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Por Ramón García Guerra

Ésta es la política oficial.

El hecho que Granma haya publicado una nota aclaratoria sobre la venta de automóviles indica que el Gobierno tenía conciencia plena de que la medida era política.

Yo no me detendré en ese punto.

Cuando hablo de sentido político de la medida, aclaro, no limitó el análisis al efecto de aquella: es decir, el malestar que ha motivado ésta en la vieja clase media (VCM). [Creada por el régimen en los años ´70-80s, –base social de las reformas en curso– ahora esa VCM se haya colgada de la brocha.] No. Hablamos del sentido político que nace de la voluntad del Estado de modificar el pacto social (enfermo) que sostiene al régimen. Preciso lo dicho: no hablo de que lo que aquél se propone sea mejor o peor que lo que existe. Pienso, en cambio, que el dilema del Estado hoy es cómo cambiar el actual estado de cosas. En tal sentido han optado por la política del costo social mínimo .

La imagen del líder defensor de los oprimidos que se paraba en una tribuna y acusaba de miope político al tecnócrata de turno que hacía de chivo expiatorio ya no funciona. ¡Porque nadie en Cuba se traga esa historia!

[Insisto, la nota de Granma habla de cuán implicado está en esto el Partido.]

Entiéndase bien: Raúl Castro no va a descalificar en público al bodeguero que ha puesto al frente de las reformas; ni lo hará tampoco con el jefe de Campamento y Vivienda que hace de segundo en la Comisión .

Un gran amigo mío, cirujano, –quién fue llevado por su idealismo revolucionario a servir al mundo entero– siente que le han tirado la puerta en la cara y lo han dejado en la calle. Entonces poco le importó que el Estado se quedara con el 95% de sus ingresos. [“Es que… lo de menos es el auto”, me dice.] Confundió la ética médica: en su condición de médico revolucionario que estaría llamado a luchar en cualquier lugar en contra del dolor, con el deber de servir a una “patria” que es dibujada –según la ocasión– en las oficinas refrigeradas del Consejo de Estado. Pero el drama de mi amigo es compartido por miles de galenos en Cuba.

Apenas en un mes (noviembre, 2013) se fueron del país 38 médicos en un solo hospital . Esta es la reacción a corto plazo. Porque la reacción a mediano plazo será el autocontrato. Y este acto de rebeldía será un golpe decisivo al sistema de extorsión (trabajo esclavo) que practica el Gobierno en contra de los galenos cubanos.

Estamos ante un gobierno que trata de transferir el gasto social a la población. Este es el sentido del modelo de economía ordinaria de que hablan: que sería el gallinero de la multitud.

Quién creo el problema fue él mismo con una política asistencialista que no tenía otra misión que demostrar las bondades del régimen ante el imperio del mal: el capitalismo mundial. Y éste, ahora, –¡cínicamente!– como Pilatos: se lava las manos.

Lo único que justifica al Estado es la misión de distribución de la renta nacional , –que él mismo se dio– entonces trata de situarse en una posición que le permita seguir en lo mismo .

Confieso que tengo un conflicto en mi cabeza. Conflicto que enfrenta dos extremos: el desafío de conservar la capacidad de agencia de la sociedad y la actitud de rechazo ante la política de confiar ésta a un Estado que mostró su incompetencia en las últimas cinco décadas. [Dondequiera que miremos se hallará el desastre y la ineficacia del mismo .] ¿Podemos culpar a la clase política? No. Ganas no les faltan. Sucede que no saben hacer algo mejor que lo que hacen. Para ellos hacer la revolución se reduce a administrar bien el país. La vida de un ejército –a fin de cuentas– se reduce a eso: logística, disposición combativa, disciplina… todo el tiempo.

Consideramos esta política un absurdo. Porque cortar la rama en que descansa la economía del Estado es un suicidio. Echar a la calle a la VCM, –incluidos los chupatintas– como parte de la racionalización de la fuerza laboral, motivó un rechazo que obligó al Gobierno a moderar el énfasis en la adopción de esa política . Ahora estos tartufos van contra el segmento de la VCM que produce más de la mitad del ingreso del Estado. Increíblemente no les basta con esquilmar a éstos médicos, sino que no hacen distingo en su política de actualizar el pacto social que sostiene a la sociedad.

?? ? Bueno, si en vez de pagarme el 5% me hubieran pagado el 20% –dice mi amigo, el doctor– podría yo comprar el auto ahora mismo.

