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Por Rogelio M. Díaz Moreno

Del apartamento en Bruselas salimos Dany, Johan y este servidor con todos los peroles hacia la terminal de trenes. Allí se nos unió Tony, ingles a pesar de su apelativo. Un chocolate, un tren y un tranvía más tarde desembarcamos en la costera población de Neuport. En realidad, en la oscuridad y rodeado de edificios, no se percibía pinta de mar por ninguna parte… hasta que salimos a una bocacalle y el viento nos azotó con la arena de la playa.

Si… Neuport es como Guanabo, pero a lo belga. Bellísima localidad, como podría comprobar al día siguiente. Se encuentra perezosamente recostada a la orilla del Mar del Norte. ¡Ay! Si solo hubiera 20 grados más de temperatura, ni el más perfeccionista iba a tener nada más que pedir.

Nos alojamos en la sede del evento, un motel de arquitectura tradicional con el nombre aventurero de El Bergantín o, en flamenco, De Barkantijn.

Al día siguiente, temprano, empezaron a llegar los demás delegados. Se sucedieron las acreditaciones y presentaciones. Sin que se nos suba, como cubanos, la fama para la cabeza, se puede contar cómo un montón de delegados manifestaron su alegría por encontrarse con este criollito y expresaron ipso facto su simpatía por nuestro país y por la complicada amalgama que constituye nuestra muy particular historia. Así que, con naturalidad, nos engarzamos en una conversación tras otra, utilizando el inglés como lingua franca, dada la heterogénea colección de belgas, austriacos, latinoamericanos, estadounidenses, srilankeses, nigerianos, alemanes, australianos, rusos y resto de las nacionalidades que se reunieron para el CEI. Por cierto, temprano en la mañana siguiente, nos saludó muy contenta una de las compañeras rusas, con la mano húmeda y friiiia; proveniente de la playa y de otorgarse un refrescante chapuzón en aquellas aguas cercanas al cero grado.

A medida que llegaban, las delegaciones colocaban, en el fondo del gran salón de reuniones, los materiales de propaganda y recaudación de cada una de las secciones. Tengo pendiente darle una tarea de ese estilo con nuestras modestas piezas del Observatorio Crítico.

El primer día oficial del evento fue este domingo, 1ro de diciembre.

La persona a cargo de las palabras de apertura, también mostró una deferencia especial y destacó nuestra presencia en el evento.

Las charlas principales corrieron a cargo de Philip Locker y de Peter Taaffe.

El primero abordó una situación fascinante: los triunfos y avances electorales obtenidos por candidatos declaradamente socialistas, con programas socialistas, en “la mata” del capitalismo, los Estados Unidos. En Minneapolis, el candidato socialista estuvo muy cerca de la victoria y en Seattle, la candidata Kshama Sawant conquisto el puesto de concejal, hazaña histórica inédita por lo menos en los últimos 100 años. El lector podrá imaginarse la trascendencia de esta victoria. Nuestro ponente profundizó en ello… tanto como se lo permitió un exigente moderador, que le pasaba cartelitos apremiantes cada cierto tiempo.

Ahora ya se ha dado un paso inédito, que demuestra la posibilidad de repetirse en el futuro y en otros escenarios de ese país y del mundo. Para contribuir a la victoria, se conjugaron factores como la profundización de la crisis capitalista global y el ofrecimiento de una verdadera alternativa al tradicional dominio del sistema bipartidista de la clase capitalista dominante.

El compañero Taaffe, por su parte, tomó a su cargo la exposición de la situación mundial. Esta intervención permitió apreciar la gravedad, intensidad y extensión de los conflictos a lo largo y ancho del mundo, exacerbados por la interminable crisis capitalista y con repercusiones económicas, sociales, de conflictos armados y catástrofes ecológicas en el planeta.

¿Con qué fin?

Pues el CWI se propone trabajar en cada escenario, con el propósito de profundizar la conciencia de la militancia de las clases trabajadoras en todas las sociedades posibles, promover la organización y crecimiento de movimientos de masas, y avanzar en la conquista del poder y los derechos para estas personas. Después de las intervenciones principales, numerosos delegados pidieron la palabra para abundar en la situación de sus respectivos países.

Para los hispano parlantes, se consideró un servicio de traducción simultáneo que mucho agradecemos.

Este servidor recibió varias muestras más de aprecio a lo largo de la jornada y ha sentido crecer el hondo compromiso de representar dignamente a sus compañeros y compañeras, los principios y convicciones que nos unen a nuestros compatriotas y con los demás habitantes de este mundo.

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