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Por José Alejandro Rodríguez (acuse)

5 de Noviembre del 2013 – Desde la finca San Pedro, kilómetro 154 de la Autopista Nacional, municipio matancero de Jagüey Grande, escribe Nelson Leyva en nombre de padres preocupados, porque sus hijos no se han podido incorporar a la enseñanza primaria en este curso.

Refiere que en el curso 2009-2010 fue cerrada la escuela de ese batey, y los alumnos fueron trasladados hacia otra comunidad, que se encuentra a unos cinco kilómetros. Los pequeños deben cruzar la Autopista Nacional, con el tremendo riesgo que representa si se toman en cuenta las velocidades a que circulan los vehículos por la misma.

«Los padres señala no estamos dispuestos a arriesgar la vida de nuestros hijos. En el curso pasado tuvimos una lamentable experiencia en el mes de marzo, cuando un padre que llevaba a su niña a caballo a la escuela sufrió un accidente en la Autopista».

Entonces, fueron a la Dirección Municipal de Educación, buscando una solución al problema, al menos un transporte que los llevara, que no fuera de tracción animal. Y nada lograron, asegura. En agosto de 2012 volvieron a Educación Municipal: lo mismo. Escribieron a la Dirección Provincial de Educación. «Hasta ahora nadie ha podido darnos una solución», señala.

El pasado 14 de octubre apunta fueron citados los padres a Educación Municipal y allí se les dijo que los iban a remitir a Fiscalía. Ellos fundamentaron que no se niegan a que sus hijos vayan a la escuela, solo están exigiendo seguridad para sus vidas, y otra alternativa. Como ejemplo, indica, hay otra escuela a solo dos kilómetros, y no implica el gran peligro de cruzar la Autopista Nacional.

«Nos mantenemos comunicados con Educación Primaria del Ministerio de Educación, y nos dicen que se está trabajando en el caso, que necesitan hacer una visita para valorar. Nos dicen que vienen todas las semanas, y nada. Lo cierto es que el tiempo pasa y los niños son los perjudicados.

«Comprendemos que los padres somos los responsables de la educación de nuestros hijos, pero en este caso no podemos hacer nada, pues no tenemos transporte. Y estamos trabajando; las madres, embarazadas y paridas. Y el tramo es muy distante para llevarlos caminando.

«No es capricho ni aferramiento. Es la vida de los niños. Precisamente, ayer 23 de octubre ocurrió un accidente en el mismo tramo de la Autopista por donde deben cruzar los niños. En el mismo horario de la mañana, a causa de la neblina que dificulta la visibilidad», concluye Nelson.

Tomado de Juventud Rebelde

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