Por Félix Sautié Mederos

Crónicas cubanas

Los habaneros rellollos que entronizamos en el centro de nuestras vidas a nuestra sufrida ciudad de costas marinas y portales de columnas y que compartimos angustias y dolores ante tanta desidia y absurdos que la dañan y castigan, cuando nos alejamos de sus ámbitos maternales sentimos ensoñación y suspiros recurrentes en medio de las luces y limpiezas externas que nos acogen y rechazan en contrapunteo sostenido con las oscuridades y abandonos que podemos observar en las calles de nuestra Habana de siempre.

Esas sensaciones volví a experimentarlas durante un reciente viaje que acabo de culminar por la España de mis ancestros en donde se asientan algunos de mis hijos y nietos que por cierto ya han nacido en la Madre tierra española; pero la peor impresión que puedo relatar es que he percibido en mi Cuba que nunca abandonaré un ambiente frenado en el tiempo por causa de inconformidades con acciones burocráticas que desestimulan a las personas emprendedoras creadoras de riquezas y solidaridades con sus servicios, misiones externas, así como con sus destrezas artísticas y deportivas quienes de conjunto han soñado con tener un automóvil ahora inaccesible por sus desproporcionados precios, que por demás han creído en un sistema en el que se complican los esfuerzos de recuperación y actualización, que en cambio necesariamente debería abrirse al desarrollo sin tantas cortapisas dejando atrás absurdos y restricciones que no conducen a nada bueno.

Regresar a La Habana en nuestro ánimo criollo se convierte pues, en obsesión, preocupaciones y nostalgias alimentadas por unas angustias que ya no me abandonarán hasta el final de mi peregrinaje por este mundo a causa de una diáspora familiar dispersa en Cuba, Estados Unidos y Europa que difícilmente volverá a juntarse en sus orígenes caribeños.

No sé si podré describirles a mis lectores todo lo que experimenté a partir de que se posó sobre tierra del Aeropuerto José Martí el avión que desde Madrid me transportaba y comencé de nuevo mi andadura habanera, en un regreso añorado y rechazado debido al contrapunteo doloroso entre los que dejaba atrás y los que volvería a encontrar.

Afirmo en consecuencia, nuevamente desde mi rincón Centro Habana en el que escribo mis Crónicas Cubanas que, las salidas de futuro deberían transitar sobre la base del diálogo de todos con todos, la creación de consensos, sin imposiciones ni advertencias contra natura que dañan las libertades de pensamiento y expresión, así como con reales aperturas económicas, estímulos al trabajo y preservación de la justicia social, la paz y la armonía entre todos los cubanos sin excepciones onerosas.

Así lo pienso y así lo afirmo con mis respetos a las opiniones diferentes y sin querer ofender a nadie en particular.

Publicado en la sección de Cultura del Periódico Por Esto! el miércoles 15 de enero del 2014.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=33&idTitulo=300567

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