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Por Rogelio M. Díaz Moreno

En primer lugar, tenemos que volver a mencionar el tremendo cariño y solidaridad que han expresado tantos delegados del Comité Ejecutivo Internacional con este servidor, al que ha correspondido el honor de representar al Observatorio Crítico y a Cuba en este evento del Comité Internacional de los Trabajadores (CIT). Los encuentros y entrevistas personales que se han sucedido han manifestado, una y otra vez, el enorme prestigio y admiración que despierta la gesta de mis compatriotas en nuestro bregar cotidiano.

En este material no voy a colocar todavía el texto de mi intervención en el plenario. Si voy a referirme al enfoque general que se plasmó, en el documento base del CEI, sobre el tema cubano, el aporte que nuestro colectivo Observatorio Crítico realizo en base a este documento, y otras manifestaciones de solidaridad que se tuvieron lugar, además de reseñar las palabras del compañero Joe Higgins, un avezado y prestigioso luchador del Partido Socialista Irlandés.

Para empezar, todos los delegados fueron muy receptivos y respondieron positivamente a la convocatoria nuestra de adherirse a la Declaración Internacional de Solidaridad con el Observatorio Crítico. De esta manera, nuestro compromiso y capacidad de seguir adelante en medio de un entorno eventualmente hostil se refuerza sustancialmente.

Como indicamos previamente, el documento base de este CEI incluía un apartado sobre Cuba. En esta sección se comentaba que, en nuestro país, ocurre un complicado proceso que puede conducir a una restauración capitalista, pero también abre espacios a posibilidades de adelantar procesos y transformaciones socialistas. A estas circunstancias habría que permanecer especialmente atentos en los próximos tiempos.

Nuestro colectivo OC aporto algunas adiciones y modificaciones, fruto de la deliberación colectiva previa al evento. En primer lugar, añadimos las siguientes líneas:

La política de “cambio de régimen” del gobierno de los Estados Unidos respecto a Cuba puede haber cambiado de forma en los últimos tiempos, pero no en su esencia. Un bloqueo económico vigente desde 1962 empeora la situación en Cuba. Además, el gobierno de los USA continúa financiando a grupos oposicionistas de derecha. Ello constituye una violación de su soberanía, entre otras maniobras hostiles con objetivos imperialistas, que no contribuyen al normal desarrollo de los asuntos políticos en ese país.

Incorporamos la salvedad de que el gobierno cubano no llama a este proceso “Reformas”, sino “Actualización del modelo”. También se añadirá el siguiente contenido:

Una posible restauración capitalista en Cuba debe ser fuertemente condenada. Los planes más recientes implican un retroceso dramático en los derechos de los trabajadores. En el sector público, los trabajadores perderán toda la seguridad respecto al empleo. En el sector privado, de rápido crecimiento, actualmente ya carecen de garantías efectivas contra la sobre explotación y contra discriminaciones por razones de género, raza, orientación sexual. Además, no tienen la capacidad de negociación colectiva, entre otros problemas, y esta situación parece solo cambiar para empeorar.”

La cooperación futura entre el CIT y Cuba quedara orientada por los principios de solidaridad, así como el interés común de desarrollar capacidades y programas propositivos y revolucionarios. Finalmente, se incorporara el fragmento que sigue:

Los camaradas allá que se oponen a la legislación antiobrera y las tendencias capitalistas, suelen enfrentar hostigamiento por las autoridades cubanas, dirigido a sabotear sus actividades. Algunos han sido expulsados de sus trabajos. Este comportamiento abusivo es condenado por el CWI.

Finalmente, quiero destacar la intervención de Joe Higgins en el plenario, poco después de nuestra propia participación. Ciertamente, los elogios que nos dedicó hubieran ruborizado a personas mucho más curtidas que este servidor, y no se vería bien que nosotros mismos nos pongamos a repetirlos. Higgins evidenció cómo la semejanza de objetivos entre el CIT y el Observatorio Crítico hizo natural el establecimiento de estos intercambios de experiencias, energías y entusiasmos. Remarco la importancia de endorsar la solidaridad que recabamos, en este momento particular mediante la firma de la Declaración Internacional que mencionamos anteriormente y, más adelante, mediante su propagación y divulgación por las secciones sindicales y en cada grupo de trabajadores de izquierda, en todos los países a los que alcanzan las secciones del CIT.

Higgins destacó la sensibilidad que se debe manifestar en cualquier abordaje de la situación cubana. En este sentido, no se puede pasar por alto las conquistas sociales tradicionales de la Revolución, como los sectores de Educación y Salud, ni ignorar el papel genocida del bloqueo económico con el que el gobierno de los EUA procura ahogar en la pobreza a millones de cubanos, con tal de provocar un disgusto dirigible contra el sistema. Ahora, esta última circunstancia no debe justificar los autoritarismos y restricciones de las autoridades cubanas, con las conocidas dificultades de acceso a Internet como ejemplo.

Se necesita, insistió Higgins, la mayor cantidad de información sobre el tema de la evolución de los derechos laborales en Cuba, hoy amenazados por un Anteproyecto de Código del Trabajo muy reaccionario. El accionar del CIT relativo a la Revolución Cubana encontrara, seguramente, la oposición de algunos grupos y partidos de carácter estalinista; como los que vetaron el acceso de este servidor a la sede del Parlamento Europeo en un gesto que demuestra la idea que tienen estas fuerzas dogmáticas de en qué consisten la solidaridad y la democracia.

Esto evidencia los obstáculos que intercalan los poderes burocráticos en el ejercicio de una verdadera solidaridad. La monopolización de los contactos entre los pueblos y sus organizaciones más progresistas nunca producirá buenos frutos, como tampoco la ocultación de problemas como el racismo y otros que pueden afectar a una sociedad. Para el mejor resultado, finalizó, se debe priorizar el estudio, la discusión abierta y la divulgación de los distintos aspectos contradictorios de una sociedad, como mejor guía para contribuir solidariamente en los procesos de transformación que aquella se proponga.

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