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Una amistad nos hizo llegar un correo con el comunicado que transcribimos a continuación.

La Red Observatorio Crítico confirma, como siempre, su solidaridad con los movimientos populares que enfrentan la dominación, el racismo y todas las formas de explotación que atentan contra la dignidad de todos los seres humanos en todo el mundo. En este caso, la fuente es la organización AFRODES, que agrupa los esfuerzos de personas afrodescendientes en el hermano pueblo de Colombia. AFRODES trabaja por el reconocimiento de los valores y derechos HUMANOS, territoriales, culturales, ambientales, económicos, políticos y sociales de la población Afrocolombiana en situación de desplazamiento forzado, y está integrada por una red de 96 organizaciones de Afrocolombianos Desplazados y consejos comunitarios a nivel nacional.

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

Extermino de la Familia Ospina Córdoba

Mediante el presente comunicado y nuestras acciones de reivindicación y de lucha por los derechos de la población en situación de desplazamiento, víctima del conflicto armado que afronta Colombia, rechazamos los actos de vulneración de los derechos humanos e infracciones al derecho internacional humanitario, que se vienen realizando por parte de los grupos armados en los territorios de la población afrocolombiana, comunidades negras, palenqueras y raizales; especialmente aquellos relacionados con el despojo, usurpación de tierras y territorios, violencia sexual, reclutamiento forzado, asesinatos selectivos de líderes y lideresas.

Denunciamos ante la opinión pública nacional e internacional el exterminio sistemático al que han sido víctimas los integrantes de la Familia Ospina Córdoba en el Departamento de Antioquía. En 1995 fue asesinado en Chigorodo, Delmiro Ospina (Padre) y Carlos Mario Ospina Córdoba (hijo), 2010. Jhonatan Arley Ospina Córdoba (hijo), en 2011. Ana Fabricia Córdoba (madre), 2014. Carlos Arturo Ospina Córdoba (hijo).

El día 1 de febrero de 2014, fue asesinado por sicarios Carlos Arturo Ospina Córdoba, de 22 años, hijo de la líder afrocolombiana reclamante de tierras, igualmente asesinada el 07 de junio 2011, Ana Fabricia Córdoba, a escasos 4 días de la firma de la ley de víctimas y restitución de tierras, de un disparo en la cabeza, también había denunciado amenazas en sus contra. Los hechos ocurrieron en la carrera 63D con 43 en el barrio Naranjal, en la ciudad de Medellín –Colombia. El exterminio de esta familia inicio en el Urabá, en los años 90, en donde denunciaron los crímenes cometidos por los grupos paramilitares; Delmiro Ospina y Carlos Mario Ospina, fueron víctimas de la masacre ocurrida el 12 de agosto de 1995 en Chigorodó. Ana Fabricia fue amenaza en varias ocasiones y en 2010 fue asesinado su hijo Jonatan Arley Ospina, de 19 años, ella señaló como responsables a agentes de la Policía Nacional. Carlos Arturo Ospina Córdoba (hijo), había denunciado amenazas contra su vida y los integrantes de sus familia, pero no tuvo suficiente protección por parte del Estado colombiano, y fue asesinado convirtiéndose en el quinto de la familia que pierde la vida a mano de grupos armados; ahora se teme por la suerte de las dos hijas de Ana Fabricia Córdoba.

Los Afrocolombianos seguimos siendo el grupo étnico con mayor número de víctimas, no solo del conflicto, si no también de los factores transversales como la implementación de megaproyectos, monocultivos, presencia militar en nuestros territorios; lo que empeora la situación vivida es que no existen medidas diferenciales para la protección de nuestra población, estamos acudiendo al exterminio sistemático de un grupo étnico, sus lideres y lideresas, que defienden el derecho a la autonomía, al territorio, los derechos humanos y el aprovechamiento de sus recursos naturales.

Como organización rechazamos estos actos de violación de los derechos humanos y exigimos del Gobierno Colombiano, medidas de protección grupal a las organizaciones de derechos humanos afrocolombianas, la adopción de normatividad interna para la protección colectiva de los afrocolombianos, de igual forma le solicitamos a la cooperación internacional hacer acompañamiento y seguimiento de estos hechos ya que los afrocolombianos requerimos el apoyo internacional para visibilizar esta problemática de intimidación, asesinato y amenaza. El exterminio de la familia Ospina Córdoba se encuentra unido a cientos de reclamantes de tierras, integrantes de consejos comunitarios, organizaciones de derechos humanos, que han denunciado amenazas, pero no se han adoptado las medidas necesarias para su protección.

“No queremos mártires, ni es tiempo de los mismos, pero por la vida hasta la vida misma”

Bogotá, Febrero 02 de 2014

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