Frente a este abuso el recurso legal que puede él presentar ante tribunales es el de amparo. Pero en Cuba, se sabe, el Estado es un menor de edad. Pregunto: ¿tiene algún valor jurídico o fuerza legal el contrato que firmó mi amigo? Entonces, insisto: ¿cubrirá el MINSAP la diferencia entre el precio de convenio (5,000.00 CUC) y el precio de mercado (35,000.00 CUC)? Que va, nunca. [¡Esperar eso es ser ingenuo!] Después se oirá a los lebreles del régimen hablar de la existencia en Cuba de un Estado de derecho.

Evidentemente esta es una política que afecta de conjunto a la sociedad. Ciertamente es algo más que el dilema de un buen hombre. Debemos de atender al debate popular que motivó la misma. Conectar este debate con cuestiones que son más decisivas en las reformas. Sería muy triste que el pataleo de los inconformes nos haga olvidar qué está en juego. Espero que el lector tenga paciencia y cruce el acápite que sigue, hasta llegar al paquete de medidas que ofrezco a debate. Entremos en un debate a fondo de la cuestión.

¿Cuál es la problemática de fondo?

En el modelo de los tecnócratas no se hace este cálculo . En fin… Empecemos por decir, que esta política se enfrenta a tres desafíos. Cualquiera de estos –advierto– haría naufragar a las reformas, al Gobierno e incluso, al proyecto. Desdichadamente esta política es apenas la respuesta (ineficaz) a uno de aquellos.

Veamos en detalle el asunto.

1. Debería esta política lograr una redistribución justa de la renta nacional. Pero no es así. La política de marras intenta sanear las finanzas. [La deuda social del Gobierno con el pueblo (demanda aplazada) es superior al 27% del PIB.] Como el valor agregado es muy bajo y la tasa de envejecimiento es muy alta, económicamente, la carga social del Gobierno se hace insostenible a corto plazo. Entonces tratan de paliar el problema de fondo y acaban por aplazar la solución del mismo.

2. Consecuentes con el ideal neodesarrollista que adoptan los tecnócratas, echan adelante un proyecto de modernización del aparato productivo. [Pero con el índice de país riesgo que pesa contra la Isla es difícil lograr un crédito que facilite una mejora de la calles de la ciudad.] ¿Cómo se puede resolver la grave polución que produce un parque automotor obsoleto que rueda agresivo por una ciudad en ruinas? Mientras no se cambie el diseño comunicacional de esta ciudad, tendrá el auto de alquiler un lugar decisivo en la misma. ¿Cuáles son las fuentes de financiación que podríamos emplear en el reciclaje del mismo? La solución que encontró el Gobierno fue extorsionar a la sociedad .

3. Pero la política que redistribuye la renta nacional, –incluso la que permite reciclar el parque automotor de la ciudad– supone un equilibro de fuerzas que facilite el proceso. Precisamente, la causa del error de estos señores se haya la visión metafísica que adoptan al abordar el tema que se discute. Sucede que, con cada paso, cambia el tablero. Las políticas en un escenario así son exponenciales: hasta que se agotan las posibilidades que tiene el modelo de sociedad. Cuando ese modelo ha sido establecido en su lógica, entonces se hacen autocorrectivos estos procesos.

El dilema que enfrenta hoy el Gobierno se debe a la situación del mismo. [Hállase a mitad de camino.] Significa que los recursos de activación que antes asistían al modelo de sociedad hoy agotado, no logran ser relevados por los resortes de movilización propios de la sociedad emergente. [Entiéndase mejor: las actuales reformas están basadas en patrones de desarrollo y métodos de trabajo que fueron gestado en el régimen anterior.] Durante más de cinco décadas una élite política ha tenido el poder de endeudar al país o llevarlo a la guerra sin contar con el pueblo. Ciertamente, nunca halló un límite el Estado hegeliano en su poder absoluto que no fuera su propia voluntad. Entonces, esta será una excepción política en medio de un Estado de excepción que se extiende en las reformas.

¿Cómo se podría poner en cuestión la constitucionalidad del decreto de marras ante los tribunales en Cuba? Nadie. Jamás. Cuando se habla de actualizar la institucionalización de la sociedad no os llaméis a engaños. [Advierto a los ingenuos.] Porque la política es remozar el régimen disciplinario que hoy somete a esta última. [Pensamos que si entienden así el principio de que vale tanto una revolución como ésta sepa defenderse, están perdidos.] Durante cinco décadas el país ha sido administrado por el Consejo de Ministro en base de decretos.

