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Por John Kalwaic, Publicado en “The Industrial Worker”, Periódico Oficial de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW). Traducido por un miembro del Observatorio Crítico.

Los trabajadores en China no tienen como irse a huelga o como negociar colectivamente los contratos de trabajo.

El único sindicato allí es la Federación de Sindicatos de Toda China (ACFTU en inglés).
La ACFTU es controlada por el gobierno y no puede irse a huelga. Entonces: ¿Qué hacen los trabajadores cuando tienen un problema con el jefe?

Hay montones de incidentes laborales en este país donde muchos trabajadores laboran en condiciones de explotación.

Actualmente, algunos trabajadores en China están recurriendo al secuestro de sus jefes (“bossnapping” en inglés) como método para forzarlos a pagarles el dinero que les deben.

En Beijing, los trabajadores mantuvieron secuestrado a su jefe Americano por no pagarles el salario de dos meses, mientras la fábrica era desmantelada para moverla a Bangladesh.
En Junio y Julio, los 200 trabajadores de la fábrica se hicieron con el control de las instalaciones manteniendo dentro al jefe como rehén.

El ejecutivo americano mantenido como rehén fue Chip Starnes de Specialty Medical Supplies, el cual denegó las declaraciones que hicieron los trabajadores de que les debía dinero.

Starnes también acusó a los trabajadores de maltratarle mientras era mantenido como rehén.

Sin embargo, los trabajadors afirman que todo lo que hicieron fue prohibirle marcharse mientras no les pagara sus salarios y prometer que no trasladaría la fábrica.

Se han dado otros secuestros de jefes; el 30 de Junio más de 200 trabajadores en la fábrica de Pilas de Zhongji en Huizhou, en la provincia de Guangdong, rodearon las oficinas de la compañía.

La Compañía se dedica a hacer calles y puentes y prometió pagarles a estos trabajadores al menos 4500 yuanes por mes (cerca de $734 dólares) [Nota del traductor: 623 CUCs en CADECA).

Entonces hubo recortes en las horas de trabajo y en los pagos debido a la recesión, y como si eso fuera poco la compañía planeaba vender la fábrica sin decirles.

Los trabajadores bloquearon la entrada principal y construyeron barricadas con escritorios y sillas alrededor de las puertas de salida, atrapando a los ejecutivos de la compañía en el quinto piso del edificio.

El ejército chino y la policía llegaron al lugar y trataron de aplacar los ánimos de los trabajadores y finalmente llegaron a un acuerdo entre las partes.

En la actualidad, el secuestro de jefes es uno de los últimos recursos en una economía golpeada por la recesión y la carrera desenfrenada en la cual compiten los países por ver quién paga los salarios más bajos para mantener a las corporaciones felices.

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