Etiquetas

, , , , , , , , , , , , ,


Por Rogelio M. Díaz Moreno

Los delegados latinoamericanos en la reunión del Comité por una Internacional de los Trabajadores (CIT) introdujeron varias resoluciones de apoyo a las causas de los pueblos de esta región. En un material anterior me referí a la adhesión con una Declaración de apoyo con los compañeros del Observatorio Critico, de Cuba, por lo que no volveré ahora sobre ese particular.

Divulgaré entonces los documentos que el Comité Ejecutivo Internacional (CEI) aprobó unánimemente; en los que se presentan los graves conflictos que ocurren en Colombia, Guatemala y Venezuela. Adicionalmente, se expresa en ellos el imprescindible compromiso del CIT con las causas de los más humildes y oprimidos en esas naciones.

En Colombia tienen lugar unos conflictos laborales que clasifican entre los más violentos del mundo. La resolución aprobada por el CIT nota la escandalosa cantidad de asesinatos perpetrados por las fuerzas derechistas contra las filas proletarias. Las trasnacionales capitalistas y la burguesía local emplean estos crímenes como arma en las luchas en torno a la explotación laboral y los derechos de los trabajadores, de forma de mantener un dominio favorable a sus intereses. El CIT reafirma su compromiso y apoyo a las luchas de los trabajadores. Termina esta Resolución, con un dramático llamado para terminar con estos crímenes contra la clase obrera, envuelta en una lucha por una sociedad más democrática y sin explotación.

La resolución relativa a Guatemala encuentra su motivación en la noticia de una nueva base militar estadounidense que se planea establecer allá. “Casualmente”, Guatemala es uno de los países que ha sido contemplado para el Capital chino para fomentar la construcción de un nuevo canal interoceánico, más ventajoso para los capitalistas chinos que el de Panamá. Envueltos en estas pugnas interimperialistas, el pueblo pobre y explotado de Guatemala contempla los atentados contra el medio ambiente y el agravamiento de la situación económica y social, lo que no deja de estar relacionado con el estancamiento de la crisis económica mundial.

Se recuerda en este documento las palabras del Secretario de Estado de los USA, John Kerry, quien pretendió hablar del fin de una era caracterizada por la llamada Doctrina Monroe. Estas palabras pueden resultar tentadoras, pero no se corresponden con la realidad del establecimiento de más bases para el ejército estadounidense, ni en Guatemala, ni como el reciente caso de las bases instaladas en Colombia. Políticas como esta, sin olvidar los intentos de intervención contra un número de gobiernos latinoamericanos de programas progresistas -que en algunas ocasiones han cumplido su objetivo de derrocar dichos gobiernos-, evidencian lo poco que se puede confiar en el imperialismo yanqui. Finalmente, se rechazan la guerra y el imperialismo; las bases militares de cualquier potencia extranjera en suelo latinoamericano, y se pronuncia por una federación de naciones socialistas en esta hermosa y sufrida región del mundo.

Por último, también fue recibida una resolución relativa a Venezuela. En el texto de la misma se hace referencia a la crítica situación de lucha de clases presente en ese país. Las tácticas de la burguesía incluyen el cierre y sabotaje de numerosas empresas y plantas industriales. Ante esto, la respuesta de los trabajadores ha sido la ocupación y el intento de mantener en funcionamiento estas empresas. La respuesta de las direcciones sindicales y de las autoridades del gobierno suele quedarse por detrás del nivel de radicalización de los trabajadores de la base, por factores como la burocratización y la corrupción de dichas estructuras.

Como respuesta a estos acontecimientos, trabajadores y fuerzas progresistas de todo el mundo deben unir sus voces, expresar su solidaridad, de manera tal que esta presión contribuya a la prevalencia de las fuerzas más revolucionarias y avanzadas de la heroica nación bolivariana.

Anuncios