Asimismo, el sentido y alcance de las reformas no se deciden por la naturaleza de cambios tan radicales, sino en relación a los límites epistémicos e ideológicos que hacen menos a estas políticas . [Nosotros hemos demostrado las inmensas posibilidades existentes en la realidad cubana. En tal sentido, la política de apertura al mercado mundial es un suicidio .] Sabemos que Cuba no tiene porqué apelar a la inversión extranjera para encarar las tareas del desarrollo por sí misma.

Sobre el tema hay plena conciencia en la élite del poder. Cuando se decide que la mitad de los fondos de importación que se emplean en la compra de alimentos (mil millones) sean destinados a la inversión agrícola, –por ejemplo– y al final esa iniciativa no fragua, estamos ante el mismo dilema que ahora se analiza: desde esa atalaya no podrá ser lograda una solución del mismo. Definitivamente, no podrá ser realizada la revolución en la nueva sociedad desde un puesto de mando, sino que deberá de ser esta molecular –según la idea Félix Guattari–: es decir, implicar a la capilaridad de la sociedad. Conformando así miles de guerrillas semióticas que logren descentrar las formas de valoración del capital en el mundo. Y estas ideas se aplican al objeto que se analiza en este texto. Entonces, ¿cuáles serían los principios de dicha política?

1. La política que apueste por el estímulo material individual acaba por reforzar el consumo conspicuo. Una política así se explica en el contexto de una cosificación (ley del valor) de las relaciones sociales a cargo del Estado o del mercado. Debemos de llevar a término la figura del “contribuyente” que no logra realizar la democracia burguesa a partir de la economía de mercado. Rescatemos su sentido mutualista. Desechemos el carácter mercantil en aquella.

2. La cuestión es cómo se gestiona la solución de este problema. Hagamos una distinción: El empleo del auto de alquiler hace de este un bien privado. [Pero en todo caso es un bien personal.] Confundir estos términos acaba por afectar a economías sociales que son regidas por lógicas domésticas y/o societarias. Pero no mercantiles. [“Porque se hallará en el diseño comunicacional la clave de la solución de ese dilema y no en la adopción de una política de administración de la escasez que es apalancada con el empleo de los métodos disciplinarios del premio y el castigo ”.] Desde luego, como la lógica mercantil se ha convertido en la razón del Estado, estamos ante un tema difícil de resolver.

3. ¿Dónde se hallan las fuentes de financiación que podrían ser empleadas en mejorar las carreteras sin que estemos obligados a confiárselas a los alemanes ? [Parece esta una pregunta retórica si se considera que el 30% del turismo se gestiona por particulares y que las remesas superan los 2,600 millones de dólares, por ejemplo.] Sucede que la sociedad no necesita de un Estado-mediador sino de otro facilitador el proceso . Finalmente se podrían así movilizar los 3-4 mil millones que exige el desarrollo .

La política del Estado en la actualidad tiende a articular un régimen corporativo a partir del carácter selectivo de la misma. [Pensemos, acaso, en el derecho de trabajo: sujeto al tipo de empleador y no al trabajo en sí mismo.] En la medida que la presión que resulte de la protesta de los médicos no pueda ser manejada por el Gobierno, la solución será la de otorgar a éstos un estatuto de privilegio similar al de los deportistas o los artistas. [Fracturando así la condición ciudadana.] Deseamos que esto no suceda.

Fundamenta esta idea de sugerir un cambio en esta política.

Sugiero esta otra política.

Ofrecemos un modelo de puesta en práctica de tales principios en este acápite. Haremos un diseño de la política en rasgos generales. Definiremos el ámbito y régimen de aplicación de esta política, así como los objetivos de la misma. Creemos que sean suficientes estos trazos gruesos.

Empecemos por advertir que esta política no debe de reducirse a la venta automóviles. Consideramos que esta política debe de referirse al diseño comunicacional de la sociedad y sugerir las soluciones más adecuadas al modelo de sociedad abierta y libertaria que inspiró a la generación que desató la revolución popular en Cuba . [Significa esto que deben de entrar las sinergias de las ciudades cubanas  en el campo de acción de dicha política.] Sugerimos en otro lugar un proyecto de ciudad-región, –aplicable no solo a La Habana– donde esta ciudad puede albergar el doble de la población que habita hoy la misma, reduciendo a la mitad la huella ecológica que ella produce. Precisamente, la política que sugiero da solución de continuidad a ese proyecto de ciudad-región.

Esbocemos el régimen de esta política a partir de un conjunto de medidas que harían el cuerpo de la misma. Desde luego, resulta un paquete no consensuado que ofrezco a debate.

1. Encargar la realización de estudios interdisciplinarios sobre el transporte a instituciones docentes y científicas. Articular un Plan Director del sector.

