Por Ramón García Guerra

Sugerimos debatir la ideología del desarrollo en cinco décadas. Pensemos en el impacto regresivo de la misma. Desde la política agraria: que hizo tabula rasa de la cultura del hombre de la tierra; hasta la política industrial: que mostró la insostenibilidad del modelo de economía en el período especial. Completadas éstas políticas por un sistema de dominación que desancló a la comunidad y fracturó a la sociedad.

Consideremos las crisis migratorias y las políticas fascistas desde el Mariel hasta el Decreto 217 que produjo esta ideología en cinco décadas.

La ruptura entre los programas de desarrollo de la economía y los proyectos de vida individual y/o colectiva: retorció la producción de sentido y lastimó la autoestima del cubano.

La lectura que hago de las reformas lectura que de fondo argumenta mi actitud ante el régimen parte de la matriz leninista que ha signado al proceso en cinco décadas. (Roque Dalton, al dedicar su poemario a Fidel Castro: Un libro rojo para Lenin (nunca publicado en Cuba), calificaba a aquél como el primer leninista en América Latina.) Pienso que resulta un absurdo que adoptemos una política de repliegue en la actualidad.

Precisamente ahora, frente a un capitalismo mundial de carácter imperialista multicentrado con tendencia autárquica. (Algo que advertíamos en 2001.)

Estamos ante un mundo que abre puertas a la desconexión: es decir, estamos ante una situación pre-revolucionaria mundial y la política del PC cubano, en cambio, apuesta por el desarme.

Efectivamente, Raúl Castro ha pasado del dogmatismo al pragmatismo: bajo la influencia de neostalinistas y tecnócratas. (Situación que me obliga a modificar mi lectura de las reformas.) La cuestión va más allá de la concepción liberal burguesa que sostiene a estas últimas, más allá de la ideología del desarrollo que ellas adoptan: a la manera de socialismo próspero y sostenible; que significa: economía mixta más democracia representativa más Estado de bienestar.

No sé si se percatan de lo que digo: La política no debe ser acomodarnos a un capitalismo en caída libre, sino la de prepararnos para una revolución mundial.

Ahora voy a modificar esa lectura. Propongo otra más radical. Entonces invito a abrir un de-bate de esta otra lectura.

Escuchen bien: Las políticas de desarrollo que adoptó la dictadura de Franco en España en su última etapa, tratando de reflotar al régimen tienen un increíble parecido de familia con la política de reformas que echa adelante en Cuba la Falange. (Quise decir: Partido Único.) ¡Asistimos en Cuba a un proceso de modernización capitalista de manos del Partido Comunista! Entonces, pregunto: ¿la caída libre del capitalismo será también la caída de la revolución?

Palabras en Debates de Últimos Jueves de la revista Temas. ICAIC, Fresa y Chocolate, Vedado: 31 de octubre de 2013

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