Por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

En ocasiones sin proponérnoslo la Historia vivida regresa a nuestro presente cotidiano y nos impacta a profundidad sin previo aviso y sin que podamos evitarlo, removiendo entonces los sentimientos que guardamos en lo más íntimo de nuestro Ser Interior, los que se desbordan inesperadamente. Tratar de describir esos encuentros con nuestra propia historia requiere de una sensibilidad muy especial, que nos permita apartarnos de las polarizaciones que pujan en nuestro devenir cotidiano, en medio del punto de inflexión que estamos viviendo los cubanos hoy. La Historia tiene una coloratura muy diversa que algunos intentan reducirla al blanco o al negro que se aviene a sus muy especiales criterios conservadores y generalmente esquemáticos, con los que prescinden de los colores vivos y los medio tonos que en su diversidad enriquecen a la naturaleza y a la vida de la humanidad.

Fue un verdadero torrente de consideraciones existenciales las que me asaltaron cuando en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba, en el corazón del Vedado habanero, participé en un encuentro muy especial con motivo de la presentación del libro titulado Crónicas de Por Esto! II, escrito por Armando Hart y Eloísa Carreras. Allí coincidimos con un Armando Hart que no se rinde al natural deterioro del soma que produce el tiempo, varias generaciones de cubanos que hemos vivido los procesos sociopolíticos de los últimos cincuenta y tantos años en nuestro Archipiélago caribeño que se ubica en el fiel de América, que es llave del Golfo de México y Antemural de las Antillas. Todo eso es Cuba para los que la amamos intensamente estemos dentro o fuera de sus fronteras y mucho más, sobre todo lo revivimos cuando hacemos recuento de luchas, amarguras, sueños y utopías. Para mí significó una emoción muy fuerte y no puedo negarla, aunque me exponga a la crítica burda de quienes lo niegan todo.

Pensé en aquellos momentos que intento describir, que en medio de mis muchas reconsideraciones existenciales que la vida ha removido en mi conciencia en esta última etapa de mi peregrinaje terrenal rumbo a la Casa del Padre, la Casa que no se Acaba, avivando mis rebeldías existenciales contra los dogmatismos esquemáticos que intentan detenernos en el tiempo y que describo en mis Crónicas Cubanas, no podía negar mi historia ni mucho menos a las personas que impactaron decisivamente en mi existencia como ha sido Armando Hart en sus obras e ideas. En consecuencia, pensé que en ese libro de crónicas estaban vivos o enterrados muchos de los sueños por los que he luchado en pro de la equidad distributiva, la justicia social y la paz que sólo se logra cuando la justicia social llega a alcanzarse para todos en medio de la diversidad y el respeto al derecho ajeno de que nos habló Don Benito Juárez, el Benemérito de América.

Negar nuestra propia historia es alinearnos con la polarización ciega que sólo acepta lo que se avenga a sus criterios muy específicos sin tener en cuenta que la vida se mueve en una espiral de luces y sombras, avances y retrocesos ante los que nadie podría erigirse en dueño absoluto de la verdad, de la razón y de la justicia para juzgar a los demás viendo siempre la brizna de hierba en los ojos del prójimo, sin tener en cuenta la vigas que muchas veces se encuentran alojadas en los suyos. Con esa polarización que algunos predican con mucha fuerza de un bando y del otro, no podrá haber encuentro ni desarrollo de la Patria que nos es común por legítimo nacimiento.

Por eso acogí el Libro de Crónicas de Por Esto! en sus dos Tomos, como el resumen de las ideas y de la vida de alguien que merece el respeto y la consideración de todos incluyendo a los que no estén de acuerdo con sus ideas, porque su contenido es auténtico y genuinamente apasionado.
Así lo pienso y así lo expreso con mis respetos para las opiniones diferentes y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en Por Esto! el sábado 22 de febrero 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=308531

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