2. Entregar fondos del Estado a personas jurídicas con el objetivo de realizar proyectos de desarrollo del transporte colectivo en la sociedad.

3. Permitir que puedan amortizar las empresas su parque automotor. Saldar el mismo a precios fijados por Finanzas y según las cuotas definidas por el MITRANS.

4. Priorizar estas entregas entre los colectivos laborales de dichas empresas. Otorgar un carácter de estímulo material colectivo a dicho proceso. Transferir a los sindicatos ese patrimonio.

5. Autorizar a personas jurídicas la importación de automóviles a partir de un régimen de licencias anuales que otorgará el MITRANS. Presentar un informe antes de recibir la licencia.

6. Otorgar el derecho a importar autos a personas naturales, según un sistema de licencias que otorgará el Consejo de Ministros . Satisfacer una demanda de tipo familiar o colectiva.

7. Conceder el derecho a exportar autos antiguos a personas naturales o jurídicas. Disponer las tasas fiscales y las tarifas aduanales que faciliten este comercio.

8. Desarrollar un mercado mayorista de piezas y repuesto. Eliminar la venta de automóviles por el Estado. Definir la norma técnica nacional del sector.

9. Conveniar el reciclaje del parque automotor privado que presta servicio a la población. [Otorgar créditos, etcétera.] Fomentar la creación de talleres en régimen de cooperativa.

10. Impedir que el parque automotor de las cooperativas –adquirido con posterioridad a su constitución– sea liquidado entre los asociados. Traspasar el mismo a otras personas jurídicas.

11. Usufructuar el parque automotor del Estado a cooperativas para la prestación de servicios de transporte entre provincias.

12. Instituir un régimen de propiedad comunitaria que incluya los automóviles. Encargar a los consejos populares la administración del parque automotor de la comunidad.

13. Establecer un sistema de transporte en la comunidad que sea decidido por la población en cada localidad. Definir un régimen social de responsabilidad bajo un sistema de licencias.

14. Ejecutar proyectos viales. Emplear los fondos entregados por el Estado o aquellos que son aportados por la comunidad. Constituir cooperativas de servicios.

15. Someter a control estricto el estado técnico del parque automotor que circula en el país. Facilitar la participación del pueblo en la fiscalización del servicio de transporte a la población.

¿Dónde está el Estado en todo esto? En este diseño el Estado hace de pivote, de bisagra, de agencia que facilita el proceso. Sin embargo, más de una situación que parece hoy insoluble ha-y¬a su solución a partir de esta política. Evitaríamos la actual polución y los atolladeros del futuro. El dilema de las finanzas del Estado se disuelve con este diseño. Porque en la medida que el modelo comunicacional de la sociedad va siendo transformado en un mundo dialógico, florecen los espacios en libertad que serían la plataforma de una revolución molecular: que acabará por negar la valoración del capital a nivel mundial. Esto es hacer revolución hoy mismo.

Después se puede entrar a discutir cosas puntuales en esta política. En tal sentido, me refiero a tres objetivos que se resuelven en la misma. Primero, logra reciclar un parque automotor obsoleto sin privatizar el espacio. Segundo, sanea las finanzas. Tercero, implica una eficaz modificación de un pacto social enfermo. Discutamos ahora los detalles de esta política.

Vibrando en la cuerda del Estado policial, advierto que esta política evita los niveles de corrupción que este mercado ha motivado en la sociedad . Asimismo, aclaro: que la situación de desbalance en los índices de la macroeconomía que vemos es un resultado de las contradicciones que afectan a una economía estatal autárquica que no aprende a dialogar con las economías sociales que participan de la sociedad. [También en este sentido la política que sugiero nos ofrece una solución.] Finalmente, esta solución no es cualquiera sino aquella que modifica un pacto social enfermo. Después de esto seremos más libres en Cuba.

Posfecho. Debemos de impensar la realidad. Sabiendo que esta última es un constructo. Miles de hilos invisibles nos tienen atrapados en una red de relaciones que nos hacen replicar a diario un absurdo. Desde el orden del mobiliario en una casa, hasta el diseño de la ciudad: todo nos habla de la colonialidad del espacio que pauta la vida cotidiana de cada familia y el destino de toda la nación. Porque esta es una realidad que hay que destejer, para advertir el trazado que nos hace orgánicos a un sistema de control. Para hacer las vidas que deseamos hacer en libertad y no aquellas que otros deciden que hagamos según su voluntad. Dejaríamos de ser hojas lanzadas al viento si nos rebelamos.

Santa Fe, La Habana, Cuba: 28 de enero de 2014.

E-mail: ramon0260@gmail.com

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