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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Quién me iba a decir a mí que me iba a costar tanto trabajo conectarme a la Internet desde Bélgica. Así son las cosas en este mundo paradójico.

El caso es que el Comité Ejecutivo Internacional (CEI), el evento del Comité por la Internacional de los Trabajadores, ha ido avanzando. Ya se han discutido asuntos de África, Europa, Asia y América Latina. Ya se produjo también la intervención de este servidor y el debate sobre Cuba, a lo que dedicare un trabajo especial. También se ha tomado mucho te y cerveza belga, se ha comido chocolate y nos hemos tirado montones de fotos y videos, que la seriedad de la lucha de clases no va reñida con la fraternización y el regocijo de reunirnos los y las camaradas.

En las discusiones sobre Sudáfrica, hubo escalofriantes intervenciones sobre las luchas de los obreros y obreras de las minas. En aquella región, se recordara, una brutal represión provoco la muerte de decenas de manifestantes. Con enorme coraje, los compañeros allá no desmayan en sus programas y reivindicaciones, que van desde mejores condiciones de trabajo y salario hasta objetivos máximos como la nacionalización de las minas bajo el control obrero. La solución de los problemas de este sector es una deuda que todavía no ha sido saldada por el Congreso Nacional Africano, cuyo carismático líder Nelson Mandela falleciera hace unas pocas horas.

Los camaradas de Sri Lanka expusieron la situación de su país, también envuelto en una difícil situación. La realidad de la represión, desatada allá contra las fuerzas populares, contrasta con ciertas visiones edulcoradas que pretenden divulgar los medios oficiales de acá de Cuba o en otros espacios que creen que un discurso antimperialista puede justificar dictaduras.

En el continente europeo se destaca la eternización de la crisis en varios de sus países y los malabares de otros. Españoles, griegos, italianos, irlandeses, turcos, tienen las bardas calcinadas por las llamas de la recesión, y otras naciones del llamado Viejo Continente remojan apresuradamente las suyas. En los países de Europa Oriental ya ha quedado evidenciada la futilidad de la promesa, a raíz de la caída del Muro de Berlín, de alcanzar el nivel de vida de Occidente.

Las luchas de clases se radicalizan en todos estos países y enfrentan las ofensivas de las fuerzas derechistas a la vez que las propias contradicciones y divisiones internas, que muchas veces paralizan los avances alcanzados; en una situación donde mucho pesan las debilidades y hasta traiciones de los liderazgos sindicales o partidistas inconsecuentes. Algunas fuerzas neofascistas aprovechan para probar sus fuerzas en acciones agresivas, con frecuencia inhumanas, en un proceso contra el que se elevan ya las voces y acciones más enérgicas del movimiento obrero y socialista.

En estas sesiones se comentó también cómo el bloque BRICS goza de una inmerecida buena prensa en algunos círculos que se consideran de izquierda, pero permanecen ciegos a las realidades de las políticas de estas naciones; las que practican políticas mercantiles, de inversión y explotación con las naciones de la periferia y con sus propia población trabajadora no muy distintas de las que aplican los EUA o la Unión Europea. Estos dos últimos gigantes, se detalló, cocinan un tratado de libre comercio cuyo efecto fundamental será rebajar los estándares ambientalistas y laborales aplicados hoy en la producción, con las consecuencias negativas que es de esperar para la población trabajadora, el medio ambiente, etcétera.

En el espacio oportuno, se produjeron enérgicas condenas a las maniobras imperialistas en el medio oriente. Se denunciaron las ultimas maniobras en una región tradicionalmente manipulada por las grandes potencias, y como inciden en las terribles condiciones de guerra civil que afectan a millones de personas allá.

En una primera aproximación a la cuestión latinoamericana, hablaron delegados de Venezuela, Bolivia y Chile, exponiendo detalles de la lucha de clases que se desarrolla en sus sociedades. El caso de Venezuela es de sumo interés. El gobierno de Maduro, heredero del legado político de Hugo Chávez, contiene dramáticas contradicciones en su seno donde, por una parte, se producen condiciones favorables al empoderamiento de los movimientos de trabajadores, al mismo tiempo que la burocracia y sectores reaccionarios internos aprovechan su poder dentro del sistema para medrar a costa del pueblo trabajador, lo que provoca un fuerte desgaste del PSUV entre la población. Mientras, la oposición de derecha acecha, aplica tácticas de guerra económica y refuerza sus posiciones para las próximas contiendas electorales.

En otras naciones latinoamericanas, también se desarrollan las luchas de clases en sus originales contextos. En algunos momentos parece aconsejable establecer alianzas electorales con fuerzas partidarias de programas mas o menos progresistas, para abrir espacios en estas concertaciones para el avance de los objetivos de los trabajadores. Al propio tiempo, los movimientos proletarios no se deben subordinar pasivamente a intereses ajenos que los pudieran manipular para sus propios objetivos. No hay nada decidido o definido en esta arena, de donde todavía faltan por obtenerse las mejores lecciones. En este entorno, remarco el delegado venezolano, no se pueden separar los conflictos sociales y económicos de las políticas relativas a la protección del medio ambiente, sobre todo en escenarios como el del Yasuní, el Tipnis, con los mineros colombianos, entre otros.

En los próximos materiales abordare el aporte de este servidor, representante de Cuba, en el CEI.

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