Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas Cubanas

Origina mi interrogante el uso y el abuso en mis ámbitos existenciales de manera reiterada y reciente incluso, de ese concepto desgajado de los tiempos de la denominada Guerra Fría, que clasifica y divide tajantemente a la humanidad sin otra alternativa válida, dentro del esquema de amigos o enemigos: quien no es amigo entonces es enemigo irreconciliable, pasando por alto la riqueza de la diversidad en la sociedad con su colorido existencial implícito que empuja su movimiento y su desarrollo, porque tal como expresa Goethe sólo es verde el árbol de la vida.

Tristemente algunos por aquí insisten en mantener latente dentro la sociedad cubana contemporánea esa disyuntiva avasalladora, y, lo peor de todo, es que la utilizan para juzgar como enemigos y tratar de neutralizar por medio de la intimidación a quienes no coincidan al pie de la letra con sus concepciones muchas veces absurdas, apartadas de la realidad y fundamentadas en empobrecidos e incultos conceptos filosóficos sacados en buena parte de las concepciones estalinistas que tergiversaron la teoría revolucionaria marxista en la época de los manuales soviéticos.

Esa disyuntiva de blanco o negro a que me refiero, algunos desde sus concepciones de poder se la aplican a la Nueva Izquierda cubana que, quiéranlo o no, responde en su surgimiento y desarrollo a los nuevos tiempos en que se concibe el Socialismo del Siglo XXI, democrático, diverso y esencialmente participativo. Además antiautoritario y propugnador de un desarrollo horizontal imbuido de cierto sentido ácrata característico del poder cuando es realmente ejercido por las masas populares.

Si se plantea alcanzar la paz, el desarrollo sostenible, la equidad distributiva y la justicia social, entonces el mal uso indiscriminado del poder que debería responder al pueblo como único soberano y de la fuerza que les confiere ese poder, no es para nada válido que traten de imponerlo en el intercambio de las ideas, en los diálogos y en el debate popular; más aún cuando se promueve de manera oficial en la sociedad el análisis de algún proyecto concreto, como es el caso actualmente del nuevo Código del Trabajo. Los principios básicos de convivencia, cuando se tergiversan a partir de esa disyuntiva esquemática, logran que quienes los violan pierdan credibilidad entre la población fundamentalmente entre el pueblo de a pie; y quizás su disyuntiva de amigos o enemigos se vuelva contra ellos mismos porque promueven el miedo y la desesperanza en la sociedad. La respuesta entonces, de acuerdo con su propia lógica, puede que sea que ellos clasifiquen como los enemigos en vez de ser vistos como los amigos.

Ese esquema autoritario constituye, pues, una verdadera trampa que quienes lo usan no alcanzan a comprender, y quizás no perciban, la brecha y el abismo que con sus actitudes autoritarias se encargan de erigir en el seno de la sociedad.
En consecuencia, si los que desde la nueva izquierda cubana plantean abiertamente concepciones antiautoritarias, antineoliberales, anticapitalistas, participativas, a favor de la justicia social, la equidad distributiva y la paz, incluyendo que también ponen en práctica y creen en la virtud del diálogo, en el ejercicio del pensamiento propio y en la libertad de expresión; y si por todo eso se considera que son los enemigos, me pregunto… y entonces, ¿quiénes son los amigos?

Así lo pienso y así lo expreso con toda la franqueza que me es posible, con mis respetos para quienes piensen diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el miércoles 0 de octubre del 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=273600

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