Por Félix Sautié Mederos

En Cuba, constantemente, se habla con insistencia sobre la ciencia y la técnica. Incluso con fundamentos objetivos se blasona de determinados avances en los que el país compite en igualdad de condiciones con las naciones más desarrolladas del mundo. Pero, en mi opinión, no es eso, aunque lo considero muy importante, lo que debería distinguirnos con vistas al desenvolvimiento científico y tecnológico en el presente Siglo XXI. En este orden de cosas, opino que nuestra aspiración básica debería ser que se facilite de manera universal, democrática y libre el acceso de todos desde sus hogares incluso, a las nuevas tecnologías de la información del Siglo XXI que son decisivas para el desenvolvimiento de la ciencia y la técnica actualmente. Me explico, expreso que solo impida ese acceso, la voluntad personal de no usarlo.

En consecuencia, planteo la necesidad de posibilitar y alcanzar un acceso libre para todos sin exclusiones onerosas, en todas las tecnologías y muy especialmente en las de la digitalización y comunicación que se encuentran vedadas en lo individual para la mayoría del pueblo con la excusa, no válida en mi criterio, de que en cambio se prioriza el acceso social, lo que en realidad vendría a ser una versión lastrada por las concepciones dogmáticas con que en este tipo de acceso social priorizado, se limitan y excluyen a las personas individualmente como tal, en vez de incluir a todos de manera integral y libre.

Estamos inmersos pues, en una realidad que día a día nos golpea con fuerza porque nos va rezagando de manera recurrente en medio de un mundo en el que en la mayoría de los países es libre el acceso individual y colectivo a las nuevas tecnologías de la información, tal y como pudo apreciarse en la reciente cumbre de la CELAC realizada en La Habana. Sé que también hay países que tienen muchas lagunas, impedimentos y dificultades para acceder a la educación y que los niveles escolares de sus ciudadanos no son comparables con los alcanzados en Cuba. También sé que existen barreras económicas; pero todo eso no debería ser una razón justificativa para retrasarnos nosotros.

Cuando se plantean los problemas que actualmente afectan a estas cuestiones que tanto nos retrasan y que en mi criterio son decisivas para nuestro desarrollo, algunos utilizan con mucha fuerza a la universalización gratuita de la enseñanza como logro cubano al cual no le niego su gran importancia; pero que en mi criterio, no debería ser utilizado para justificar las limitaciones en la integralidad y la democratización del acceso individual de toda la población a las nuevas tecnologías del Siglo XXI, algunas de las cuales se mantienen estancadas en los niveles de elite como resultado de las múltiples exclusiones politizadas que se producen por denominarlas de alguna manera.

Este es un asunto que se manifiesta con mucha intensidad en lo referido a las posibilidades reales de utilizarlo y ponerlo en práctica, que tiene la población en su conjunto. O sea, sucede que en nuestro país libre y gratuitamente se educan y preparan a las personas; pero cuando terminan sus estudios, solo pueden hacer uso de algunas de estas nuevas tecnologías en sus centros de trabajo o en entidades sociales incluso con precios verdaderamente prohibitivos; mientras que en el resto del mundo se encuentran totalmente liberadas. Este es el meollo de un problema que lo está lastrando todo en el desarrollo económico y social del país.

Los niños en esta época nacen en un universo de digitalización e intercomunicación para el cual se instruyen desde sus casas en donde aprenden la lengua materna y se educan familiarmente en los hábitos esenciales de vida; pero a los niños cubanos se les limitan decisivamente en sus hogares estas posibilidades en lo referido a las nuevas tecnologías de la comunicación.

Por otra parte, debo decir que en ocasiones, cuando alguien se decide a criticar este acceso limitado, sucede que algunos utilizan el argumento del hambre y la exclusión que sufren muchos niños en el mundo, para justificar lo injustificable en una Cuba en donde precisamente por ser un país a alto nivel cultural alineado con el Socialismo no tiene razones válidas para justificar las exclusiones que en lo individual persisten en el acceso a las nuevas tecnologías del Siglo XXI.

Así lo pienso y así lo afirmo con mi respeto a las opiniones diferentes y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en Por Esto! el lunes 3 de febrero 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=304559

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