio de las actuales circunstancias y coyunturas de esta Cuaresma 2014, quiero expresar públicamente que estoy de acuerdo a plenitud conque se ejerza la crítica oportuna y constructiva, pero sin condicionamientos preestablecidos, a la que podamos acceder y realizar todos, sin las exclusiones onerosas a las que hemos estado sometidos quienes no coincidimos con el pensamiento oficial establecido.

En este orden de cosas, quiero significar también que en los inicios de esta Cuaresma y del verano 2014, que continuamos viviendo enquistados en los conceptos de una Plaza Sitiada en la que se vislumbran enemigos por todas sus latitudes y no se atina a comprender que una real alianza con el pueblo más allá de los formalismos declarativos y de las consignas repetidas sin cansancio con que la concibe la burocracia política del momento, requiere que la participación popular sea implementada con los pies puestos sobre la tierra y los oídos atentos a la sociedad en su conjunto.

Me refiero a una drástica renovación del pacto social con el pueblo en su más amplia expresión, garantizándole sus derechos básicos a la participación en la democracia más genuina posible, así como accionar a favor de sus intereses más perentorios, asegurándole el ejercicio más amplio de sus libertades esenciales, principalmente las de conciencia, pensamiento, expresión, libre movimiento e información, lo que constituye el camino más seguro para enfrentar los desafíos de una época en la cual confluyen las grandes crisis de un siglo crucial para el futuro y la humanidad como lo es el actual Siglo XXI.

Las señales de la crisis que se generalizan internacionalmente, aparecen revestidas de las más diversas formas en la vieja Europa, en el Medio Oriente, en Ucrania, en la península coreana e incluso en nuestra América por señalar los principales focos de tensión en el mundo. Ante estas realidades la política de amurallarse, acuartelarse, aislarse del mundo y confiar menos en el pueblo con el propósito de contener lo que se nos viene encima es un camino errado que no nos conducirá a nada. Porque ante las actuales circunstancias y coyunturas, lo más efectivo en mi criterio sería abrirse definitivamente al verdadero pueblo de a pie, que no tiene intereses sojuzgadores, que necesita vivir con perspectivas y verdaderas oportunidades que no lo impulsen a la emigración como sucede desde hace mucho tiempo, así como transitar los timones de mando de la sociedad sostenidos en manos de las generaciones que vamos culminando nuestro peregrinaje sobre la Tierra traspasando las barreras de los 70 años y más allá, hacia las generaciones que han estado surgiendo en todos estos años sin posibilidades de asumir los roles que les corresponde y que, en consecuencia, se están marchando del país en un flujo sostenido y muchas veces imperceptible que debería reconocerse en sus verdaderas causas.

Quiero decir que si bien el bloqueo a que estamos sometidos es criminal y genocida, injustificable en todos los sentidos, no debería considerarse como la única causa de todos nuestros problemas, dejando de lado a las que conciernen al bloqueo interno, los errores propios, los enquistamientos establecidos y la burocracia galopante que se transforma día a día en sus esfuerzos de sostenerse más allá del paso del tiempo, así como de las circunstancias y las coyunturas que caracterizan al momento histórico en que nos encontramos enclavados.

Es imprescindible ante todo esto, que nuestra sociedad salga definitivamente de las declaraciones abstractas y reiteradas hasta el cansancio sobre el sentido de pertenencia, la necesidad de mayor disciplina social, de ser más productivos y de trabajar con ahínco y consagración, para concentrarse en las más amplias aperturas económicas y políticas que hagan verdaderamente efectivas las posibilidades de participación del pueblo cubano en pleno disfrute de sus derechos inalienables, representado por sí mismo en un Socialismo en verdad participativo y democrático que sea en realidad próspero y sostenible, y que se desenvuelva con las más significativas formas de autogestión, cooperativización, inversión de los cubanos en Cuba, creación de empresas familiares, locales y en general medianas y pequeñas, que inauguren una época de verdadero crecimiento y desarrollo que deje atrás las emigraciones galopantes, los controles exhaustivos que no controlan nada, las severas advertencias y las corrupciones que se generalizan.

Ante todas estas situaciones y necesidades, las alternativas con que iniciamos este verano impredecible del 2014 en mi criterio son las de no cansarse, no rendirse, y no ser indiferentes.

Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos por las opiniones diferentes y sin querer ofender a nadie en particular

Publicado en Por Esto! el miércoles 12 de marzo del 2014

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=312245

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