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Por Rogelio Manuel Díaz Moreno y Dmitri Prieto Samsónov. Fotografías de Isbel Díaz Torres

Porque estamos en contra de la explotación capitalista. Porque rechazamos los intentos de despojar a la clase trabajadora de sus conquistas, alcanzadas a lo largo de décadas y siglos de arduas luchas. Porque repudiamos las maniobras de quienes intentan retornar, a Cuba, un sistema de dominación basado en el egoísmo, la enajenación, la discriminación y la represión de las libertades de la ciudadanía.

Con todas estas razones como fondo, integrantes del Observatorio Crítico fuimos en la mañana de este domingo, 29 de septiembre de 2013, al céntrico parque habanero de El Curita. Concretamente, se trataba de debatir y llegar a consensos sobre las actitudes a tomar ante una propuesta legislativa que parece favorecer tanto a los intereses de sectores de la burocracia gobernante, como de quienes abogan abiertamente por un futuro capitalista para Cuba. El proyecto de Código Laboral, de probable aprobación en la próxima sesión del Parlamento cubano, es el pilar alrededor del cual pueden enlazarse cordialmente los proyectos de futuro de esos polos de nuestro panorama político que suelen aparecer como opuestos: el de quienes que empujan el proyecto de Código y el de los otros, que guardan sobre él un silencio cómplice.

Las cláusulas del muy cuestionable proyecto de Ley laboral aportan todas las condiciones para el florecimiento de las relaciones de explotación, incluso más descarnada que en muchos de los países llamados capitalistas. A la vuelta de más de cincuenta años de un proceso declarado socialista, estamos abocados a una reforma laboral que empodera fuertemente a la empresa privada (nacional hoy disfrazada de trabajo por cuenta propia- y extranjera) con nuevas posibilidades para la clásica explotación de trabajo asalariado; y con una reducción tal del poder y los derechos de los trabajadores y sindicatos, que constituye el ensueño de los patrones capitalistas del mundo. Estas posibilidades son actualmente el objeto de la nuestra más intensa campaña de crítica y denuncia, como puede encontrarse en nuestras recientes publicaciones y como hacemos público en todos los espacios que se ponen a nuestro alcance.

A grandes rasgos, estas fueron las motivaciones y el hilo conductor de la actividad. Se repartieron volantes entre los transeúntes, y eran de apreciar las expresiones de repudio cuando se les preguntaba si deseaban el regreso del capitalismo. La campaña que llevamos a cabo, guardamos la convicción, deberá conducir al mayor número de personas posible, a replantearse la actitud de apatía con que se abre paso al eventual proceso de desmantelamiento de los derechos de la clase trabajadora. Ante el ordenamiento de la nueva clase capitalista y su política, atomizadora de las resistencias individuales y colectivas al autoritarismo y la burocracia, levantamos la bandera de una sociedad auto-organizada por trabajadoras y trabajadores libres, que no es una ilusión trasnochada para almas inocentes, sino el proyecto trascendental de un pueblo laborioso, luchador y crítico, que decide sus destino en cada centro de trabajo y cada comunidad, con la solidaridad como lema central.

La actividad no estuvo exenta de la vigilancia policial y al terminar, cuando empezábamos a dispersarnos, agentes de la policía reclamaron su identificación a varios de nuestros compañeros. Los agentes, numerados con las chapillas 06466, 06281 y 06241, tomaron nota cuidadosa de los datos de identidad de estos compañeros, pero se negaron a informar acerca de alguna razón concreta para este acto.

Por nuestra parte, nos corresponde mantener la firmeza que exigen el valor y la justeza de la causa que defendemos. No nos conduce ningún afán de protagonismo egocéntrico, y nos encantaría que los nuestros fueran apenas unos más, entre muchas voces y brazos alzados en pro de la defensa, desarrollo y profundización del sistema social que se requiere para lograr un mundo mejor. A pesar del éxito temporal de la nueva burguesía, en la desmovilización de la resistencia popular, apreciamos que la población humilde y trabajadora mantiene igual rechazo al capitalismo y al autoritarismo, y en distintos lugares del país ya se han elevado protestas contra lo que pudiera llegar a ser una nueva estafa. Cada ciudadano o ciudadana puede ofrecer su aporte en esta causa.

Consideramos que en su forma actual el Proyecto de Código NO PUEDE SER APROBADO porque atenta contra conquistas esenciales de las clases trabajadoras de Cuba y Nuestra América.

Rechacemos la aprobación de este Código, por ser restaurador del capitalismo en su forma más descarnada, por sus contradicciones, discriminaciones, omisiones y graves violaciones constitucionales.

Afirmemos el derecho a la autogestión de quienes trabajan y al autogobierno en la sociedad toda.

Exijamos la publicación de todos los Reglamentos asociados a esta ley sean públicamente evaluados y discutidos.

Exijamos agregar regulaciones sobre el derecho a huelga y la lucha sindical por el aumento de salarios y todos los derechos legítimos de quienes trabajan.

Cualquier propuesta final debe ser sometida a Referendo Popular.

Para hacer llegar sus sugerencias escriba a:

Observatoriocrítico cubacontracapital

Parque El Curita, Centro Habana, 29 de septiembre de 2013.

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