Por Félix Sautié Mederos.

Crónicas cubanas

Los obispos católicos de Cuba han emitido una Carta Pastoral dentro de la celebración del Año de la Fe con el objetivo declarado de aumentar en los corazones de los cubanos la esperanza que de acuerdo con sus explícitas declaraciones textuales “debe animar a cada persona y a cada pueblo…”.

La Carta constituye una invitación a la esperanza tal y como plantean textualmente los Obispos en su saludo inicial, que parte de la “fe cristiana, de la buena voluntad y de la necesidad y el deber de buscar entre los cubanos un futuro mejor para todos”. Con tan pocas palabras en sus inicios dicen mucho en esta Carta Pastoral del 8 de septiembre 2013, día de la Patrona de Cuba, cuyo contenido responde a una tradición de “serenidad, comprensión y amor”; y no puedo dejar de reseñarla para lo cual quizás necesite más de una crónica.

Confieso que cuando leí el documento que en mi comunidad se entregó a todos los que asistimos a la misa del domingo 15 de septiembre, impreso en un pequeño folleto con los titulares de su portada significativamente en color verde, encontré planteados un resumen de preocupaciones esenciales latentes en la población cubana desde hace mucho tiempo, y que incluso algunos hemos expresado pública y abiertamente en la medida que nuestras muy reducidas posibilidades nos lo han permitido. En consecuencia quiero comenzar diciendo que como cristiano, como hombre de izquierda y como alguien que regularmente ejerce el periodismo de opinión sobre las realidades cubanas que vivimos actualmente, me siento explícitamente representado en la Carta Pastoral “La Esperanza no defrauda” de los Obispos cubanos y la apoyo con todas las energías y sentimientos que puedo concitar.

En mi criterio, aquéllos que nos sintamos tocados en nuestros corazones por este documento que no me oculto para calificarlo de realmente trascendental, deberíamos hacer lo máximo que se encuentre a nuestro alcance para divulgarlo entre la población cubana sin distingo de posición social, ideas políticas, económicas o religiosas, porque su contenido y su lenguaje es cristiano, caracterizado por un amplio un talante dirigido a la más generalizada diversidad que incluye a creyentes, no creyente o agnósticos. En definitiva considero que es de interés para todos los cubanos sin excepción alguna, en concordancia con los grandes intereses y anhelos de la población en general, que ha tomado muy en cuenta a todos los componentes y sectores de nuestra sociedad, ya sean grandes o pequeños.

Esta Carta Pastoral, en mi criterio muy personal, responde a lo que se ha convertido en una tradición de los Obispos cubanos con motivo de las celebraciones patronales de la Caridad del Cobre, Reina y Patrona de Cuba, ocasión en la que han dirigido mensajes de gran contenido como fueron por ejemplo la “Carta Pastoral el Amor todo lo espera” en 1993 y la denominada Instrucción Teológico Pastoral “La presencia social de la Iglesia” en el año 2003. Debo decir, en mi opinión, que la generalidad de estos mensajes se fundamenta en un concepto explícitamente expresado en la Instrucción Teológico Pastoral a que me refiero, que da base doctrinal a los conceptos reiterados al respecto sobre la realidad cubana del momento. Cito en su párrafo 42 “En el debate político de partidos que enfrenta a unos con otros o que se unen en alianzas programáticas o estratégicas, la Iglesia tiene que ser neutral aunque no lo es en su llamado ético a que los derechos de todos sean respetados en este debate”; así como que (Párrafo 51) “La Iglesia en Cuba ha dicho siempre que espera contra toda esperanza y reconoce en el diálogo el cauce y el estilo que mejor puede contribuir al servicio del pueblo del cual forma parte…”; en ese mismo párrafo 51 los obispos entonces exhortaron “a todos, por el bien de Cuba a procurar el diálogo que ponga fin a nuestros conflictos”.

Pero mucho antes en el Documento Final del “ENEC”, Encuentro Nacional Eclesial Cubano, fechado el 8 de septiembre de 1986, en su discurso inaugural Monseñor Adolfo Rodríguez, que en gloria esté, en nombre de los Obispos cubanos expresó textualmente en uno de sus párrafos que “…la Iglesia cubana tiene necesariamente que ser la Iglesia de la Apertura, la Iglesia del diálogo, la Iglesia de la participación, la Iglesia de la mano extendida y de las puertas abiertas, la Iglesia del perdón, la Iglesia de la diaconía…la Iglesia que sale en esta vida con algo inesperado: la serenidad, la comprensión, el amor”.

El contenido de la Carta Pastoral que comento “La Esperanza no Defrauda”, es en mi criterio valiente, abarcador, explícito, profético y contractivo con una amplia exposición de temas fundamentales cuyos títulos relaciono a continuación: “La Virgen de la Caridad nos abre un camino de esperanza”; “La visita de dos Papas marca nuestra historia con un signo de esperanza”; “La palabra divina y humana de la Iglesia anima nuestra esperanza”; “El común destino de los bienes materiales y la libertad son fuentes de esperanza”; “Los cambios alientan la esperanza de nuestro pueblo”; “Para que se afiance la esperanza debemos superar la pobreza”; “La realización personal es necesaria para la esperanza”; “Las esperanzas de un futuro mejor influyen también en un nuevo orden político”; “El diálogo entre cubanos abre un camino de esperanza”; “Cuba en el concierto de naciones: motivo de esperanza”; “La familia y los jóvenes, esperanza de la Patria y de la Iglesia”; “La Virgen de la Caridad Madre de la Esperanza”. (Continuará).

Así lo he interpretado y así lo afirmo con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular. fsautie@yahoo.com

Publicado en Por Esto! el lunes 23 de septiembre del 2013.

http://www.poresto.net/ver_nota.php?zona=yucatan&idSeccion=22&idTitulo=270324

Nota: los invito a visitar mi página WEB http://www.cuba-spd.com/#

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